CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


De mal en peor

20/01/2021

Vive España una auténtica tragedia. El número de afectados y fallecidos por el corona virus empeoran día a día, ni en las peores pesadillas se podía pensar que se alcanzaran esas cifras; y lo único que se le ocurre al portavoz del gobierno en materia sanitaria, Fernando Simón, es afirmar que estamos a punto de llegar al “pico” de la tercera ola.

Cuántas veces engañó diciendo eso mismo, cuántas mentiras, cuanto despropósito el del epidemiólogo que se ha convertido en un personaje siniestro en esta pandemia en la que no ha acertado ni una. Lo suyo han sido las falsas esperanzas y las predicciones que la mayoría de expertos de verdad en cuestiones como la que estamos viviendo, negaban taxativamente. Todo ello con un presidente de gobierno que lleva un año manteniendo a un Simón desacreditado, y tratando de impulsar al primer plano político al ministro de Sanidad, cero en eficacia pero que al menos presenta un perfil de persona educada.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña le acaba de dar una buena noticia: que suspende el aplazamiento de las elecciones catalanas hasta que analice si es o no es legal. Un alivio para Illa, que sabe perfectamente que cuanto más semanas pasen de aquí a la fecha electoral menos posibilidades tiene que de apuntarse un éxito: el tiempo corre en su contra, porque no hay un solo indicio de que el coronavirus esté vencido ni mucho menos. Encima, faltan vacunas. Varias comunidades, entre ella la más significativa, Madrid, no han hecho bien los deberes y el porcentaje de vacunados es muy inferior al previsto, y si encima llegan menos vacunas de las que se esperaban …para echarse a llorar.

El gobierno empieza a advertir, al fin, que no acierta. Ha aceptado finalmente declarar zona catastrófica a regiones, entre ella la ciudad de Madrid, que sin reponerse del temporal afronta ahora un calentamiento y unas lluvias que pueden convertir las heladas en inundaciones y riadas. Y ha aceptado también el gobierno dar más cancha a los gobiernos autonómicos para tomar medidas expeditivas para intentar que la pandemia no siga acumulando víctimas. Ahí estuvo bien Mañueco, que asumió el riesgo de enfrentarse al Gobierno, a Sánchez, Illa y Simón y dio prioridad a la salud de los castellano leoneses antes que someterse a las medidas, casi siempre erradas, de Moncloa. Cada presidente regional actúa según la situación que sufre su gente, porque la situación en Extremadura no tiene nada que ver con la de Rioja, ni la de Navarra con Valencia, que ha decidido cerrar toda la hostelería . Las decisiones a tomar son difíciles, en muchos casos hay que elegir entre la supervivencia o la ruina. Y no es una afirmación demagógica, sino que describe la realidad.

La único positivo es que las vacunas se están demostrando eficaces, aunque como en todo se dan excepciones. Lo urgente por tanto es intensificar la presión para que lleguen. Cuando antes.



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