El año del turismo nacional

Javier Villahizán (SPC)
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Los españoles apuestan para este verano, en la nueva normalidad, por destinos domésticos y seguros, como regresar a los orígenes familiares, volver a la playa de toda la vida o aventurarse por parajes conocidos y cercanos

El año del turismo nacional

A menos de un mes para el arranque oficial del verano, los españoles ven cada vez más cerca la posibilidad real de irse de vacaciones si las condiciones sanitarias lo permiten, y todo apunta a que así será. Y qué mejor lugar para disfrutar del merecido descanso tras un confinamiento de más de dos meses de duración que un destino nacional, como lo aconsejan tanto las Comunidades como el Gobierno. La intención es que el turismo doméstico sirva de empuje y de aliciente al sector de cara a la temporada de verano. 
Ahora, la necesaria pregunta es cuándo se podrá ir realmente de vacaciones. Aunque todavía la gran mayoría de los territorios se encuentran en fase 1 y 2, aún sin movilidad interprovincial, las autoridades ya han avanzado la posibilidad de tránsito para finales de junio en aquellas áreas que hayan alcanzado la llamada nueva normalidad, un escenario que podría acelerarse para Barcelona, la Comunidad de Madrid y Castilla y León, ya que sobre el papel estas regiones no superarían la fase 3 hasta el 6 de julio. 
No en vano,  en los últimos días se han  disparado las consultas tanto en los portales turísticos como en las agencias de viajes, sobre todo las referidas a pisos con piscina en áreas de costa y a casas de turismo rural.
Respecto a los extranjeros, la previsión es que estos puedan entrar en territorio nacional a partir del 1 de julio y siempre que procedan de una zona controlada. En este sentido, España espera recibir esté año 29 millones de turistas, muy lejos de los 84 millones del año pasado.

 

Sol y playa

El mayor volumen de consultas realizadas para destinos vacacionales en los últimos días, según revelan distintas webs de viajes y alojamiento, han sido aquellas localidades relacionadas con el turismo de sol y playa. Así, Benidorm (foto), Salou, Peñíscola, Lloret de Mar, Torremolinos, Cambrils, Benalmádena, Gandía, Mojácar o Calella  se sitúan en el top 10 de las lugares más codiciados hasta el momento.
La ciudad costera alicantina es, sin duda, el destino turístico por excelencia en España. A orillas del Mediterráneo, Benidorm es la ciudad con más rascacielos del país. La población en invierno ronda los 68.000 habitantes, mientras que en los meses de verano se dispara hasta los 400.000.
Torremolinos es otro de los destinos turísticos primordiales y desde el que se puede disfrutar de toda la belleza y esplendor de la Costa del Sol. Miles de viajeros tanto nacionales como internacionales llegan cada año hasta la localidad malagueña para disfrutar del sol y la playa.
Un referente más de la escapada playera es Gandía, uno de los lugares más conocidos en la Comunidad Valenciana y en España.  Con un clima excelente durante todo el año, además de playas espectaculares cuenta con un gran patrimonio.
Calella es otra de las localidad destacadas del turismo de sol en la provincia de Barcelona. La playa grande de Calella es una de las mejores de todo el Mediterráneo, con 1,5 kilómetros de longitud. 

 

En plena naturaleza

Una de las opciones vacacionales que se está imponiendo con fuerza durante los meses de desescalada es la del turismo rural. Desde el pasado abril, destacan las empresas y agentes del sector, ha habido un goteo constante de reservas de casas rurales y a diferencia de otros años, los destinos de playa están cayendo en favor de los pueblos y la naturaleza. Según los expertos esto se debe a que el cliente busca lugares sin aglomeraciones y donde se pueda disfrutar de los acompañantes sin necesidad de prestar una atención máxima a las medidas de seguridad sanitaria.
«Nuestra previsión es que tendremos una demanda por encima de nuestras posibilidades. Los turistas llevan mucho tiempo confinados y el turismo rural es el objeto de deseo por nuestras características. Es una muy buena noticia que deberemos conjugar con el bienestar de nuestros vecinos», expone Francisco Parra, presidente de la Asociación de Profesionales de Turismo Rural (Autural), quien añade que «los visitantes deberán extremar sus precauciones y los alojamientos rurales tendrán que dar lo mejor de sí». «No debemos bajar la guardia porque un brote en un pueblo pequeño puede ser catastrófico», subraya.
En este sentido, los altos niveles de ocupación que se prevén para los próximos meses en este sector supondrán un fuerte empuje económico para la llamada España vaciada.

 

La moda del cámping

Cámpines y turismo de naturaleza tomarán fuerza este verano como alternativas vacacionales frente al coronavirus. Además, el impulso de este sector podría ayudar a los más de 1.000 establecimientos que reabrieron en todo el país en fase 1 una vez que el Ministerio de Sanidad aprobó el protocolo elaborado para el sector por el Instituto de Calidad Turística de España, que rige para todos los establecimientos del país independientemente de su tipología, categoría o tamaño.
Este tipo de turismo recibió durante el año pasado más de 8,2 millones de viajeros, que hicieron un total de 40,2 millones de noches, y es el tercer segmento que eligen los turistas tras los hoteles y los apartamentos.
La Federación Española de Campings (FEEC) asegura que la naturaleza de estos establecimientos al aire libre «están perfectamente preparados para llevar a cabo las medidas sanitarias» y garantizar la seguridad de los campistas en todo momento. Aún así, tendrán que limitar el uso de las zonas comunes como las piscinas, siguiendo los protocolos que se han diseñado para su uso.
Este verano será un año perfecto para descubrir las maravillas nacionales, reencontrarse con la naturaleza y dejar las masificaciones de las grandes ciudades en búsqueda de la paz que ofrece la naturaleza. Los campistas podrán optar por rutas nacionales como los Picos de Europa, la costa cantábrica, la Sierra de Madrid o hacerse un recorrido por el sur de España.

