TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


PISA

10/12/2019

Ya nadie habla del informe PISA. Ha pasado solo una semana desde su publicación y, oiga, como si hubiera sido en el Pleistoceno. Vivimos a tal velocidad, pasan tantas cosas (o creemos que pasan) que la actualidad dura unos segunditos, justo lo que tardan en valorarla los políticos de turno. A partir de ahí, las palabras de ministros, directores generales, consejeros, concejales etc sustituyen a la noticia. Y si quieres saber lo ocurrido, tienes que acudir a las hemerotecas o a algún invento raro de esos que se estilan ahora porque la novedad, la información, ya está pasada de moda aunque haya sucedido hace un ratito. Tal ha pasado con el PISA-2018. Salió a la luz y todo fueron análisis, valoraciones, interpretaciones, cotejos con el del 2015, comparaciones entre comunidades… Y como no podía ser menos, acusaciones, cuelgue de medallas en los pechos propios y de sambenitos en los ajenos, actualización de viejas reivindicaciones y añada usted lo que quiera. Siete días después, todo parece olvidado. La consejera de Educación no ha vuelto a referirse al asunto, la oposición tiene otros campos de batalla, los sindicatos insisten un unas peticiones, que, casi desmoralizados, repiten a diario. Y, claro, seguimos sin saber a qué se debe que nuestros chavales de 15 años hayan perdido en un trienio 18 puntos en Ciencias y 4 en Matemáticas. Pese a ello, nuestra posición es muy buena: segundos en ambas disciplinas (en Ciencias solo nos gana Galicia y en Matemáticas, Navarra) y estamos 20 puntos por encima de la media nacional. ¿Con qué nos quedamos? La consejera destaca las buenas posiciones. La oposición y los sindicatos resaltan la pérdida de puntos, algo que, por otra parte, ha sucedido en casi todas las regiones y en la mayoría de los países de nuestro entorno. Y piden más presupuesto, menos recortes y un aumento en la calidad de la enseñanza. Las espadas, pues, continúan en alto, como viene pasando desde que, con Lucas en el Gobierno, Aznar nos empaquetó las competencias en Educación con una valoración regulín regulán. Y en esas estamos. Así que hasta otro PISA. A ver lo que da sí. Y cómo lo recibimos.