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José Luis Bravo

SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Tribulaciones de un inadaptado

16/04/2022

A estas alturas de la película me importa, poco más que nada, reconocer y hacer públicas algunas de las carencias de adaptación social de las que soy infortunado portador.De veinte años a esta parte ha ido todo tan deprisa que, por más que lo intento, no logro engancharme, resuelto y convencido, a los nuevos patrones que impone la vertiginosa sociedad que nos ha tocado en suerte. De hecho estoy en un tris de considerarme a mí mismo marginado funcional y de paso pedir una subvención, que si no la hay para el caso ya está tardando.

Me he quedado tan atrás y soy tan raro que no participo de más red social que el 'guasap' y por pura necesidad. Los amigos, familiares, el banco, mi compañía de seguros…todos se comunican conmigo por ese medio que, por otra parte, reconozco que es eficaz. Pero que no me hablen de Instagram, Twiter, Facebook, Tic toc y de más. Prefiero mantener mi privacidad en la escasa medida en que eso ahora es posible. Llevo a tal extremo mi fobia por las nuevas tecnologías que me empeño obstinado, en no usar emoticonos y en poner las tildes en mis mensajes a la vez que abomino de las abreviaturas que reducen el lenguaje escrito a una expresión que se aproxima ya a una torpe parodia de los jeroglíficos del antiguo Egipto.

Esto es sólo una parte. He caído en el pozo de la obsolescencia de la especie humana a tal punto que ni llevo tatuaje alguno, ni piercings y ni siquiera tengo perro. Considero una estúpida tendencia la que yo llamo 'moda indigente' con ropa que tiraría a la basura si no fuera porque cuesta más cara que la que no vende rotos los vaqueros, así que no le debe extrañara usted, amigo lector que, llegado a este punto, tenga que reconocer, para mi vergüenza, que no le veo el más mínimo fundamento a la iniciativa municipal capitalina de hacer un curso para que las chica ilustren sus bolsos, o lo que quieran, con el dibujo de su vulva. 'Píntate el toto', anuncia la extraña propuesta dotada con presupuesto municipal. ¿A qué objeto?, me pregunto yo. Creí que para ser feminista la base fundamental era preconizar activamente la igualdad entre ambos sexos, algo a lo que siempre me he sumado sin paliativos, pero por esa regla de tres ¿debería lucir yo una camiseta con mis genitales impresos? No tengo duda de que si lo hiciera las mujeres activistas me insultarían por la calle y no sin cierta razón. Llámeme clásico, o retrógrado, me dejo. Pero lo del 'toto' perjudica al feminismo, al menos como yo lo entiendo con una 'chuminada' y nunca mejor dicho, que sólo busca la provocación. En fin, parece que pertenezco a una subespecie humana en peligro de extinción. Y sin ecologista alguno que la defienda.