El Día de Soria
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Raquel Ramos

"La biomasa da oportunidades de trabajo"

Ana I. Pérez Marina - lunes, 26 de noviembre de 2018
En verano asumió la dirección del Centro de Desarrollo de Energías Renovables, al que lleva vinculada 18 años. Esta semana, Avebiom ha concecido al Ceder el premio 'Fomenta la Bioenergía 2018', que reconoce su trayectoria de más de tres décadas

La Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom) ha concedido esta semana el premio Fomenta la Bioenergía 2018 al Centro de Desarrollo de Energías Renovables (Ceder) de Lubia, adscrito al departamento de Energía del Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El jurado ha valorado la actividad del Ceder centrada en la investigación y el desarrollo de la biomasa para uso energético, «un campo en el que lleva 32 años realizando proyectos para dar servicio a la industria española», según Avebiom. En este periodo, ha desarrollado un centenar de iniciativas sobre la cuantificación y producción del recurso, y sobre su aprovechamiento energético usando innovadoras tecnologías. Raquel Ramos Casado es la directora del Ceder-Ciemat de Soria de este verano, si bien su vinculación con el centro se remonta al año 2000. De este último galardón y de la tarea de las instalaciones de Lubia habla en esta entrevista.
¿Cómo han recibido el premio de Avebiom y qué supone para el Ceder-Ciemat de Soria?
Agradecemos a Avebiom el reconocimiento que nos da con este premio Fomenta la Bioenergía 2018 a todo ese recorrido de estudios del Ceder con la biomasa. Ya son muchas las personas que han pasado por el Ceder que han hecho posible que esta trayectoria sea tan importante como para que esta asociación nos haga llegar este premio. En Avebiom está muy bien representado el trabajo que se ha hecho a lo largo de todos estos años. En el sector de la biomasa hemos colaborado muchas veces con ellos. Este premio está relacionado con la innovación y es merecido, por qué no lo voy a decir.
Este verano tomó las riendas del Centro de Desarrollo de Energías Renovables (Ceder) de Soria, pero su vinculación a estas instalaciones se remonta al año 2000. ¿Cómo ha encarado esta nueva etapa?
Con ilusión. Cuando has estado en un centro y ya conoces su trayectoria pues te apetece más todavía, si cabe, darle un aire distinto. Las expectativas están siempre dentro de las posibilidades. Seguimos trabajando en los temas que están abiertos. No tiene por qué ser un cambio, es una continuación. Los tiempos también traen cosas nuevas, en investigación siempre se tratan cosas novedosas. 
Doctora en Ciencias Químicas y científica titular de Organismos Públicos de Investigación, ¿ha tenido más dificultades en su carrera en el mundo de la ciencia por ser mujer?
No. En nuestro ámbito, normalmente, está asumido. El número de mujeres o de hombres es más o menos visible porque van subiendo los que llevan más años y en generaciones anteriores accedían menos mujeres, pero no por las dificultades, sino por una cuestión generacional. Realmente, yo no he encontrado especiales dificultades por ser mujer. 
Ha participado en múltiples proyectos multidisciplinares de I+D en  aprovechamiento energético mediante procesos de combustión y gasificación de biomasa y residuos. ¿En qué se ha avanzado en esta materia y qué pasos quedan por dar?
La ciencia y la investigación es dinámica por sí misma. Desde que llegué al Ceder lo que eran estudios más especializados sobre biomasa, ahora los vemos en nuestra vida cotidiana. El avance es poco a poco, porque tienen que pasar años, pero desde luego es evidente. Por supuesto que queda mucho por hacer, pero los objetivos se van cumpliendo. Igual que para 2020 la Unión Europea se puso objetivos y ya se están alcanzando, habrá otros para 2030 y nos están dando otros para 2050 que nos asustan, pero poco a poco se alcanzarán. Hay que pensar que se trabaja y que los resultados no pueden ser escandalosamente rápidos, además porque hay otros temas económicos, políticos y sociales que tienen que ir acomodándose a esos progresos. 
¿Y no debería ser al revés? Que la política, la sociedad y la economía se ajusten a esos progresos para evitar situaciones límite.
Van en paralelo, pero siempre hay una que se adelanta. En ocasiones se debería adelantar la ciencia a otras decisiones, pero la economía está ahí, las realidades sociales, también. En cada momento la balanza puede estar hacia un lado u otro, que igual no es el que desearíamos.
Está de plena actualidad el fin del diésel y las medidas para combatir la contaminación en las grandes ciudades. Se habla mucho de política, de economía y de los inconvenientes sociales, pero en este debate se habla menos de energías alternativas...
Cuando están decididos a quitar algo es porque otra cosa va a suplirlo, porque el nivel energético que hemos alcanzado no lo perdemos, lo mantenemos. No nos lo dicen, pero implícitamente hay un desarrollo que ya se conoce, no ha crecido a nivel comercial y ahora es que cuando va a dar ese salto. Si quitan el diésel hay algo que lo va a sustituir y será el coche eléctrico u otra cosa porque no vamos a dejar de movernos.
¿Cree que las instituciones no se han tomado en serio el cambio climático y las energías limpias, y se están tomando tarde estas medidas?
