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Operación Helsinki

Agencias-SPC
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El Real Madrid viaja hoy con toda la plantilla a Finlandia para medirse al Eintracht mañana

Operación Helsinki

Nadie, absolutamente nadie en el Real Madrid quiere pronunciar la palabra maldita -sextete-, pues supone un menosprecio hacia los rivales con los que peleará por los títulos esta temporada, en especial hacia el Eintracht de Fráncfort, rival mañana en la final de la Supercopa de Europa. De momento, solo toca sudar y concentrarse en el trofeo. Ayer, el equipo retomó los entrenamientos tras un domingo libre que no estaba previsto en los planes del técnico, Carlo Ancelotti, que premió a sus jugadores por el buen trabajo de preparación del partido ante los germanos, para el que realizó una última sesión en su ciudad deportiva, con todos sus pupilos en perfecto estado.

La plantilla al completo integrará la expedición merengue a Helsinki. Es la mejor manera de hacer 'piña' en un combinado en el que algunos de sus componentes andan inquietos ante posibles ofertas que les hagan cambiar de aires. 

El preparador transalpino tendrá que hacer un descarte obligado por la normativa UEFA, pero todos los futbolistas han sido citados para la disputa del primero de los seis títulos a los que aspira esta temporada el club blanco.

De esta manera, a no ser que se produzca algún movimiento hasta las 09,30 horas de hoy, que es cuando parte el vuelo chárter de Barajas, Álvaro Odriozola y Mariano Díaz, a los que se les ha comunicado que no cuentan y deben buscarse cuanto antes una salida, viajarán con el resto de sus compañeros con los que han completado la pretemporada.

Se puede decir que ha habido más luces que sombras en los tres partidos disputados (ante Barça, América y Juventus) y el responsable físico, Antonio Pintus, ha puesto un ritmo muy alto en la preparación.  

El último entrenamiento tuvo un inicio con trabajo físico antes de completar ejercicios con balón, acciones a balón parado, un partido en espacios reducidos y una sesión afinando puntería con series de remates a puerta.

Mientras, parece que Ancelotti, junto a su equipo de estrategas, terminó de preparar en la ciudad deportiva de Valdebebas los detalles tácticos de la final de la Supercopa de Europa. No se va a confiar lo más mínimo con el conjunto germano, vencedor de la Europa League más prestigiosa de su reciente historia y 'verdugo' de todo un Barcelona, así como del vigente campeón de la Copa del Rey, el Betis. 

El último entrenamiento antes de la final lo realizará el Real Madrid en el escenario del encuentro, el Olímpico de Helsinki, desde las 20,00 horas de hoy.

De momento parece que las lesiones están respetando a los blancos, que no han tenido percances físicos de consideración. Ha tenido mucho que ver en esto la buena disposición de los jugadores en las vacaciones, ya que, como comentó Pintus en los medios del club recientemente, estos se 'cuidaron' durante las mismas y cumplieron los 'deberes' que les mandaron (tanto en ejercicios físicos como alimentación). El caso de Eden Hazard fue especialmente llamativo, ya que, a diferencia de los otros veranos, arribó en la capital de España con su peso ideal. 

Por otra parte, hay un dato que no pasa desapercibido para la entidad blanca de cara a la final de mañana, y es que el ambiente va a ser hostil en el Estadio Olímpico de Helsinki. Casi se podría decir que los alemanes juegan en 'casa'. Yes que el Eintracht agotó las 8.000 entradas que la UEFA dispuso para cada equipo, mientras que el Madrid apenas solicitó 1.800. 

La entidad rectora continental, que se queda casi 5.000 para compromisos con patrocinadores del aforo total de 31.500, puso, además, otras 17.000 a la venta para el público general, que se vendieron rápidamente. 

A nadie le debería sorprender que sucediera lo mismo que pasó entre los germanos y los culés en el Camp Nou el pasado 14 de abril en la vuelta de los cuartos de final, que las reventas funcionen a lo grande y muchas entradas caigan para los aficionados del Eintracht. Al final, fueron 30.000 los alemanes que espolearon a los suyos para lograr la proeza de eliminar a los azulgranas. Por eso mismo, el equipo merengue deberá ser muy fuerte mentalmente. 

Tampoco hay que olvidar la temperatura en la que se va a jugar el encuentro, algo que favorece a los de Fráncfort. El Madrid pasará de los 37 grados de máxima de la capital de España a 20 que están previstos a la hora del partido, con una humedad del 63 por ciento. Los germanos, en este sentido, están mucho más acostumbrados que sus adversarios, que apenas van a tener 24 horas para aclimatarse al escenario. 

Y, por último, ante una exigencia física máxima y aún en pretemporada, el menor rodaje juega en contra de los blancos. El Eintracht, más joven que su rival (25 años de edad media por 27,2 en el Madrid) ya debutó en la Bundesliga el pasado fin de semana.