CARTA DEL DIRECTOR

Iván Juarez


La voz de la España vaciada en el Congreso

Con las cuentas en la mano resulta sencillo sacar conclusiones, hacer balance y  viajar en el tiempo para fijar sin margen de error lo que uno hubiera o no hecho. Pero como doctores tiene la Iglesia  son muchos los que en su día lamentaron que la plataforma Soria ¡YA! no diera el paso de presentarse a las Elecciones generales, mientras que los partidos que históricamente se han repartido los diputados por Soria,PP y PSOE, seguramente respiraron aliviados.Vistos los resultados y el creciente auge de partidos nacionalistas y regionalistas con representación, al que hay que sumar TeruelExiste, no es extraño oír hablar de oportunidad histórica perdida en referencia a la negativa de plataforma soriana de comparecer en los comicios. Pese al logro turolense, a día de hoy es una incógnita cuál hubiese sido la respuesta del electorado soriano ante una hipotética candidatura de Soria ¡YA! Una incógnita que se resolverá posiblemente en el futuro a través de una proceso empírico, tal vez dentro de cuatro años sino antes. 
Nada que reprochar en cualquier caso al colectivo soriano, objeto de ‘plagio’ electoral por parte de la PPSO que ha visto cómo el algodón no engaña y frente a una mala e interesada copia el electorado, que no es tonto, suele quedarse con el original. No obstante el conservadurismo del votante medio a la hora de afrontar la cita con las urnas hacía que la presencia de Soria ¡YA! fuera arriesgada en exceso, más si se hace con exceso de prisas sin sentar unas bases y estructuras garantistas y unos pilares sólidos como sí han venido desplegando los vecinos de Teruel. A buen seguro ha habido debate interno pero, aunque el hecho electoral se ha banalizado hasta el extremo en los últimos tiempos, la postura de Soria ¡YA! exhibe ante todo respeto por el sistema. No hay que olvidar que la plataforma sigue sumando apoyos a cuentagotas en lo que a su relación numérica se refiere. Si en las calles y en sus repetidas llamadas a la acción ha encontrado respaldo popular, el día a día es más complejo y esa labor entregada cae sobre los hombros de un puñado de personas a las que ahora se reprocha no haber dado el salto en busca de esa representación parlamentaria genuinamente soriana. Suena a tópico pero sí, los toros se ven mejor desde la barrera.
Toca mirar al futuro y para territorios como Soria, castigados por la despoblación y excluidos de la agenda de los grandes partidos, Teruel es la referencia. Su éxito electoral, un diputado y dos senadores, superando en votos a PSOE y PP , marca la pauta y abre una vía a la esperanza de cara a un posible cambio de rumbo de Soria ¡YA! De momento, a modo de avanzadilla la lectura es muy positiva porque la España vaciada cuenta con voz propia en el Congreso. Cierto es que en este país donde desde el derrotismo y la decepción se vota más en contra que con la ilusión del que vota a favor (tanto la irrupción de Teruel Existe como, sin ser comprables, el crecimiento de Vox hay que leerlas desde el descontento a lo conocido) la fragmentación del hemiciclo viene dada porque hay territorios que se sienten abandonados o porque, para emular a otros, ven la necesidad de tener presencia para, como vulgarmente se dice, ‘pillar cacho’. La presencia creciente de formaciones localistas encuentra su génesis en el progresivo deterioro de un sistema cada vez menos solidario en el que muchos no se ven representados ni favorecidos, sino más bien agraviados con aquellos vecinos que se expanden en el ámbito de las tecnologías e infraestructuras, en inversiones, mientras que otros ven mermados sus objetivos. Así, frente a las excusas y motivos identitarios que han presidido históricamente la presencia de partidos nacionalistas que todos tenemos en mente, los últimos en incorporarse a esa suerte de Senado en la que se está convirtiendo el Congreso son partidos que se resisten a quedarse sin su parte del pastel hartos de que su voz y sus demandas no trasciendan ni encuentren eco.
Con el futuro Ejecutivo en construcción, no hay certeza sobre dónde irá parar el escaño de Teruel, que desembarca en la política nacional con el reto de convertirse en el altavoz de la España vaciada. No hay motivos para pensar en ello pero ojalá su estadía en la Cámara Baja no se reduzca a una mera transacción entre influencia política numérica (un escaño) e inversiones, tal  como aspiran esos partidos bisagra con escasa altura de miras y un horizonte cercenado por unos  intereses que se miden en kilómetros de autovía o tramos de AVE. La presencia de Teruel va más allá de sus límites territoriales, representa a los que el pasado marzo secundaron una revuelta histórica en Madrid llevando a la agenda mediática la problemática de la despoblación. Teruel sube la apuesta y asume el reto de convertirse, como parte del sistema pero sin perder su vocación popular, en el martillo pilón del Congreso.



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