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Vinos Rangil, la fórmula secreta de la limonada

A.I.P.
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Vinos Rangil es una empresa familiar con más de nueve décadas de historia. Sigue repartiendo sus productos a domicilio por la provincia

Vinos Rangil, la fórmula secreta de la limonada - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

Un recuerdo estival de la infancia. El alguacil anuncia, tras un toque de corneta, la llegada del Rangil. El abuelo, la vecina, el veraneante… se asoman a puertas y ventanas para cerciorarse del pregón. Enfilan hacia el camión recién estacionado a la sombra, en la calle de siempre… ligeros en los andares con la garrafa vacía que les llenará Mariano, Eusebio o José Luis. Uno de los tres hermanos que heredaron el negocio de su padre, Eusebio Rangil. Más de nueve décadas después, la esencia de Vinos Rangil perdura gracias a Álvaro Gómez Antón Rangil, biznieto del fundador, y de Jesús Gómez Rangil, padre de Álvaro. No solo se trata de mantener el distintivo de calidad del popular vino a granel, el marchamo de esta firma familiar, sino de no perder jamás la cercanía con el cliente, con los particulares a los que sirven en la histórica bodega de la calle Campo de la capital soriana o en la puerta de las casas de los pueblos (cada 21 días), donde siguen repartiendo, o a los hosteleros a los que surten.  

«Lo importante es que los clientes del Rangil nunca se quedan desabastecidos, sea sábado, domingo, Jueves La Saca, Viernes Santo… Si un cliente se queda sin producto, descuida que lo va a tener», sostiene Jesús Gómez Rangil, que esta mañana de miércoles atiende el almacén de la ciudad, mientras su hijo Álvaro recorre la ruta de la comarca de El Valle que inicia en Almarza. Esta vez, de forma excepcional, alargará el viaje hasta Covaleda para cumplir con los pedidos de limonada en bares y restaurantes.  

Semana Santa, después de las fiestas de San Juan, es la temporada de más ventas para Vinos Rangil. ¿Por qué? Por su limonada especial. Jesús no revela ni el secreto ni los litros que distribuyen por territorio soriano. «Es especial porque se hace con un vino muy especial, el tinto dulce del Rangil. Este no lo compramos en bodega, lo preparamos nosotros. La tradición de 'especial' viene de mis tíos, por el cariño con el que siempre hemos tratado todos nuestros productos […] ¿Cuánto vendemos? Muchos, muchos litros de limonada… cuando veas el letrero en un bar 'Limonada especial' es del Rangil. Es un orgullo cuando escuchas que está muy buena. Y la hacemos exactamente igual que mis tíos», relata Jesús. También comercializan el vino dulce para la elaboración de limonada en casa. 

El vino a granel lo compran en una bodega asturiana y lo almacenan -«lo cuidamos»- en el local ubicado en la calle Valonsadero de Soria capital, donde disponen de tinajas de hasta 2.000 litros.

Antaño, el volumen principal de negocio eran los particulares que compraban este vino a granel para el consumo doméstico. Los tiempos cambian, más desde la pandemia, y son los bares y restaurantes los principales destinatarios del Rangil. De la limonada en Semana Santa y, sobre todo, del vino de mesa de 13,5 grados, que puede consumirse con el menú de la cafetería Bambú del hipermercado E. Leclerc o en Casa Garrido, por citar un par de ejemplos. 

Son tres las rutas definidas, de las que se ocupa Álvaro con la furgoneta en la que lleva apiladas las garrafas de vino a granel, vino dulce, limonada… lo que demanden sus compradores. Para no perder la costumbre, sigue tocando el claxon a la entrada de cada pueblo para advertir de su llegada. Así lo hace en Rebollar, antes de aparcar el vehículo para descargar los envases. «Les llevamos el vino a la puerta de casa sin cargo. Cuesta lo mismo comprarlo en Vinuesa que aquí en la calle Campo, donde sigue viniendo la gente a llenar sus recipientes, aunque la mayoría se vende ya envasado», cuenta Jesús. Los miércoles es la ruta del Valle… el martes siguiente, Quintana Redonda, Tardelcuende, Matamala de Almazán…; y una semana después, la comarca de Pinares. «Queda menos gente que beba vino a granel como antes y hay mucha competencia, en todos los sentidos», asume. 

A pesar de las eventualidades de este tiempo consumista, marcado por el comercio online y las grandes superficies, Álvaro, cuya formación es la de Técnico de Mantenimiento de Equipos Industriales, dio un paso al frente hace unos años y recogió el testigo familiar. Con el apoyo inquebrantable de su padre. «Estoy muy orgulloso de él. Es un trabajador nato», subraya emocionado.