TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Que esperen

07/04/2020

Un compañero preguntaba ayer, con todo el sarcasmo del mundo, si estarán bien los senadores, que poco hablamos de ellos, pobres, que ningún caso les hacemos desde hace casi un mes… para concluir que «algunas instituciones demuestran su valía en tiempos de crisis». La jugada tiene trampa, porque en estos tiempos que menciona todo o casi todo cierra, así que le podemos dar la misma entidad al Senado, a Carpintería Gómez, a la Seat de Martorell o a los Juegos Olímpicos. La verdadera prueba de fuego, dicen los expertos, llegará cuando los científicos que hoy rigen nuestras vidas levanten la mano y haya que volver a arrancar un coche que andaba solo y que nadie sabe cómo encender de nuevo. En ese futuro incierto, algunos eventos, en efecto, demuestran su valía en tiempos de crisis: «El Covid-19 también afecta al Mundial de Qatar'22», lee el aficionado un par de segundos antes de tirarse de los pelos. ¿También el Mundial? Aunque se refiera únicamente al calendario de inauguración de estadios… a ver, pongamos un poquito de calma y menos demagogia en todo esto: hablamos de un evento que, petrodólar por delante, se pasó por el forro de los bemoles el statu quo del fútbol y anunció (¡Olé!) que se disputaría en diciembre. De unas infraestructuras edificadas sobre la sangre de miles de trabajadores (inmigrantes de bajísimo salario y cualificación) muertos en su construcción y de una concesión algo por encima de «altamente sospechosa» y poquito por debajo de «directamente corrupta». ¿Que son ellos quienes tienen que esperar? Si el mundo tiene que recuperarse primero y girar después, que lo hagan. De ser cierto que esta pandemia y el obligado confinamiento nos va a hacer mejores, a ver las cosas con mayor claridad y perspectiva, que el latido del planeta venga dictado por los señores del turbante y un balón no sería justo.



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