Agotamos los plazos en las aplicaciones. Se avisa, se sabe, hasta que no está la ley no lo aplico y cuando está la ley me demoro hasta que puedo. Creo que del cambio climático nos hemos dado cuenta, somos algo conscientes antes, hasta que no me obliguen no lo hago, y todo va sumando. Se están tomando medidas hace tiempo, pero es muy difícil que en el mundo todos vayamos en la misma dirección. Nosotros hemos usado combustibles fósiles para nuestro desarrollo durante años y los que vienen detrás, evidentemente están en otra etapa del siglo y no podemos evitar que se desarrollen. En China han usado mucho carbón en los últimos años y ya en Europa no lo hacíamos masivamente, pero a ellos les ha permitido un desarrollo. 
¿En qué proyectos trabaja en la actualidad el Ceder? 
Siempre tenemos proyectos de investigación, cada vez más internacionales porque la financiación a nivel europeo nos permite tener proyectos de más envergadura. Biomasa es una palabra que entró primero, después hemos hablado mucho de bionergía y ahora empezamos a hablar de bioeconomía.  Todo es biomasa pero cada proyecto especializado a lo que los tiempos nos demandan.
De cara al próximo año, ¿qué nuevas iniciativas contempla el centro?
Tenemos convocatorias por las que hemos apostado, pero no tenemos resoluciones de nuevos proyectos. Algunos de los que tenemos se acaban en diciembre. 
En renovables seguimos trabajando en eólico. La nueva línea de integración de renovables en redes eléctricas se mueve mucho con el autoconsumo y pequeñas producciones de energía, con producción, consumo y almacenamiento, esa microrred que tenemos en el Ceder está toda por explotar en nuevos proyectos.
¿Qué supone para el Ceder de Lubia el Grupo Operativo Esencial presentado recientemente por la delegada del Gobierno en Castilla y León, Virginia Barcones?
Es esa línea de bioeconomía la que estamos ampliando, porque a parte del uso energético de la biomasa, los productos con origen biológico pueden ser de alto valor añadido antes de la utilización como combustible en procesos diferentes. Dentro de la convocatoria de grupos operativos que tiene el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente hemos formado un grupo multidisciplinar con otros siete españoles y estamos apostando por un proyecto. Dentro de esa línea sería un hito comenzar a tener el proyecto, pero será a mitad de año.
¿Qué investiga el Ceder que no se aborda en ningún otro centro de España y que suponga que el centro de Lubia sea una referencia?
La exclusividad va por las capacidades. Como centro de investigación siempre hemos trabajado a escala piloto. Las universidades  habitualmente trabajan en escalas más reducidas de laboratorio, pero nuestras instalaciones dan un salto y se acercan más a la industria o a la demostración industrial o comercial. Esto en general. Y tenemos algunos servicios que hemos conseguido, por ejemplo en evaluación de recursos de la biomasa, o también una aplicación que permite estudiar los recursos en una zona mediante mapas que obtiene datos reales de España y la estamos ampliando a una zona del Sur de Europa. Esto no lo tiene todo el mundo. 
Llevamos trabajando muchos años en los recursos de la biomasa desde cultivos a recursos agroindustriales, forestales y tenemos una información de base de datos muy importante. Hemos trabajado en toda España y también en colaboración con proyectos europeos durante muchos años con resultados que pueden ser únicos.
De lo que se estudia e investiga en el Ceder, ¿qué aplicación práctica tiene en el día a día de los ciudadanos?
En calidad de biocombustibles también llevamos muchos años trabajando, de manera que el biocombustible de biomasa que llega al ciudadano está normalizado con una calidad y unas características conocidas que permitan al mercado ser estable. La biomasa por definición es muy heterogénea y las características en cada momento pueden cambiar.  Llevamos mucho tiempo en los comités de normalización, muchos de ellos de calidad. Somos copropietarios de un sello de calidad (BIOmasud) con Avebiom.
El centro organiza distintas actividades de divulgación, talleres y jornadas de puertas abiertas. ¿Se conoce de verdad lo que se hace en el Ceder?
En este sentido, el anterior director [el actual subdelegado del Gobierno, Miguel Latorre] ha hecho mucho por que en Soria se conozca el Ceder. Ha hecho una labor de divulgación, de sello de identidad. Recibimos muchas visitas durante el año. 
La Real Academia de Ingeniería acaba de reconocer al adnamantino Raúl Muñoz, profesor e investigador del Instituto de Procesos Sostenibles de la UVa, como el ‘mejor investigador joven’ de España. ¿Hay mucho talento científico oculto en Soria?
Raúl tiene un currículum importante, el reconocimiento no le llega del cielo, se lo tiene merecido. En todos los sitios hay curriculums brillantes y personas que han encontrado su nicho de trabajo que les permite desarrollar su capacidad. 
¿Podría convertirse Soria, con referencias como el Ceder, el Centro de los Alimentos o el futuro edificio tecnológico del Campus, en un lugar para la ciencia?
No podemos competir con sitios con más población y más investigadores. Mover investigadores aquí es más complejo, como con médicos o con otras profesiones. La excelencia está en centros más grandes.
 

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