SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


La soberbia incapacita

25/10/2020

Imposible sustraerse a la tentación de  decir algo en este espacio sobre el problema creado en torno a la marcha de nueve médicos, ejercientes en Soria, a otras provincias de la comunidad. Pero como quiera que , al cierre de esta columna podrían haberse producido noticias que la dejaran obsoleta, pasaré por encima el drama personal de los facultativos afectados e incluso la mengua puntual, aunque dramática, que supone su pérdida para la, de por sí frágil sanidad soriana .
El personaje, en todo este tinglado no es Manuel Mitadiel, número dos de la Consejería de Sanidad que comprometió las comisiones de servicios para que los médicos que aprobaron, pero tienen destino en otros lados se queden en Soria. El titular es para el inefable Francisco Igea, vicepresidente de la Junta que le ha cogido enseguida gustillo al poder y lo ejerce con una soberbia a menudo insultante. Este señor, al que oí decir, durante su campaña de primarias  para la candidatura a la presidencia por Ciudadanos, que le enfrentaba a la tránsfuga popular Silvia Clemente, que se presentaba para regenerar la política, para apartar al PP del gobierno regional, tardó pocos días en pactar con Fernández Mañueco a cambio de obtener una cuota de poder muy por encima del peso de los votos que obtuvo. Él es ahora el que habla de legalidad, de que las comisiones de servicios tiene algo de espúreo e incluso de conducta de favoritismo.
Vino a Soria hace una semana para  hablar de la ordenación del territorio en Castilla y León, pendiente desde que se constituyó la preautonomía en 1983, pero no cayó en la cuenta de lo que supone, para la provincia más despoblada de España, que el territorio esté desordenado y en consecuencia en manos del capricho del oportunista político de turno. Él en este caso, que al parecer ignora las múltiples conclusiones de innumerables seminarios, congresos, presuras, grupos de trabajo o cargos específicos que subrayan lo evidente y es que la gente no apuesta por quedarse en lugares en los que no tiene garantizados los  servicios más elementales. Obviamente la sanidad es el primero, seguido de la educación y las oportunidades laborales.
Al señor Igea, que está detrás del despropósito sanitario del que estamos hablando y del que es cómplice la que fuera mejor médico de familia del mundo, Verónica Casado, hoy Consejera de Sanidad, se le llena la boca  cuando hay que hablar de gestión y eficacia. Siempre lo hace ex cátedra y sus argumentos parecen demoledores y la única demolición que propician, tiene que ver con esta provincia y su sanidad. La soberbia le incapacita.