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Piezas en resina epoxi y madera de Soria

A.P.L.
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El carpintero José López Milla, con más de 30 años de experiencia en el sector, apuesta ahora también por creaciones personalizadas creaciones en este material que ofrece múltipes posibilidades

Piezas en resina epoxi y madera de Soria - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez Eugenio Gutiérrez Martí

Carpintero con más de 30 años de experiencia, José López Milla trabaja desde hace unos años también con resina epoxi, obteniendo resultados personalizados muy vistosos y ampliando la vida útil de los muebles. Es un líquido que, por cierto, nada tiene que ver con la resina que se extrae de los montes de Soria porque es químico, y que tiene la textura de la miel. «Se endurece conservando su transparencia o cualquier pigmento y adopta la forma que se quiera, conservando en su interior cualquier objeto o adorno», explica destacando las numerosas posibilidades, como mesas, tablas de servir y cortar, llaveros, colgantes e incluso guitarras eléctricas.

El Día de Soria visita su taller artesano en el polígono industrial Las Casas, donde nos ofrece las claves de este novedoso material que se emplea mucho en Estados Unidos e incluso ya en suelos de interiores. Tiene un espacio dedicado solo a este material, porque tiene que mantener la temperatura y la humedad para tratarla, «porque esta resina es muy delicada». Además, tiene que usar una ... para evitar que salgan burbujas.

El ebanista ha ido aprendiendo a manejar la epoxi a base de «ensayo-error», es decir, autodidacta, porque no ha realizado cursillos ni ha intercambiado experiencias con nadie por el momento. «Parece fácil pero hay que ponerse», indica. Fue su hijo Iván, conocido 'inventor' del grupo RCSoria, quien le descubrió este material y se animó a combinarlo en sus creaciones con madera de Soria de distintos tipos. «Me enganchó de tal manera que empecé viendo algún vídeo en YouTube y haciendo una mesa para casa», apunta. Después han hecho numerosos encargos, como una mesa grande con un río en el centro (con piedras, peces, cangrejos, casquillos de balas...) para una sociedad de pescadores y enfocada en ese entorno natural; otra con dos trillos hacia arriba con una capa transparente de resina; y otra con dos tablas de nogal curvos con la forma del tronco y la resina en el centro negra, lo que «hacía la forma ovalada de la mesa». Soriapoxy, la marca de estos productos, cuenta con una página web en la que se puede ver «lo que hemos hecho y cómo lo hacemos». «Cada cosa que se hace queda muy bien, me dedico a esto siempre que puedo», añade José López Milla.

Sobre el tratamiento de la resina, que compra en Barcelona, explica que viene la resina por una parte y el catalizador por otro. «Se echan las proporciones justas que indica el fabricante y hay que revolverla muy bien, en torno a cinco minutos. Después puede se pueden aplicar dos tipos de colores: uno tiene una especie de microarenas que aporta un brillo muy particular y otro para colores uniformes. Hay una resina diferente, que es el Cristal Coat, «la última capa que se da y la que aporta brillo, para después pulirla y dejarla como un cristal».

El artesano enseña todas las muestras que ha ido haciendo desde que empezó a manejar la epoxi, para ver el tipo de secado, cómo reaccionaba, cómo pega... Está abierto a pedidos de mobiliario y personalizados de cualquier tema, desde la pesca a la micología, o con grabados con letras de personas o empresas, por ejemplo. «Una muy bonita que me salió es al restaurante Trashumante, una tabla de cocinero con una forma diferente y dos trozos de enebro con la marca en letras», apunta satisfecho. Hay adornos y complementos también de madera y resina, también pueden hacerse recuerdos de celebraciones. Hace también mesas de comedor y centro, lámparas (simulando agua con un delfín  y luz por abajo), cuadros... «Es un campo muy amplio», añade. En las mesas tiene acabado brillante o mate, que en vez de resina lleva aceite con catalizador para secarlo.

Partió de cero en el oficio, pero de pequeño «ya decía que quería ser carpintero de muebles finos». «Mi madre me dice que los armarios que había antes en las cocinas cogía el cuchillo de sierra y lo cortaba», rememora.