SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


La frustración infinita

19/04/2021

La frustración la causan las expectativas incumplidas. A menudo, el ser humano se va adaptando a este fenómeno y deja de patalear como cuando era un niño, por cualquier juguete que no le traen lo Reyes Magos o porque sus papás no lo pueden llevar una tarde a los columpios. Se podría decir que nos acostumbramos a todo, o casi. Eso no quiere decir que la frustración no genere traumas, melancolía o cabreos que, salvo que nos los comamos con patatas, incrementan la clientela de  la consulta del psiquiatra.
He tenido muchos años para reflexionar sobre este asunto en la profesión que acabo de dejar, sin más contribuciones ahora al periodismo que esta columna y algunas colaboraciones radiofónicas, pero no sobre mis propias frustraciones sino sobre la gestión que hace el colectivo de sorianos, de las mismas. Concluyo que aguantamos a duras penas. La principal consecuencia es el escepticismo patológico casi absoluto. Ya puede aparecerse como una luz deslumbrante el mismísimo Creador, anunciando al Moisés de turno que derramará sobre la provincia su misericordia concluyendo la A.11 y repoblando por doquier sin cheque bebé ni nada, que aunque la prensa le dedicara la portada a cinco columnas y por supuesto abriera todo tipo de informativos, a los dos días los parroquianos de las terrazas de los bares volverían a hablar de fútbol y las chorradas de la Rociito. Alguno incluso se preguntaría por las siglas en las que milita el Supremo Hacedor o qué competencias tiene respecto las del Estado  o la Autonomía.
Bromas aparte el asunto no tiene ninguna gracia. Cualquiera de los que me lea en estos momentos conoció en su día la expectativa fabulosa de una Universidad en Las Camaretas. Frustrada esta opción, se habló del parche que se llamó Crandon College que resultó ser una estafa, como aunque no en términos penales. El afamado PAES del Gobierno Zapatero, el ADIPSO de María Jesús Ruiz, la lanzadera ferroviaria a Calatayud y tantísimas otras promesas demolieron las esperanzas de los más ilusos, Que fueron rematadas por la madre de todas las frustraciones, la Ciudad del Medio Ambiente con sus  tan hermosas e inútiles cúpulas.
Con el ánimo por los suelos nos ha caído encima la pandemia y no pasa una semana en que la incapacidad de los que nos gobiernan no erosione la escasa paciencia que nos queda. Ora se anuncia el fin de la pandemia, ora se desmiente con nuevas olas. Lo de las vacunas es un cachondeo…las ponemos, las retiramos…en fin que les voy a contar que no sepan. El Santo Job ocupa un lugar en el Santoral cristiano por mucho menos.



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