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Frontones, historia viva de nuestro pasado

Ana Pilar Latorre
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Alberto Gorbea Onrubia, descendiente de Miño de SanEsteban, recopila imágenes e información de estos elementos deportivos y socializadores en Soria

Fronteras, historia viva de nuestro pasado

Alberto Gorbea Onrubia puso en marcha en noviembre el perfil de Instagram 'un_fronton_un_pueblo', que cuenta ya con 1.820 seguidores y que repasa los más característicos de la provincia de Soria, pero también de Teruel, Guadalajara, Segovia, Zamora, Zaragoza, Valladolid, Salamanca, Navarra, Álava, Madrid... Con el título 'Fuimos frontón' y en base a la idea de que son «historia viva de nuestro pasado, de nuestras costumbres..., y para que no caigan en el olbido, porque no siempre fue todo fútbol», recopila imágenes que él hace y que le envían y comenta curiosidades estéticas de los mismos.

Su madre es de Miño de San Esteban y aunque Alberto vive en Madrid visita con frecuenia el pueblo y, por trabajo, también otras localidades de la provincia. «Empecé [con el perfil de Instagram] un poco de casualidad, porque siempre me han llamado la atención los frontones desde pequeño. Por aquí por la zona son muy curiosos, aunque en cada pueblos son diferentes porque lo hacían en la pared que consideraban más ótima para jugar» y se imaginaba al pasar por cada uno en cómo jugarían porque «a pesar de ser el mismo deporte en cada lugar era diferente». «Cuando uno se hace mayor comienza a ser más consciente de que esas paredes tienen un montón de años y de historias. Allí han jugado nuestros padres y nuestros abuelos. No solo son una pared y la mayoría de ellos son elementos centenarios», explica Alberto alertando de que «cada vez están más deteriodados». La despoblación hace que muchos pueblos no sean capaces de invertir en repararlos y en muchas ocasiones acaban retirándolos. Por su trabajo, en la empresa Rehabisoria (restauración monumental), se mueve mucho por Soria y aprovecha para buscarlos. «Lo de Instagram fue por mostrarlos en algún sitio, para compartirlos, pero poco a poco veo que está interesando mucho y está colaborando mucha gente enviando imágenes y curiosidades para ir publicando poco a poco», detalla.

Sobre la importancia de ese factor socializador de los frontones, Alberto hace referencia a que siempre han sido punto de encuentro. «Antiguamente cuando se crearon se solía ir a misa el domingo y después se jugaba la partida, era el sitio de reunión del pueblo. Normalmente suelen estar en las plazas, que ya de por sí es el lugar de reunión natural, y la gente se encontraba alrededor del juego, de la plaza y de la iglesia», relata recordando cuando de niño le quitaba la pelota -las típicas de mano- a su abuelo Ángel. Ya de un poco más mayor, como siempre le han gustado mucho los deportes de raqueta, ha jugado a tenis, a tenis de mesa, y, evidentemente, al frontón. 

Fronteras, historia viva de nuestro pasadoFronteras, historia viva de nuestro pasadojuego y convivencia. «La mitad del verano me lo pasaba con la bici  y la otra mitad jugando al frontón con los amigos y a veces contra los del pueblo de al lado», rememora con cierta nostalgia. «Sin darnos cuenta, estábamos contribuyendo a dar continuidad a eso que hacían nuestros abuelos en ese lugar de reunión. Además, los mayores se reunían allí para ir a ver jugar a los niños. Cuando jugábamos recuerdo que siempre venían allí a sentarse y a vernos», apunta con añoranza.

 Hay numerosas entradas en este perfil de frontones y muchas curiosidades sobre los sorianos: Alentisque, Morales, El Royo, Villasayas, Nomparedes, Chésrcoles, Costurita, Yanguas, Alpanseque... A Alberto, como trabajador del gremio, le llaman la atención algunos de ellos, como el de Romanillos de Medinaceli, «porque está excavado en la roca que hace de cimiento de la iglesia del propio pueblo». Los más singulares para él suelen ser los que utilizan el propio terreno o los muros de alguna otra construcción, más que los que son el propio frontón construido desde cero. 

Y lamenta que algunos desaparecieran, como el de Quintana Redonda en los años 90, tras una gran protesta popular. Este frontón se construyó en 1918-1920 y era de doble cara, «para poder jugar por la mañana y por la tarde». «Ese me lo hicieron llegar al principio, cuando abrí la cuenta. Yhace poco contactó conmigo la aquitecta que había hecho el proyecto para mantenerlo, pero no pudo ser. Me gusta mucho que me cuenten las historias para profundizar, porque se dicen también cosas de los propios pueblos», incide Alberto. Por ahora no se plantea recopilar todos estos casos en un libro, «comenzó por ponerlos ordenados en un lugar. Tenía muchas fotos hechas, pero ahora entre las mías y las que me mandan veo que no va mal el tema y voy guardando más».

Fronteras, historia viva de nuestro pasadoFronteras, historia viva de nuestro pasadoEn un repaso a los frontones, el de Ciruela se de sillería de piedra vista, el de Garray «recientemente cubierto de manera acertada», el de Alentisque (1954) «para los domingos de misa y partida», el de Ágreda se denomina 'el tirador', el de Morales es pequeño y muy antiguo (1903), el de Liceras es curioso porque tiene una columna añadida y por la inscripción, el de Villasayas de 1898 en pared de sillería vista y firmado por los propios canteros, el de Montejo de Tiermes a veces se usa como aparcamiento, el de Torraño en la pared de la iglesia...

El de Valdenebro conserva el color verde en la pared trasera del Ayuntamiento («¡Ese es un frontón! ¡Y sin graffittis!»), el de Valdanzo con las pintadas de los quintos (como otros muchos), el de Radona de una sola pared y con portería (hay otros también con canastas), el de Nomparedes muy bien decorado con un avión volando y los pasajeros que lo observan, el de Paones algo reparado, el 'Tarancueña arena', el de Yanguas unificado con el castillo, el de Tardajos también decorado con una cigüeña y niños, el de Lumías (1932) en una sola pared y con las escuelas al fondo, el de Bayubas de Abajo tuvo un lavado de cara, el de Retortillo está adosado a la muralla aunque no está en uso, el de Tardesillas junto a una casa y el de Bayubas de Arriba «también se usó como cine de verano».

El de Casillas de Berlanga pequeñito, el de Nepas en piedra (hay otro más moderno), el de Gormaz junto a la iglesia (aunque no es califal), el de Barahona encajonado entre dos edificaciones, el de Morcuera estuvo en riesgo de desprendimiento, el de Camparañón resiste pero sin juego, el de Rebollar se muestra con niños todavía jugando, el de Pedrajas reconvertido en parque, el de El Royo el sillería vista, el de Lodades de Osma doble, el de Piquera de San Esteban de doble pared, el de Salduero también recuerda a los quintos, el de Momblona tapa la iglesia, el de Arenillas usa la pared lateral de la torre, el de Caltojar recuerda a los del País Vasco y Francia, el de Adradas también de sillería, el de Rello tiene escudo real, el de Cascurita es doble, el de Fuentecambrón bajo las campanas y el de Chércoles es multiusos.