Cariátide

Laura Álvaro

Profesora


Otoño de duendes, elfos y otros seres mágicos

26/09/2020

Decía hace unas semanas la compañera con la que comparto, por semanas, este espacio que es importante empezar a centrar la atención en otros asuntos. Y no puedo estar más de acuerdo, creo que nuestra salud mental lo agradecerá más que nunca. Así que hoy me dispongo a disfrutar mientras escribo este texto, deleitándome sobre las bondades del otoño soriano, que no son pocas.  El pasado martes comenzó la tercera estación del año, una época en la que la naturaleza soriana se saca partido más que nunca. Unos meses en los que la temperatura todavía no es excesivamente fría pero los paisajes van tornando a colores carmesí, amarillentos y marrones. Y la provincia al completo, con todos y cada uno de sus rincones, se presenta como una opción maravillosa para ocupar el tiempo de ocio. 
Hoy en día el aire libre se valora más que nunca, y estos meses hasta la llegada de la crudeza invernal son propicios para su disfrute. Son tantos los espacios con los que deleitarse que me sería difícil quedarme solo con uno. Sin embargo, tengo claro mi primer destino: el Bosque Mágico Fuente del Pino, en San Leonardo. Ríos de tinta han corrido al respecto de este paraje, y raro es el medio que no le ha dedicado varias de sus páginas, por ello no creo que sea ningún descubrimiento, sin embargo, yo no he tenido todavía el placer de conocerlo y este momento del año me parecen idílicos para hacerlo.  
No es raro encontrar testimonios que pongan en cuestión las habilidades turísticas tanto de las administraciones como de la población en general de Soria. Es cierto que, quizás, no somos capaces de sacar todo el provecho a las bondades locales, pero también es verdad que en este caso la propuesta de un entorno natural convertido en un rincón mágico para la infancia es un verdadero acierto.  Desde luego, si en algo somos duchos en esta tierra, es en bosques; por lo que dedicar uno de ellos a las y los más pequeños de la casa es un auténtico lujo. Además, en los tiempos que corren, huimos de las masificaciones y de los entornos donde se arremolinan grupos demasiado numerosos. Por ello, el Bosque Mágico, en el que poder disfrutar de la soledad propia de la España Vaciada es -en este momento- una de las mejores opciones que se me pueden ocurrir para este primer fin de semana de otoño. 
El Ayuntamiento de San Leonardo ha sabido escuchar la voz de la vecindad -cuenta la leyenda que este paraje de cuento comenzó con unas pocas casitas que construyó una vecina a título personal-. Y es que en no pocas ocasiones el motor de cambio es a título personal, y las iniciativas que marcan la verdadera diferencia surgen de ideas innovadoras de aquellos que mejor conocen su tierra. Como resultado, uno de los atractivos turísticos con más encanto de la provincia. 
El otoño ha llegado para ofrecernos un nuevo prisma desde el que afrontar esta realidad que nos está tocando vivir durante el 2020; una nueva normalidad a la que no acabamos de acostumbrarnos. Y con sus paisajes bucólicos y un ambiente en el que prima la paz y la calma, parece que, de alguna manera u otra, volvemos a resurgir. Es tiempo de dejarnos llevar por el sosiego de la nueva estación, focalizando la atención en las hojas que caen lentamente de los árboles, para desviarla así del monotema que lleva copándola desde finales del pasado invierno.   



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