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La excelencia marca el liderazgo

Carlos Cuesta (SPC)
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Hay una clase de emprendedores que están por encima de obtener una mayor rentabilidad económica y apuestan en sus compañías por garantizar valores basados en la sostenibilidad y la mejora del planeta

La excelencia marca el liderazgo

El nexo común de buena parte de las empresas es obtener la máxima rentabilidad posible con los productos que fabrican y los servicios que comercializan. Sin embargo, hay un pequeño grupo del tejido productivo, los llamados empresarios premium, que llevan en su ADN una filosofía distinta, inspirada en criterios altruistas y en fines que están muy por encima de las suculentas ganancias económicas y tratan desde sus negocios de mejorar la sociedad y el mundo actual desde parámetros de sostenibilidad.

Para este perfil de emprendedores lo importante no solo es generar riqueza, es mucho más. De hecho, tratan de ofrecer un futuro cierto a sus empleados, se interesan por sus familias, por sus problemas, por cómo pueden ayudarles a educar mejor a sus hijos con seguros médicos o becas de estudios, así como también tratan de hacerles partícipes de sus proyectos buscando su compromiso e implicación personal y profesional para que sientan la compañía como algo suyo y, de esta forma, mentalizarles de que su trabajo aporta beneficios muy importantes a la sociedad en materia de sostenibilidad, eficiencia y medio ambiente.

El concepto de empresa para ellos es lo que Aristóteles defendía cuando aseguraba que «somos lo que hacemos día a día. La excelencia no es un acto sino un hábito». 

Entre los factores más determinantes que tratan de profundizar en sus negocios está el reconocimiento al esfuerzo, al trabajo bien hecho, la entrega, la creatividad y la innovación como valores inherentes a la excelencia empresarial.

En este contexto, la pasada semana se celebró en Madrid el XXIX Foro Anual del Club Excelencia en Gestión, cuyo lema este año fue Creciendo ante la adversidad y en la que prestigiosos empresarios como Tomás Pascual, presidente de la firma que lleva su apellido, afirmaba que «queremos mirar al futuro con optimismo, a pesar de la incertidumbre. Las crisis pueden ser buenos momentos para aprovechar la oportunidad, para replantear hábitos que ya no son buenos, para estar cerca de nuestros clientes, proveedores, trabajadores, inversores, etc. y conocer y entender mejor sus necesidades para darles solución».

Un encuentro en el que se hizo hincapié en potenciar más que nunca la innovación, la inspiración y el networking, así como en el aprendizaje apoyado en la experiencia y el diálogo, como herramientas fundamentales para la gestión de las empresas en tiempos difíciles como los actuales.

Una de las ponencias estrella más seguidas de este foro fue la de Toni Nadal, entrenador y preparador físico de tenis, y su diálogo posterior con Álvaro Arbeloa embajador de la Fundación Real Madrid, que estuvo centrada en la gestión de la adversidad, con un tinte deportivo pero extrapolable al mundo de los negocios y en la que tuvieron mucho peso palabras como «autoexigencia» y «motivación».

Nadal subrayó que «la actitud tiene la capacidad de modificar la aptitud. Ese es nuestro valor diferencial. Mi sobrino Rafael Nadal se acostumbró a jugar en malas pistas, con malas pelotas… y a adaptarse a ello. En 2005, le dijeron que su carrera estaba terminada por una enfermedad en un pie y no dejó de trabajar para superarlo, para luchar contra la adversidad y reafirmarse, con ilusión, esfuerzo y confianza. Hoy en día, todavía sigo sin saber cuál fue el pie que tuvo mal», manifestó el entrenador.

Por su parte, Jordi Sevilla, actual miembro del Consejo Asesor del Presidente del Club Excelencia en Gestión, trató de explicar las claves para entender el entorno económico actual señalando que «estamos en un momento de futuro incierto, hacer predicciones más allá de 2023 es casi imposible, pero no estamos tan mal», remarcó. Y matizó: «Durante las crisis, España siempre ha mantenido tres rasgos distintivos: caemos más que la media europea, aumentamos nuestros niveles de desempleo y también nuestra balanza de pagos. Sin embargo, en esta ocasión las previsiones nos dicen que vamos a crecer más que la media de los países de la eurozona, que la tasa de paro se va a mantener y que la balanza comercial no será tan negativa por el impulso de las exportaciones. Algo está cambiando en nuestro país».

Cualidades

Los participantes de este foro remarcaron como cualidades esenciales de la excelencia cuatro valores que son imprescindibles para diferenciarse de la competencia y estar a la altura de los líderes más exitosos: innovación, talento, persistencia y experiencia como la respuesta a los momentos más difíciles, incluso, cuando se está a punto de tirar la toalla.

En este sentido, pusieron en valor lo que representa en el mundo de los negocios la sostenibilidad social y medioambiental como herramientas innovadoras para que las organizaciones sigan siendo competitivas y flexibles, sin olvidar que es preciso apostar por el talento, la cultura y la recualificación de las personas que trabajan en las organizaciones como motor de crecimiento y la persistencia y el trabajo en equipo como esencia del éxito.

En este escenario, se pusieron sobre la mesa ejemplos empresariales reales de superación y reinvención como el Grupo Social Once, que es una de las compañías con mejor reputación de España y que emplea a personas que tendrían un futuro muy difícil en el mercado laboral actual.

Cuando se habla de las organizaciones preferidas por los trabajadores , los empleados ponen en valor las experiencias de excelencia que les permiten crecer de forma sostenida y sostenible, potenciando con su trabajo una mejora para el conjunto del planeta y la sociedad.

En definitiva, la excelencia es capaz de conectar a profesionales que tienen como reto generar y compartir conocimiento sobre gestión excelente, innovadora y sostenible, así como acompañar a las organizaciones para mejorar sus avances. El propósito final consiste en crear confianza en el futuro.