CARTA DEL DIRECTOR

Iván Juarez


Un año de conquistas

03/04/2020

Salvo contadas excepciones, como La8 Soria que dedicó un programa especial a una cita histórica como la que se vivió el 31 de marzo del pasado año en la capital de España, por el resto de medios, apurados por la urgencia que trae la actualidad, ha sobrevolado sin pena ni gloria el primer aniversario de la Revuelta de la España vaciada.El vendaval delcoronavirus ha eclipsado todo los demás. Sin embargo, de aquellos polvos estos lodos y pese a que las reivindicaciones de las zonas más despobladas va más allá de la sanidad, es inevitable unir bajo un vaso comunicante las demandas de aquellos días que anticipaba lo que podía pasar, en una situación de estrés impredecible como la que vivimos, con lo que está pasando ahora. Entonces, hace un año, se ponía sobre la mesa lo que exteriorizó esta semana, a la luz de la alarmante gravedad de la emergencia sanitaria y humanitaria. Una cuestión que no es exclusiva de Soria porque según se ha puesto de manifiesto con la actual crisis del coronavirus, su vendaval ha pasado por encima de diferentes territorios.Bien está en atender la especificidad del suelo que pisamos pero prestando atención a que una pandemia de esta magnitud hay pocas estructuras que la soporten con una mínima entereza.  
Haciendo memoria en el recorrido reivindicativo más próximo de la provincia, es preciso detenerse en ese viernes de octubre de hace dos años en el que más de 7.000 personas salían a la calle, convocados por la Plataforma Soria ¡Ya!, «de luto por la sanidad». No está de más recordar de dónde venimos, que se reclamaba entonces, y dónde nos encontramos, lo que se reivindicaba en aquella jornada y la realidad sanitaria que ha aflorado en una crisis sin precedentes, que pone en aprietos a los mejor preparados, porque esto no hay cuerpo que lo resista, pero que tumba en la lona a estructuras que llevan tiempo caminando sobre el alambre. Hoy nos hacemos los sorprendidos cuando antes de que el coronavirus irrumpiera con toda su crudeza en la provincia, dos habitaciones de aislamiento en el hospital soriano ya se antojaban pírricas en el caso de que el virus se expandiera, como era previsible. Atendiendo a los antecedentes, la sorpresa no debería ser tal.
El déficit de profesionales ya se atisbaba tiempo antes de esta crisis. No por pesados, los medios de comunicación nos hacemos eco y preguntamos por la falta de especialistas y tanteamos la posibilidad expuesta desde varios ámbitos, no solo el sanitario, de premiar y estimular la llegada de profesionales ante una Soria poco atractiva en el plano laboral (un territorio no se hace desierto demográfico si ofrece unas condiciones atractivas para sus moradores). Se sitúa a la despoblación en el centro sin atender a los condicionantes satélites que ayudan a frenar esa deriva demográfica. Poniendo el foco en la sanidad pero sin descuidar otras demandas, cobra especial relevancia esa convocatoria, auspiciada principalmente por Soria ¡Ya! y Teruel Existe que logró reunir a más de 100.000 personas en la capital de España en una jornada lluviosa que no frenó a los asistentes, más de un centenar de plataformas de todo el país, que reclamaban un trato igualitario y justo en consonancia con otras zonas más florecientes. Reúne el mérito la plataforma soriana y otras tantas de haber puesto  en el centro de la agenda política  la problemática de la despoblación, casi convertida en género periodístico, de aquellos que desde la ciudad gustan de glosar la belleza literaria que se esconde en territorios que sufren un grave retroceso demográfico.Habrá que esperar a superar la actual crisis para ver hasta dónde llega el compromiso de los actuales gestores con la autobautizada como España ‘vaciada’, que casi hasta cuenta con ministerio propio en forma de declaración de intenciones.
 Soria fue motor ese 31 de marzo por el que se ha pasado de puntillas, de la España rural. Sus peticiones, a la luz de los acontecimientos actuales, han demostrado no ser un capricho pasajero ni responder a un discurso victimista. Durante el año, el déficit poblacional, la ausencia de infraestructuras de distinto tipo, de servicios, son cuestiones que se visibilizan pero es ante crisis como la actual cuando las grietas se hacen más evidentes; es preciso reforzar, no solo en Soria y ante venideros episodios similares, los pilares sobre los que se sustenta el estado del bienestar. Si de aquella explosión popular que se vivió en la capital de España guardamos en la retina momentos y sensaciones, con el paso de los meses asistimos una vez más a la constatación de que el tiempo, caprichoso, cambia el escenario cambia de inmediato y no podamos disfrutar de un año de conquistas.



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