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José Luis Bravo

SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Metamorfosis sanjuanera

01/07/2022

Desde que tengo uso de razón, las Fiestas de San Juan de la capital han sido objeto de controversia en todas y cada una de sus múltiples facetas. La batalla entre los conservadores de las tradiciones seculares y los que quieren dejar fluir las innovaciones acordes a los nuevos tiempos han sido objeto de ácidas discusiones en todos los entornos que ustedes puedan imaginar, los medios de comunicación, las comisiones de festejos y por supuesto las barras de los bares. Rara es la tertulia en la que no aparece la recurrente frase de 'se están cargando las fiestas'.

En el fuego cruzado nos situamos los que, aunque añoramos viejas costumbres, nos damos cuenta de que no es posible frenar las nuevas tendencias que, por cierto tienden sobre todo a modelos más extendidos lo cual hará que perdamos nuestra singularidad, o al menos parte de ella.

La pasada semana supe que las peñas tienen una elevadísima demanda de socios que quieren entrar y que incluso las hay con 'numerus clausus', como en algunas carreras universitarias. A la gente en fiestas le gusta integrarse en una tribu, diferenciarse con sus colores de las demás y sobre todo disfrutar de los festejos pero montar los suyos propios y a un precio económico. Por eso, si hace falta acampar frente a la sede de la peña, la víspera del día que se abre la inscripción, pues se hace.

El contrapunto son las cuadrillas. Sin duda ellas representan la esencia de la tradición, pero cuesta trabajo encontrar jurados y éstos cada vez se topan con más vecinos de su barrio que optan por no entrar en fiestas. Un sello de identidad de nuestros sanjuanes es que decidimos que haya fiestas en la asamblea popular del Catapán y aceptamos pagarlas a escote. Lo cierto sin embargo es que la parte del león de lo que cuestan los festejos se carga a los presupuestos municipales, por lo que, de una u otra manera, todos entramos en fiestas. Queramos o no.

Veremos como fluyen las cosas en un futuro a medio plazo, pero háganse a la idea de que el crecimiento de las peñas es un hecho y que los 'cuadrillistas', por llamarlos de alguna manera, somos una especie protegida en vías de extinción. Y esto sólo es una parte mínima de la metamorfosis sanjuanera que, por cierto no es cosa de estos últimos años. Algunos ejemplos; desaparecen las botas de vino porque hay cañas fresquitas por todas partes. Las cuadrillas tienen logotipo como las empresas. Se han incorporado festejos como el Desencajonamiento. Han desaparecido, afortunadamente, la becerrada del Sábado Agés, los tastarros o los polvos del tubo. Si me remango les cuento cien más. La genética de cualquier fiesta es evolutiva. O cambia, o muere. Resignémonos.