 

La vuelta al pueblo

Si la consultora EY-Parthenon tiene razón, la mitad de los españoles  no espera realizar ningún tipo de viaje turístico durante el verano, independientemente de la fase de desescalada en la que se encuentre, lo que indica que muchos de ellos optarán por el destino de toda la vida: el pueblo. 
De acuerdo a los datos del informe, el 50 por ciento de los encuestados asegura que por la situación de la COVID-19 no cree que se «vayan a dar las condiciones» para realizar algún tipo de viaje turístico.
En este contexto entran en juego los más de 8.000 pueblos que hay repartidos por todo el país y que muchos de ellos sufren desde hace décadas la caída de su población en detrimento de las grandes ciudades, donde precisamente el coronavirus ha sido más agresivo y ha obligado a muchos de sus habitantes a permanecer confinados en pisos con el deseo de irse de vacaciones en cuanto se pueda a las casas de los pueblos.
Con el turismo casi en cuarentena, la recesión económica amenazando el bolsillo, la posibilidad de viajar en avión más que remota, el miedo al contagio y los desplazamientos limitados, lo que queda es volver a unas vacaciones como las de antes, las de hace 40 años: en coche propio, cerca, en familia, en casas, de planes sencillos y con la máxima ambición de desconectar de lo vivido.

 

Canarias, abierto por vacaciones

Las islas afortunadas tienen todo preparado para volver a abrir por vacaciones. Canarias, debido a su insularidad, depende de que el espacio aéreo y en concreto las compañías de vuelo retomen la normalidad de frecuencias y pasajeros, y eso no sucederá hasta que la comunidad no supere la fase 3 de la desescalada. Por el momento, todas las compañías nacionales que operan con el archipiélago ya han anunciado nuevas operaciones con la península desde Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote a partir de mediados de junio, frecuencias y destinos que irán incrementándose a partir del 1 de julio, momento en que también podrán entrar turistas extranjeros en España.
Igualmente, las grandes cadenas hoteleras han anunciado la intención de abrir progresivamente sus establecimientos a partir de los dos próximos meses en las principales localizaciones de Canarias.
Los encantos de Canarias son de sobra conocidos. En el archipiélago se encuentran algunas de las mejores playas de España, como la del Inglés, las Canteras, Puerto Rico, Playa Amadores, Puerto Mogán, Agaete, Melonera y Tauro. Además de disponer de monumentos naturales únicos como el Teide, Roque Nublo y las dunas de Maspalomas (foto), entre otros hitos. A lo que se añade la cultura insular y la gastronomía, con platos como el sancocho canario, el queso de flor o las papas arrugadas con mojo.

 

A tu aire

Después de este largo confinamiento, la gente quiere salir de casa y poder viajar de forma segura. Una opción que cumple ese requisito, por aquello de llevar la casa a cuestas, es el turismo de autocaravana. Desde el sector hablan de un posible boom de este tipo de viajes. Además, este concepto de vacación se adapta perfectamente a las necesidades sanitarias impuestas en la nueva normalidad, como es el de turismo de proximidad, en familia o con amigos, y respetando las distancias interpersonales con gente externa al núcleo principal.
Según los precios medios del mercado, el coste de venta de una autocaravana va desde el mínimo de 55.000 euros (de cinco o siete plazas) hasta los 230.000 (de 15 metros de longitud). Y el alquiler ronda los 150 euros al día con kilometraje ilimitado.
Este vehículo aporta una mayor libertad a la hora de planificar el destino. En este sentido, una autocaravana es ideal para llevar a cabo un viaje itinerante sin tener que preocuparse por encontrar un alojamiento en el que pernoctar. En un verano en el que parece que el turismo nacional va a estar más presente que nunca, esta fórmula es más que perfecta para conocer los múltiples rincones de España que merece la pena visitar, desde la costa onubense y gaditana hasta el agreste cantábrico, sin olvidar la luz mediterránea o el desconocido interior.

 

Camino de reflexión hasta Santiago

Aunque los templos religiosos del Camino de Santiago están abiertos al culto y se puede acceder a ellos con  las medidas sanitarias indicadas de aforo y espacio interpersonal, la libre circulación entre provincias aún no es posible y no será así hasta que los territorios por los que discurre la ruta jacobea hayan superado la fase 3 de la desescalada.
Respecto a las fechas para emprender el Camino, la Xunta de Galicia no confirma un plazo exacto de arranque, aunque todo apunta a que podría ser a partir del mes de julio, después de que se acondicionen los albergues y los alojamientos que jalonan la senda. Una vez que se pueda volver a recorrer, los caminantes deberán cumplir una serie de normas, como por ejemplo, guardar una distancia de dos metros respecto a otros peregrinos y otra serie de recomendaciones que seguro se darán a conocer más adelante para un trayecto más seguro. 
Tampoco está de más tener en cuenta cuáles son las rutas más transitadas, en el caso de que algún peregrino prefiera evitarlas ante posibles aglomeraciones en el Camino o en los destinos intermedios. La ruta más popular es el Camino Francés, con 31 etapas, y sin duda la más transitada. Ocurre lo mismo con el Camino del Norte y el Camino Portugués. Por el contrario, las rutas menos conocidas son el Camino Portugués por la costa, el Camino Primitivo o el Camino Inglés.