Leyre Escolar, el futuro de la doma clásica soriana

S.Recio
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La joven amazona competirá para estar en el próximo Campeonato de España del mes de septiembre

Leyre Escolar, el futuro de la doma clásica soriana - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

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Leyre Escolar, el futuro de la doma clásica soriana

El pasado fin de semana la hípica reanudaba sus competiciones. Todavía con pocos deportistas pero con citas tan importantes como la prueba del circuito nacional de Segovia. En ella regresaba también Leyre Escolar. La joven amazona de 11 años conseguía la máxima puntuación en categoría alevín, «terminé muy contenta con el caballo y con ganar pero es cierto que tenemos mucho que mejorar». 
La amazona compite en la doma clásica y las puntuaciones no les sirven si quiere estar en el Campeonato de España del mes de septiembre, «tengo que subir la media si quiero estar en esa prueba», reconoce. Eran seis meses sin competir y al principio le costó aclimatarse. «Astérix», así se llama su caballo, «estaba un poco nervioso en un nuevo entorno pero fuimos de menos a más y al final salimos contentos de esta primera toma de contacto».
Competitiva y apasionada de lo que hace, ha superado la dura prueba de varios meses sin montar, «nunca había estado tanto tiempo sin hacerlo desde que comencé con la hípica». Sus orígenes se remontan a cuando tenía cuatro años, desde ese momento, y obviando el Estado de Alarma, nunca se ha vuelto a bajar de la silla.
ORIGEN. Todo empezó cuando Leyre Escolar tenía cuatro años y se subía por primera vez a un poni, «me encantan los animales y en especial siempre me habían llamado la atención los caballos». Demasiado pequeña para comenzar a montar este tipo de animales, empezó a competir con siete años, «me encanta entrenar y practicar y desde entonces no he dejado de hacerlo nunca».
Desde el principio se veía que tenía algo especial, y en estos cuatro años no ha parado de evolucionar, bien asesorada con uno de los referentes sorianos, Ana Ceña, «es una buena entrenadora, dura cuando no hago las cosas bien, pero de la que aprendo mucho».
Más recientemente se incorporaba a su vida Astérix. Lleva con él poco más de un año pero la conexión ha sido muy buena desde el principio, «es muy noble y cariñoso, algo distraído algunas veces pero nos entendemos muy bien», reconoce.
De hecho durante esta cuarentena se han echado mucho de menos, «yo no podía ir a la cuadra y le pedía a mi padre que me mandase fotos todos los días para ver cómo estaba». A su vez, el propio caballo demostró que no había olvidado a Leyre, «cuando nos vimos por primera vez estuvo muy pesado, me seguía a cualquier lugar al que iba».
Hablábamos también de su padre como nexo de unión con el mundo de la hípica, él conectó a Leyre al principio y ahora sigue muy pendiente cada día de su entrenamiento y de su fulgurante evolución, «para hacerme más competitiva incluso nos apostamos cosas». Inevitablemente ponemos la vista en su casco, con piedras brillantes, «este me lo compró cuando gané otra competición», nos confirma con una sonrisa. Recordándole que ahora ha vuelto a ganar, ya tiene claro cuál será su siguiente adquisición, «le he pedido que me compre unos protectores». Como siga con esta trayectoria le va a salir cara esta apuesta.
el objetivo. El resultado en Segovia fue bueno pero la puntuación insuficiente, «estoy lejos de la media para estar en el Campeonato de España». Por eso ahora ha aumentado la carga de entrenamientos para las siguientes pruebas, «Asterix ha estado incluso a dieta, solo comía hierba porque estaba pasado de peso». Las próximas citas serán determinantes para estar en ese nacional, «hice 60 y 63 de puntuación, necesito subir a 66 para estar en esa cita».
Al margen de conseguir esta temporada su objetivo, queda claro que el mundo de la hípica ya tiene un nuevo nombre que resuena con fuerza en Soria. Leyre Escolar ya apunta muy alto.