Pedro Estepa


Cine y educación

28/10/2020

Vivimos en una sociedad inmersa en el lenguaje audiovisual. Cualquier niña o niño convive a diario con cientos de imágenes fijas y en movimiento, con sonido y música. Si para una persona adulta es abrumadora la recepción de tanta información y resulta difícil su procesamiento, para un menor lo es mucho más. El ser humano, desde su nacimiento, necesita fijarse en unos referentes, recibir la formación adecuada para convivir e interrelacionarse con su entorno y sus semejantes. Por ello, existe un sistema educativo que comprende desde las edades más tempranas a la educación superior. Al igual que se enseña Matemáticas o Lengua en los colegios, también debe educarse en la imagen y el sonido en las aulas. Es esencial la alfabetización audiovisual en las escuelas, que los más pequeños entren en contacto con el cine para conocer y descifrar su lenguaje y, por ende, estén capacitados para interpretar la gran cantidad de imágenes y sonidos que reciben. Es decir, conseguir formar a ciudadanos reflexivos con un espíritu crítico que sepan discernir entre mensajes valiosos y aquellos que solo persiguen convertir al espectador en un sujeto pasivo.

Durante 125 años, el lenguaje cinematográfico ha ido evolucionando. El público ha sido testigo de este cambio y lo ha visto a través de la gran pantalla. Más tarde, en la televisión y, en la actualidad, a través de los ordenadores, tabletas, pizarras digitales y teléfonos móviles. Si partimos de esta realidad, se hace imperativo educar a los espectadores del futuro para que sean capaces de analizar cualquier tipo de obra audiovisual.

Esta idea está muy presente en dos instituciones a las que pertenezco. Una, en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España donde se viene trabajando, desde hace tiempo, para que el cine adquiera en las aulas la relevancia que merece como patrimonio cultural indiscutible. Con este propósito, la Academia ha impulsado el libro “Cine y Educación”. En su escritura han colaborado numerosas personas del sector cinematográfico y del pedagógico para promover la implantación de planes de alfabetización audiovisual en el sistema educativo no universitario.

Dos, en la asociación Plataforma Nuevos Realizadores, donde creemos firmemente en el cine, concretamente, en el cortometraje como recurso educativo para los más pequeños. Precisamente, este es el sentido de la organización de muchos de nuestros eventos. Por citar uno de los más recientes, en la 29ª edición del Festival de Cine de Madrid reservamos una sección paralela titulada “Cine Molón” destinada a los niños. Este año y por primera vez, la hemos organizado en colaboración con el Certamen Internacional de Cortos Ciudad de Soria. Estas proyecciones se han acompañado de la impartición de dos clases magistrales online para iniciar a los jóvenes en la técnica de animación del stop motion y en la creación de un cartel de cine.

Estos son solo dos ejemplos de la gran cantidad de iniciativas que se implementan en nuestro país para crear nuevas audiencias. Debemos sembrar hoy, en los más pequeños, el interés y el amor por el cine para que mañana existan espectadores críticos con una educación integral en valores.

Pedro Estepa Menéndez es miembro de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España y vicepresidente de la Plataforma Nuevos Realizadores

 



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