López Marcos descubre un aljibe de origen prerromano

Ical - martes, 11 de diciembre de 2018
López Marcos descubre un aljibe de origen prerromano
El arqueólogo soriano Miguel Ángel López descubre un monumental aljibe de origen prerromano en el castro de Viladonga (Lugo). El castro se ubica a 23 kilómetros de la capital y cuenta con un museo monográfico

El arqueólogo y restaurador soriano Miguel Ángel López Marcos ha descubierto un monumental aljibe de almacenamiento de agua de más de 70 metros cuadrados y casi cuatro metros de profundidad en el castro de Viladonga en Lugo, que previsiblemente date de origen prerromano. 

El soriano, que ha participado en los trabajos de reconstrucción de Amenofis III en Luxor, explicó que el aljibe aprovecha un antiguo manantial, que recoge agua de lluvia y cuenta con una escalera de acceso situada en la zona este para más de 150.000 litros de agua, con la que la comunidad galaica se abastecía.

López Marcos señaló a Ical que la importancia radica, en primer lugar, en el propio descubrimiento del depósito de agua en un yacimiento “maltratado por el tiempo y por el hombre”.

Además apuntó que “nadie” supo leer en las piedras de la gran estructura que no se trataba de una vivienda más de las más de 80 que se distribuyen en la acrópolis del asentamiento. “Durante más de 30 años una esquina de la cisterna de agua asomaba en un perfil de la zona noreste. Al limpiar de broza los restos, se vieron mampuestos muy característicos de esta arquitectura tan peculiar. Las piedras talladas eran contrapesos de cubiertas de aproximación de hiladas, y cimientos de grandes muros de contención, y no simples losas de paredes de casas”, indicó.

La intervención arqueológica financiada por la Consejería de Cultura y Turismo de la Xunta de Galicia, con financiación del programa europeo de Fondos Feder, duró dos meses y tras la excavación y extracción de derrumbes, el equipo dirigido por el restaurador soriano dibujó la planta del gran aljibe.

El castro de Viladonga en Castro de Rei está situado a 23 kilómetros al noroeste de Lugo. El yacimiento cuenta con un museo monográfico y se compone de dos antecastros y una acrópolis central que está rodeada de murallas y fosos defensivos.

“No es habitual este tipo de hallazgos dentro de un castro, y su sistema de construcción y ubicación es único, además es anterior al propio yacimiento, ya que la muralla se edifica encima del aljibe”, señaló.

Durante la intervención fue necesario extraer más de 340 metros cúbicos de tierra y más de 120 toneladas de piedra para dejar al descubierto la estructura subterránea excavada en el subsuelo en busca del manadero.

El equipo técnico significó que es “muy probable” que el hallazgo sea de origen prerromano, aunque su nivel de contaminación se produce tras el abandono o cuando el manadero cambia su nivel freático, rellenándose con gran cantidad de material de época romana.

Durante la excavación recuperaron piezas de cerámica común y de lujo como la terra sigillata, piezas de hierro (clavos, hoces) y alguno de bronce (placas , fragmentos de caldero) y también restos de huesos de suidos y ovicápridos, entre otros . “En Galicia es difícil hallar material orgánico debido a la acidez del terreno. Los análisis posteriores de dicho material podrán aportar información sobre la dieta alimenticia de la población”, agregó.

López Marcos señaló que la investigación fue “ muy complicada”, ya que la estructura constructiva se encontraba muy dañada por derrumbes. Además, resultó “muy difícil” de distinguir ya que se entremezclan continuamente muros y derrumbes.

“Tanto unos como otros hablan y cuentan la historia de su construcción y de su hundimiento, y hay que saber escuchar para entender las diferentes fases constructivas y los sucesivos procesos de destrucción. De hecho una esquina fue excavada en los años 80 pero nunca se identificó como depósito de agua”, especificó.

El hallazgo se produjo al principio de la intervención, con la que se consiguió identificar la forma constructiva, pero hubo que esperar a la evidencia arqueológica para certificar el hallazgo que cambia por completo la propia historia del castro, cuya fundación se creía hasta la fecha de origen romano en el siglo I.

“Sin embargo se podría tratar de un asentamiento prerromano, de fundación anterior al cambio de era, que tras la ocupación fue romanizado como tantos otros en el Noroeste peninsular, y es un punto de partida muy importante para seguir avanzando en la conocimiento de la cultura castreña”, aseguró.

El hallazgo supone un enriquecimiento al discurso expositivo del propio castro y del museo del yacimiento. El turismo cultural podrá disfrutar del nuevo elemento expositivo, mientras que en el museo del castro de Viladonga ya se está trabajando para renovar maquetas y recursos de la exposición permanente.

 

 

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