CARTA DEL DIRECTOR

Iván Juarez


Cuando de hacer comunidad se trata

Nada como un enemigo común para unir a diferentes, a aquellos que históricamente han vivido de espaldas. Aunque, por adoptar un tono más conciliador, más que enemigo común habría que hablar de reto o de lucha compartida. Aparte de las consecuencias que puedan derivarse de la reivindicación (motivos existen para no ser optimista en exceso), hay una lectura positiva que extraer de la dejadez histórica y abandono al que los gobiernos de distinto signo político y condición han sometido a la Autovía del Duero: la unión de tres provincias por un desafío común, en una experiencia poco transitada y a través de una puesta en escena poco vista en la Castilla que habitamos. Ni cada año en la campa de Villalar, donde desembocan múltiples reivindicaciones y protestas que solo simbolizan la atomización, el individualismo, y la guerra por su cuenta de cada territorio, donde es más que visibles las consecuencias de la dispersión, va a estar la Comunidad más unida que en un trayecto hasta Aranda que es una esperanza de futuro y también una frustración perenne si miramos por el retrovisor del pasado. 
Nunca Soria va a estar más cerca, como este domingo, de otras provincias de la región y no tanto de su idílica Zaragoza, destino exilio de los que marchan en busca de oportunidades; se aparca también por una jornada la confraternización con la peleona Teruel, con la que comparte kilómetros de vacío y lidera anhelos de repoblación. Si algo define a la renovada Soria ¡YA! es su capacidad para tejer alianzas diversas en función de los objetivos y de derribar fronteras frentistas para unir a Aranda de Duero y Peñafiel bajo un mismo paraguas y en una misma cita reivindicativa. Tan cerca en lo geográfico y tan lejos en lo sentimental, históricamente la Soria casi aragonesa y la Aranda vitivinícola y pujante en lo industrial han vivido distantes, sin atender a ese recurso común y clave como es la Autovía del Duero que hoy demandan de la mano. Una vez más (se les llena mucho la boca a los representantes políticos), cuando se trata de hacer comunidad, los ciudadanos van un paso por delante. La manifestación del domingo es solo una muestra.
Hay otra nota positiva que nos deja la marcha lenta rumbo a Aranda, y no es otra que la actitud incorruptible de la Soria ¡YA! Fieles al testigo que recogieron de sus predecesores, la nueva hornada, lejos de dejarse impresionar por la luz de los focos, reuniones con altas instancias, por falsas promesas, han mostrado una actitud más cercana al sentir de sus vecinos que a las palabras vacuas de los que han puesto freno al considerado «eje vertebrador (aunque desvertebrado) de la Comunidad». Tampoco se han visto deslumbrado por la reciente puesta en funcionamiento de dos tramos de la A-11 que han terminado por caer por su propio peso y no debieran ser motivo de celebración sino de lamentos y reproches por los continuos e interminables retrasos. La convocatoria del domingo servirá para pulsar el ánimo de la población soriana, pero también de los que habitan Peñafiel, animados, y de los arandinos, confundidos y dispersos en sus múltiples frentes (nuevo hospital, ferrocarril, autovía…) La queja de los vecinos de estos tres municipios y de su zona de influencia geográfica es constante, por ello es de esperar un respaldo masivo. Todo lo contrario sería echar piedras sobre nuestro propio tejado y dar alas a los que no ven necesario un impulso clave a una infraestructura catalogada de ‘interés general y estratégico’ pero que ha recibido un tratamiento que se sitúa en las antípodas de tamaños apéndices. Son de sobra conocidos los beneficios del futuro trazado, su repercusión económica sobre las zonas afectadas, la seguridad de los usuarios y los efectos en término de cohesión de una Comunidad que siguen construyendo y dando sentido sus ciudadanos.