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Los brotes rojillos de la cantera numantina

S. Recio
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Óscar de Frutos y Pablo Muñoz han pasado del filial del Numancia a la titularidad en las dos primeras jornadas y con la confianza de Diego Martínez

Los brotes rojillos de la cantera numantina - Foto: VALENTIN GUISANDE

Cuando Diego Martínez se hacía cargo del Numancia tenía algo muy claro, «el contexto es muy diferente a cuando el club ha estado en Primera o Segunda División. Ahora el salto con el filial no es tan grande y eso hace que los chavales tengan más oportunidades». Ese mensaje lo llevaba a la práctica contando con hasta siete canteranos en el equipo.

Hay quien puede pensar que una vez comenzase lo serio confiaría en los fichajes pero en las dos primeras jornadas la banda derecha es 100% canterana. Óscar de Frutos en el lateral y Pablo Muñoz en el extremo, se han hecho con el puesto, «para mí son dos jugadores más de la plantilla», afirma el técnico, «jugarán cuando esté convencido de ello y otras veces no será así».

Por el momento se han ganado el puesto, han generado ilusión y curiosidad en la grada y cuentan con el descaro del que empieza, y con el sentimiento que les proporciona haber vivido desde dentro todo lo que ha acontecido al Numancia en los últimos años.

Un nuevo lateral. Óscar de Frutos llegaba hace tres temporadas al Numancia procedente de la Arandina. Su buen nivel desde el centro de la zaga hizo que la entidad apostara por el jugador para el filial, «cuando supe del interés me pareció una gran oportunidad porque me pillaba cerca de casa y sabía que en Soria se trabajaba muy bien la cantera». Aunque estos dos años «nos ha tocado sufrir mucho, pero que tengan claro que haremos todo lo posible por devolver al Numancia a su sitio».

Vestir la camiseta de un club como el Numancia siempre es especial pero hacerlo desde la cantera supone un extra, «estábamos acostumbrados a ver al equipo en el fútbol profesional y  esto te hace sufrir mucho». Un sentimiento que hace que en el campo, «siempre des una carrera más, un sprint si hace falta y pelear cada minuto como si fuese el último».

Óscar de Frutos lo ha tenido que hacer desde una posición que no es la suya, «el lateral no es mi zona pero lo que me pidió el entrenador es que jugase con confianza y lo diese todo en el campo». Para el canterano, la mayor diferencia «es estar más concentrado y poco a poco ir ganando esa confianza, porque lo importante es ayudar al equipo, la posición en el campo es lo de menos». De momento es titular tras la lesión de Borja San Emeterio.

El tener esa visibilidad lo considera «muy bueno para la cantera porque ven que se puede tener minutos en el primer equipo y que hay gente en Soria que vale para esto». A nivel personal «me siento bien, con ganas de aprender y de seguir mejorando porque siempre hay cosas que pulir». Tiene algo claro, «quiero hacerlo bien para que el míster vea que puede contar conmigo».

Compartiendo banda derecha está su compañero Pablo Muñoz, «los dos nos entendemos bien porque ya coincidimos en la cantera del Real Valladolid y los dos hablamos de la oportunidad que tenemos ahora». Ambos buscan el mismo objetivo, «sabemos que tenemos que luchar por el ascenso pero no nos podemos precipitar». Ese sería su sueño e irá a por ello.

El descaro. Los pocos más de mil aficionados que asistieron a Los Pajaritos mostraron su sorpresa con un chaval de 21 años que no dudaba en jugarse un sombrero y poco después tirar un caño. Pablo Muñoz ha sido la gran sorpresa de la pretemporada y tras un año en el filial ya es uno más del primer equipo, «estoy muy motivado», reconoce, «ser titular para mí es un plus de confianza y ganas, no solo ahora sino para todo lo que queda de año».

La pretemporada fue rodada, «llegué con muchas ganas y en el día a día me lo he ido ganando, pero sabiendo que los 22 somos un equipo y que todos somos importantes, tenemos que trabajar con esa unión porque solo así saldrán las cosas bien». Cumple así su segundo año tras debutar la pasada temporada con el primer equipo, aunque con diferencias.

El vestuario que este año se ha encontrado Pablo Muñoz «destaca por la unión, somos una familia y es verdad que el anterior no destacaba por eso, había más división pero ahora eso ha cambiado y lo repetiré mucho, la motivación es muy alta». Buena culpa de ello la tiene su entrenador, «el míster me da confianza y me dice que tenga descaro y atrevimiento», reconoce que eso le encanta, «me gusta regatear pero a veces sale bien y a veces mal», asume con humor.

En poco tiempo el sentimiento rojillo corre por sus venas, «estar aquí es fruto del buen trabajo que hacemos en la cantera, todos tenemos que estar preparados para poder aportar si el entrenador nos da la oportunidad», y el jugador asume el protagonismo.

Ahora solo queda dar un paso más, «vamos a por el objetivo que es el ascenso, nadie nos lo va a sacar de la cabeza y queremos hacerlo desde la primera posición para lograrlo directamente». Es el hambre del que acaba de empezar, porque la cantera del Numancia este año será determinante para los éxitos del equipo.