«Interpretar a este personaje real y vivo requiere respeto»

Esther Molinero (SPC)
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Movistar+ estrena 'En el corredor de la muerte', serie que narra la vida de Pablor Ibar e interpretado por Miguel Ángel Silvestre, el preso de origen español condenado por un triple asesinato ocurrido en 1994 y la lucha para demostrar su inocencia

«Interpretar a este personaje real y vivo requiere respeto» - Foto: Enrique Cidoncha

El libro homónimo de Nacho Carretero (autor también de Fariña) y la firme convicción de la inocencia de Pablo Ibar de un equipo entregado al mediático caso han sido los dos  componentes imprescindibles para que la serie En el corredor de la muerte haya visto la luz. Grabada en Madrid y Panamá, simulando Miami, cuenta con todo detalle el calvario que está pasando Ibar y su familia. El resultado son cuatro capítulos de 50 minutos disponibles ya, bajo demanda, en Movistar +.
¿Cómo se ha sentido en la celda?
Yo no puedo hablar de los sentimientos que tiene un preso de verdad, porque no he estado ahí. La celda que recrearon con las mismas dimensiones que la de verdad no tenía cuarta pared. 
Allí estaba el director de fotografía, los cámaras, el foquista, el maquinista, el director y recibí todo el cariño y el apoyo de todo un equipo que estamos en el mismo barco, porque todos creemos en la inocencia de este emigrante. 
En ese sentido, yo no sentí la hostilidad, la violencia, la injusticia que está viviendo Pablo Ibar en la cárcel. Pero sí hemos intentado con el apoyo de la luz y de toda la entrega del equipo reflejar la angustia y horror que él ha vivido y que continúa. 
¿Cuál es la gran diferencia de interpretar a un personaje ficticio a uno que es real?
Hay que abordarlo desde un lugar mucho más respetuoso. Es un personaje vivo, que se está debatiendo entre la vida y la muerte,  que está sufriendo mucho porque es inocente y eso es durísimo.
Sobre datos técnicos, tuve que aprender el acento cubano, expresarme como él. Pasé unos días en la isla y con trabajo, lo cogí bien. 
¿Por qué no hay que perderse esta serie? 
Primero, porque es un caso real aún sin cerrar y segundo, porque nos podía haber pasado a cualquiera. 
Todos hemos oído hablar del caso de Pablo Ibar porque se ha hablado mucho de él, pero desconocemos detalles de los hechos y esta serie los cuenta muy bien. Narra las contradicciones que hubo en el juicio o cómo desaparecieron ciertas pruebas. El público va a conocer mucho más en profundidad una historia que nos ha marcado. 
Es impensable que haya países donde la ley permita matar a otro ser humano. 
La ficción aúna intriga, acción, thriller judicial, pero hay una parte romántica muy atractiva ¿no? 
Sí, muy potente. La serie desvela la historia de amor entre Pablo y Tanya. Fortísima, preciosa, de una lealtad inquebrantable digna de destacar. Es admirable. Es una mujer que permanece al lado de su hombre contra todo pronóstico, que a pesar del paso del tiempo y de los múltiples contratiempos, ella sigue a su lado porque cree en su inocencia. 
A Tanya Quiñones la ha dado vida la actriz Marisé Álvarez y ha sido un lujo trabajar con ella.
Háblenos del resto del reparto. 
Ramón Aguirre se mete en la piel de Cándido Ibar, el padre de Pablo, un histórico pelotari vasco emigrado a Florida en los años 60. Y la intérprete cubana Laura de la Uz es Cristina, mi madre en la serie, y ella me ha ayudado mucho con el acento. Estoy muy agradecido.
Del corredor de la muerte pasamos a la parcela de la vida personal de Miguel Ángel Silvestre. ¿Qué causas defiende con vehemencia? 
Tengo un fuerte compromiso con el planeta Tierra y el ecosistema. Creo que es el momento de tomar conciencia e involucrarnos todos. 
¿Alguna injusticia que no tolere? 
Soy del refrán «Más vale un asesino suelto que un inocente muerto». Y en esta historia que narra la serie de forma minuciosa y detalladamente se ve que ha habido un cúmulo de incongruencias y de manipulaciones, que no se pueden aceptar.
A sus 37 años tiene una carrera prolífica delante de las cámaras y en sus inicios pisó las tablas de varios teatros. Una definición propia del teatro, cine y la televisión. 
El teatro es espontaneidad, no tiene límites, vive de lo que sucede en el momento, por eso es un arte tan vivo. 
El cine capta los pequeños detalles, los diferentes matices que se pueden contar y la televisión es más accesible para todo el mundo, la asocio más al entretenimiento.
¿Es optimista? 
Sí, por naturaleza, lo llevo en los genes. Por eso creo que el caso de Pablo Ibar al final se esclarecerá y se sabrá todo lo que ocurrió en verdad. 
¿Un sueño? 
Que se haga justicia y que el Tribunal Supremo considere que Pablo Ibar tiene derecho otro juicio donde prevalezca la verdad. Porque esto es una auténtica pesadilla.
Los dos primeros juicios, en 1997 y 1999, fueron considerados nulos y, el tercero, un año después, se le declaró culpable y fue trasladado al corredor de la muerte, donde permaneció hasta 2016. 
En 2018, gracias al ahínco de la familia y varias asociaciones se abrió un cuarto proceso. Este año, cuando salió la sentencia del tribunal de Fort Lauderlade que le declaraba de nuevo culpable y le condenaba a cadena perpetua, nos pilló grabando la serie. Fue un mazazo. No era justo, por  lo que pusimos más intensidad aún en la serie.
¿Es de los que se agobia en cuatro paredes? 
Sí, prefiero salir al parque. 
¿Qué le aporta libertad?
La naturaleza y el mar.
¿Ha empezado bien el curso?
Genial, no me puedo quejar, estoy grabando con Álex de la Iglesia la serie de terror 30 monedas y pronto me vereis en Velvet Colección: Episodio final, también en Movistar.