Soriana en China: "Vais tarde y todavía estáis a la mitad"

Nuria Zaragoza
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Cristina García, una soriana en Tianjín, relata lo que está por venir y, avisa, es necesario copiar a la sociedad china y cerrar todo

Soriana en China: "Vais tarde y todavía estáis a la mitad"

«Por favor, escuchad y haced caso a las restricciones. Parece un virus sencillo porque es una ‘triste gripe’, como dicen aquí en China, pero no lo es. Si no os lo tomáis seriamente, esto no se va a parar nunca. No es una tontería». El consejo vuela desde China, la zona cero del coronavirus SARS-CoV-2 que produce la enfermedad conocida como COVID-19, y llega directamente de la mano de alguien que ya ha vivido en primera persona una crisis sanitaria como la que ahora asfixia a España.  
La soriana Cristina García vive  desde hace algo más de un año en Tianjín, una ciudad portuaria en el noreste de China. Allí trabaja como profesora y allí sufre desde finales de enero los devastadores efectos de este virus. Su testimonio nos muestra lo que aún está por llegar... 
Allí acumulan ya cerca de dos meses de fuertes restricciones «muy estrictas» y, asegura García, «va para largo». Porque, tras tenerlo controlado, la amenaza late de nuevo. «Estábamos muy bien hasta que Europa se ha puesto fatal. Nosotros vivimos ya la situación que ahora tenéis en España con todo cerrado, la gente en sus casas sin poder moverse, era complicado hasta ir hasta a comprar comida... pero, tras un mes y medio de locura y muy muy estrictos, se empezaba a ver un poco de movimiento. Siguen estrictos a la hora de permitirnos transitar las calles pero ahora estaban ya un poco más relajados y, por ejemplo, dentro de mi comunidad ya veo a niños corriendo por el parque, eso sí, siempre con las mascarillas porque aquí es obligatoria para todo el mundo», explica esta soriana sobre la situación actual que se vive en China. 
Todo ha cambiado tras la declaración de la pandemia: «Ahora, con el tema de Europa, con la gente que está volviendo a China del extranjero y que están trayendo los primeros contagios del nuevo virus (porque ha mutado y no es el que vivimos aquí), se han vuelto a poner muy estrictos», lamenta. Ante esta situación, recobrar la normalidad se antoja complicado, asume. Las clases siguen suspendidas, hay «controles de entrada y salida de los edificios», y el acceso a las tiendas de alimentación sigue limitado. A través del móvil, por un sistema que denominan «de semáforos», saben el estado de contagio y aislamiento, de modo que, «antes de entrar a la tienda, te miran el móvil y, si es estado verde, te toman datos y temperatura y te dan una tarjeta para que puedas acceder, que debes entregar a la salida, cuando has realizado la compra», explica sobre las fuertes medidas de control que aún perduran. Los restaurantes han comenzado a funcionar pero, también, con importantes limitaciones: «Solo para vender comida a domicilio, prohibido servir en el propio restaurante». Ylos comercios que ya han reabierto restringen el acceso: «En algunos tienes que esperar fuera y te sacan el pedido, en otros esperas sentada hasta que te indican que puedes entrar...». Ynada de actos en los que haya aglomeraciones.
si te desplazas, aislado. Especialmente rigurosos son con los desplazamientos. Si haces cualquier viaje, exterior o dentro de China, «debes permanecer en cuarentena durante 14 días en un hotel designado por el Gobierno», asumiendo además personalmente los costes de esta estancia, que superan los 7.000 yuanes (unos 1.000 euros). No en vano este mismo jueves se anunciaba que China cierra sus fronteras a los extranjeros por el coronavirus a partir de este sábado. 
«Las medidas son muchas pero tiene que ser así», asume sin ningún tipo de disconformidad. Yquizá ahí está una de las claves de por qué el paralelismo de la expansión del virus no es exacto:«España está haciendo lo que se hizo aquí pero más tarde y, claro, ya tenéis más gente. Aquí lo único que no cerró fue transporte y supermercados, todo lo demás, si no se podía teletrabajar, estaba cerrado», rememora, y aprovecha la ocasión para lanzar una crítica a la gestión española. «Vais tardísimo. Fíjate la cantidad de infectados y muertos que van ya y no estáis ni a mitad del proceso. Lo veía venir... porque no se han tomado precauciones», asegura, al tiempo que recuerda cómo avisó ya a sus padres hace semanas. 
Aunque reconoce que se planteó volver a España «por sus abuelas», ahora mismo lo ve inviable. «Ahora está todo en contra para irme. A nivel personal, laboral, familiar...». Además, no dispone de su pasaporte aún porque «la Oficina de Extranjería abrió un día para renovar los visados y se quedó con nuestro pasaporte». Así que el vuelo de regreso, de momento, se aplaza.