Victoria Lafora


Una sociedad exhausta

25/02/2021

Con este argumento, el del cansancio social, ha reclamado Pedro Sánchez a la oposición la necesaria unidad para afrontar la pandemia. Ha sido durante su comparecencia en el pleno del Congreso para dar cuenta de la gestión del estado de alarma. La respuesta inmediata de Pablo Casado ha sido la de reprochar las desavenencias en el seno del propio Gobierno. Posiblemente, desde el recinto cerrado del Palacio de la Moncloa o desde la última planta de la sede de Génova 13, sea muy difícil otear siquiera el hartazgo de la ciudadanía ante las continuas batallitas políticas de la actual clase dirigente y la falta de medidas y propuestas.

Sánchez ha asegurado que en el segundo trimestre van a llegar las dosis de vacunas suficientes para cumplir con las fechas, tantas veces prometidas, de inmunización colectiva. ¿Cómo lo sabe, de donde viene la certeza? Si precisamente el martes Astra Zeneca volvió a informar a Bruselas que nuevamente no va a cumplir con las entregas pactadas. Pero desdecirse sale gratis y siempre habrá alguien a quien echar la culpa si las cosas no salen como tan solemnemente se anuncian.

Como si estuvieran jugando con asuntos baladíes, las vacunas se han convertido, también, en foco de pugna entre partido. Así la Comunidad de Madrid para evidenciar que quien manda es Isabel Diaz Ayuso y no su vicepresidente cambió la fecha de comienzo de inmunización a los mayores de ochenta años para esta misma semana. Por descontado los centros de salud se enteraron por los medios de comunicación y, en muchos de ellos, no había ni jeringuillas.

Por su parte, el parlamento gallego aprobó ayer una modificación de su ley de Sanidad para hacer obligatoria la vacuna contra el virus. Discutible decisión dado que los españoles, incluidos los gallegos se muestran en un 82% dispuestos a poner el brazo para la inyección. La lentitud en la administración de las dosis es precisamente una de las causas del agotamiento social y del desánimo.

Porque, mientras el virus siga teniendo atenazada a la sanidad, causando mas de trescientos muertos en los días en que bajan los contagios, será muy difícil la recuperación de sectores como la hostelería la restauración o el turismo.

Precisamente a esos sectores se dirigió ayer Sánchez desde la tribuna. Les ofreció un paquete de ayudas directas de once mil millones de euros supeditados, eso sí, a la creación de empleo de calidad. Lanzó, nuevamente, mensajes de optimismo sobre la celeridad en la recuperación económica que no coinciden con las previsiones de los organismos internacionales.

Este apoyo directo a sectores especialmente castigados por la crisis era una vieja reivindicación de Podemos y, a lo mejor, fue la razón de la escena de camaradería y risas que compartieron Pablo Iglesias, Carmen Calvo y el propio Sánchez sentados en sus escaños. O trataban de ser captados por las cámaras para demostrar su sintonía...



Las más vistas

Opinión

Corriendo a vacunarse

Se me hace fácil pensar las muertes que se evitarían distribuyendo todas esas dosis contra el sarampión, la difteria o la polio. Se nos debería caer la cara de vergüenza al pensar que hay unos trece millones de niños que no van a recibirlas