Secretos en el Ámsterdam del siglo XVII

SPC
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COSMO estrena el próximo 25 de enero 'La casa de las miniaturas', que aborda el abuso del poder o los convencionalismos sociales

La actriz inglesa Romola Garai da vida a Marin Brandt, cuñada de Nella, interpretada por Anya Taylor-Joy.

Ámsterdam, siglo XVII. La joven Nella, huérfana de padre de padre y acuciada por las deudas, acepta contraer matrimonio con Johannes Brandt, un reputado comerciante y mudarse a la mansión familiar de éste. El marido suple su falta de afecto con un misterioso regalo: una casa de miniatura que poco a poco desvelará secretos ocultos de su familia, y que enseñará a Nella (Anya Taylor-Joy)  que nada es lo que parece en la residencia de los Brandt.
La casa de las miniaturas, popular novela de Jessie Burton, fue adaptada a televisión en 2017 por el director catalán Guillem Morales (Los ojos de Julia) para la BBC. La miniserie, unánimemente alabada por la crítica, consta de tres capítulos y el próximo sábado 25 de enero a las 15,30 horas se emitirá al completo en COSMO.
La serie retrocede a 1686 y los Países Bajos viven su Edad de Oro. El comercio, la cultura y la ciencia se encuentran a la altura de otras potencias europeas y Ámsterdam brilla con luz propia entre los puertos más importantes del mundo.
Nella Oortman es una joven de 18 años educada para ser una buena esposa y madre según los cánones de la época. Sin padre y con su familia agobiada por las deudas, su única salida es comprometerse con un hombre de buena posición social y con mucho dinero. 
El elegido por su madre es Johannes Brandt, un rico mercader de Ámsterdam. Como marca la tradición, Nella pasará a vivir en la vivienda familiar de su marido. Sin embargo, este influyente hombre de negocios tiene que partir de viaje a Venecia y no podrá recibirla cuando llegue, al que será a partir de ahora su nuevo hogar. 
En su ausencia, la joven es recibida por la hermana de Johannes, Marin, una mujer que desde el primer momento hace todo lo posible para que no se sienta bienvenida. La acompañan Cornelia y Otto, dos criados que parecen más interesados en controlarla que en servirla.
La casa de las miniaturas plasma las contradicciones de una época apasionante. La Holanda del siglo XVII es conocida también como la Edad de Oro neerlandesa por el auge que vivió el país gracias a la extensión del comercio. La burguesía, representada por la familia protagonista, es una clase social en ascenso, aunque con posiciones muy estrictas en cuestiones de fe y moral.
La miniserie denuncia, en un contexto de estricta religiosidad protestante de la época, la intolerancia de una sociedad puritana frente a comportamientos como la homosexualidad, sin duda un argumento que enlaza con algunas situaciones cotidianas que, lamentablemente, se sufre hoy en día.
Las localizaciones son muy importantes en esta ficción: la casa es prácticamente un personaje más. Es oscura y repleta de secretos. La protagonista quiere huir de este ambiente aparentemente opresivo. Sin embargo, la puritana sociedad del siglo XVII en Ámsterdam es todavía peor, así que el hogar de los Brandt se convierte en un refugio en el que, aparentemente, la protagonista, y de hecho todos sus habitantes, gozan de mayor libertad frente a la estricta sociedad calvinista que les rodea. 
800 artesanos. Para escribir esta historia, que refleja con elegancia un tiempo histórico muy concreto, Jessie Burton, autora de la novela, se inspiró en la verdadera casa de muñecas de Petronella Oortman, una joya del miniaturismo, que requirió de 800 artesanos para reproducir con esmero todos los detalles, y  que la escritora vio expuesta durante unas vacaciones en el Rijksmuseum de Ámsterdam.
El vestuario, desde los recatados vestidos de las mujeres hasta los sombreros que evocan a Rembrandt, fueron el resultado de una detallada investigación sobre el comercio, la religión y la sociedad holandesas, tal como se muestra en las pinturas de los maestros de la pintura de la Edad de Oro, documentos de la época y otros recursos de archivos de los museos. 
Esta producción muestra al espectador cómo los dramas de época están recientemente adoptando tonos muy feministas, siendo Harlots: Cortesanas, también emitida por COSMO, otro buen ejemplo. Los personajes femeninos como el de Nella en el caso de La casa de las miniaturas nos muestran mujeres con una gran determinación, que se apoyan mutuamente y que quieren decidir su propio destino. La miniserie configura un retrato de empoderamiento femenino en una época donde ellas eran meros accesorios de sus maridos.