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El viaje de una emprendedora de la selva peruana a Gormaz

Ical - jueves, 6 de diciembre de 2018
El viaje de una emprendedora de la selva peruana a Gormaz
La madrileña María Polo reactiva la piscifactoría 'Las fuentes de San Luis' como lugar de ocio para pescar trucha artesana

Cambió su vida y profesión como guía de selva en el Parque Nacional del Manu en Perú por reactivar la piscifactoría de sus abuelos en Soria. En el paraje ‘Las Fuentes de San Luis’, a caballo entre Vildé y Gormaz, la madrileña Ana Polo, una repobladora de la Soria vacía, dice haberse reencontrado con la “madre tierra” y está convencida de que vivir en la ribera del Duero soriana es una oportunidad de vida “inigualable”, es más, anima a los sorianos y a los ‘urbanitas’ cansados de las aglomeraciones y la contaminación a apostar por esta tierra llena de oportunidades aún sin explotar.

“A los sorianos nos hace falta un poco de autoestima y creer en el potencial que tiene la provincia para emprender un negocio. Debemos estar orgullosos de quienes somos, de nuestro territorio y de que somos capaces de más”, sentencia con humildad.

A principios de los años 70 Conchita Jiménez, alma máter’ de este proyecto, abrió en Vildé está piscifactoría, en un paraje con un manantial de aguas cristalinas y con una vegetación y paisaje que devuelven al viajero a la época del Cid, no en vano, el lugar se encuentra en mitad de la histórica ruta.

Su nieta, que decidió gestionar el negocio familiar tras la muerte de su abuela, rememora como ésta, “con la que tenía una conexión especial”, le contaba que cuándo abrió el negocio vendía las truchas que criaba para las bodas que se celebraban en la zona. Después el negocio creció aunque en nada se parece a las grandes piscifactorías que existen actualmente por toda España.

María Polo pretende reconvertir el pequeño negocio relacionado con la economía del agua de la ribera del Duero, con diez balsas para la cría de la trucha arco iris, en un centro de ocio para las familias, de tal manera, que los niños puedan pescar el pez; asarlo en barbacoa y degustarlo en el entorno.

De momento, la emprendedora realiza “trámites y más trámites” por las administraciones, pero espera que, una vez que Medio Ambiente le de el visto bueno al proyecto y consiga las licencias municipales oportunas, el proyecto en su conjunto comience a arrancar. “Esto es lo que más desmoraliza al emprendedor; dicen que cuando tienes una idea y tardas más de tres meses en plasmarla por las trámites, tu proyecto está abocado al fracaso”, considera.

Sus truchas arco iris, más grandes que las que habitualmente se compran en cualquier establecimiento, son comercializadas únicamente en El Burgo de Osma, Aranda de Duero y Soria, ya que su negocio de acuicultura, que no pretende ampliar, “no da para más por sus dimensiones”. De de ahí surgió que en el lago de pesca también de pequeño tamaño se pudiera pescar. “ Sabemos que en otras piscifactorías, incluso, se permite pescar en las propias balsas”, puntualiza para señalar que otra fase del proyecto será la realización de talleres de educación ambiental.

La madrileña con ascendencia soriana y licenciada en Biología saca pecho del producto que vende. El negocio de su familia tiene la fortuna de abastecerse de un manantial que nace justo al lado de la instalación y que vierte agua a 15 grados de forma constante. La instalación no cuenta ni con bombas, ni con complementos de oxígeno ni con tecnología puntera y ella selecciona el producto “a ojo”, y con un condicionante, que la trucha que se pone en el mercado sea grande. “Creo que son mejores y es un consejo de mi abuela. Hasta que no tienen siete meses no se matan. Mi abuelo, José María Alonso, también muy implicado en este proyecto decía que el propio piscicultor ha devaluado el producto y ahora solo se venden truchas de 250 o 300 gramos ”.

La emprendedora afirma que vende “truchas felices”, ya que, bien por la calidad del agua o por el entorno, sus peces nunca enferman y tienen espacio suficiente para crecer. Además, incluso en años de sequía, del manantial siempre ha seguido brotando casi con el mismo caudal de agua pura. “La instalación está en un entorno privilegiado y hay otros emprendedores en la zona que han sabido que el agua de Gormaz es de una calidad excepcional”, indicar refiriéndose al proyecto de ‘Agua en caja Mejor ’ ubicado también en la localidad con la fortaleza musulmana mejor conservada de Europa.

Asegura que el trabajo en la piscifactoría es “duro” aunque se siente una “privilegiada por poder pasar frío en un entorno tan bello”. Cambió ser guía de selva en Perú, donde conoció a su actual pareja, por el medio rural soriano, lo hizo para cuidar de su abuela, que falleció hace dos años. Prometió a su marido que dejarían América Latina y volverían a España, siempre y cuando lo hicieran a un sitio donde poder conectar con la madre naturaleza.

En ‘Las Fuentes de San Luis’ en Vildé encontraron otro lugar en el mundo y ya llevan doce años residiendo en El Burgo de Osma, lugar donde han nacido sus dos hijos. “Mi marido, que ha vivido en pleno contacto con la tierra, no quería vivir en un lugar que no tuviera relación con la naturaleza y el campo. Yo desde joven tuve claro que en Madrid no viviría y siempre guarde una relación especial con Soria, pues mis abuelos eran de aquí”, apostilla.

Laponias conectadas

María Polo fue una de las emprendedoras que participó en el proyecto ‘Laponias Conectadas’, impulsado por el espacio de emprendimiento El Hueco y que consistió en un intercambio de experiencias empresariales entre emprendedores de Soria, Teruel y Finlandia. La madrileña tuvo la oportunidad de conocer las estrategias que han llevado a cabo otros territorios que, como Soria, padecen el problema de la falta de población.

En este aspecto, la emprendedora destaca que a pesar de las dificultades orográficas y de frío que padece la Laponia finlandesa, el territorio tiene unas vías de comunicación de primer nivel, no solo viarias sino también relacionadas con internet.

“En cualquier punto de la Laponia había wifi gratis. Hay gente que vivía a tomar vientos de la ciudad y rodeado de nieve y tenían unas carreteras de lujo e internet. En Vildé el internet va y viene según el punto donde te pongas, creo que esto es algo elemental para repoblar”, indica.

Asimismo, destaca que este territorio ha sabido vender “humo”, es decir, comercializa el Papa Noel, “un personaje que no existe” y las auroras boleares y han sacado el máximo provecho a ambos productos, y así invita a los sorianos a creer en la riqueza de su patrimonio y sacarle todo el jugo para sobrevivir. “Necesitamos querernos más”, reivindica.

A pesar de reconocer que la repoblación en Soria es un tema complicado se muestra convencida de que poco a poco, hay más gente que está concienciada y sensibilizada con la necesidad de “la vuelta a la madre natura”, que es, concluye, “de donde venimos”.

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