Una cuadrilla de Uruguay para pelar a 10.000 ovejas

Ana Pilar Latorre
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Los esquiladores llegaron a España con un permiso especial del Gobierno, debido al Estado de Alarma, y ocho empresarios, como el granadino José Antonio Guerrero, fletaron los aviones para ello

Una cuadrilla de Uruguay para pelar - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

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Esquiladores

Una cuadrilla de cinco esquiladores uruguayos, que han contado con un permiso especial del Gobierno para viajar del país sudamericano a España, trabajan estos días en varias explotaciones ganaderas de la provincia de Soria para esquilar a unas 10.000 ovejas. Este lunes se encontraban en Alconaba, donde en escasas tres horas dejaron peladas y listas para la temporada estival a las cerca de 350 ovejas de raza castellana y churra del rebaño de Antonio Zarza. Trabajan perfectamente organizados y coordinados, con maquinaria eléctrica para realizar el esquileo con mayor rapidez. Las manejan a la perfección, como si fueran marionetas, patas controladas por sus fuertes brazos, y espalda y lomo a mano para pasar la máquina. La cuadrilla, que suele esquilar más de 1.00 cabezas al día, está hospedada en Alconaba y de allí se han movido a explotaciones de la zona, en Soria, Candilichera y Aldealafuente. 
Zarza apunta, mientras ve pelar a sus ovejas, que la lana se compra de inmediato y que el precio es de 0,5 ó 0,6 euros el kilo, lo que no sale muy rentable, porque el precio del esquileo es de 1,20 euros por oveja y la producción por 2 euros. «Es fundamental esquilar ahora, porque la oveja tiene mucho parásito que le come, le deja sin fuerzas, aparte del calor», apunta el ganadero. Igualmente, ahora hay muchas parideras y que sigan con lana impide a los corderos enganchar para alimentarse con la leche de su madre.
Juan Ramón del los Santos, al frente de esta cuadrilla de esquileo, explica que estarán en España del 13 de mayo al 20 de julio y que llegaron a Soria para estar unos diez días. «Venimos de Campanario (Badajoz) y después iremos a Teruel», detalla este esquilador, que lleva 25 años en la profesión, trabajando no solo en Uruguay, también en Brasil, Chile, Argentina y ahora España. Su jornada laboral arranca a primera hora de la mañana y se extiende hasta por la noche para poder cumplir la agenda, ya que la rapidez es lo que hace que su labor sea cada vez más demandada. Ellos, por su parte, creen que se les prefiere a los profesionales de otras nacionalidades, porque son «más sencillos». «Este año ha salido caro el pasaje, 2.100 euros frente a los 1.200 euros que se pagan otros años, a lo que se suma que sea una temporada corta», por lo que los beneficios para estos trabajadores y los empresarios que les contratan y les traen desde Sudamérica se verán mermados. Reconocen que es un oficio duro, pero que se gana dinero, en torno a 10.000 euros, por su trabajo en España.
empresarios. Los ganaderos locales contratan a los esquiladores uruguayos desde hace unos años ya través de las empresa de José Antonio Guerrero, de la zona de la Alpujarra granadina. «Con el permiso especial del Gobierno he traído de Uruguay a 55 esquiladores y ya había contratado a otros 23 antes de que se decretara el Estado de Alarma», explica el empresario andaluz.
«Los uruguayos vienen a trabajar en serio y a ganar un buen dinero. Es un oficio que allí, Uruguay, está muy profesionalizado porque la lana está revalorizada, algo que aquí no ocurre», añade destacando que en el país sudamericano realizan cursos de formación muy completos y de perfeccionamiento cada poco tiempo. 
Además de la profesionalización, destaca su formalidad y seriedad a la hora de trabajar, «son de confianza». Él conoció a un esquilador uruguayo que trabajaba en una explotación de Trujillo, Badajoz, y poco a poco se fue abriendo mercado hasta trabajar ahora en buena parte de España. José Antonio Guerrero fue pastor, por lo que controla bastante sobre el tema del ovino, y después puso en marcha la empresa de esquileo, es decir, contactar con profesionales y trasladarlos y ofrecerles maquinaria para realizar su labor en numerosas explotaciones, de abril a junio, aunque este año se ha retrasado todo por la crisis sanitaria. «Ahora en Soria hay una cuadrilla de cinco o seis esquiladores, pero en otro momento puede haber una de diez o doce... depende de la organización. Con la merina hay más trabajo primero en la zona sur y después  se va hacia el norte, a provincias como Soria, Zaragoza, Burgos, Guadalajara o Teruel», explica destacando que hay años que se empieza por una cooperativa de Tauste (Zaragoza), con muchas cabezas.