TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Idiotas

28/03/2020

Quizás conociendo la definición médica de la idiocia («Trastorno mental caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o bien adquirida, y en el cual la persona tiene un desarrollo físico normal y una edad mental que no sobrepasa los tres años») nos cortaríamos un pelo insultando a la gente que solo va a tirar basura o decide ir a comprar caminando y no en coche. Pero asumiendo que la RAE acepta (coloquial) que un «idiota» es también alguien «poco inteligente o que molesta a alguien con lo que hace o dice», podemos seguir insultando a la gente en la calle, demostrando que tal vez nosotros seamos los verdaderos idiotas de la historia… o a Pione Sisto (Celta).

Son tiempos en los que los jugadores de fútbol, semidioses de la vida, están encerrados en casa, como usted y como yo y como todo hijo de vecina. Están los que hablan de salud antes que deporte frente a los que se musculan en Instagram, los que hacen donaciones sin darles demasiado aire frente a los que las publicitan en Instagram… mientras se musculan. Y después, sí, Pione Sisto: el muchacho, a quien algunos en Vigo comparan con un tubérculo por capacidad mental, ha perdido los papeles después de dos semanas de confinamiento. Sin permiso del club, se subió al coche y se echó a la carretera para irse a su casa… situada a 2.800 kilómetros de distancia, los que separan Vigo de Copenhague. ¡Qué cabecita, señores! ¡Qué prodigio! Ojalá pudiese irlo narrando por el móvil, ¿verdad? Así, sonriendo y diciendo a cámara: «Me persigue la poli pero no pienso parar. ¡Viva la libertad!», y añadir la gesta a otras como esos 21 días en que sólo comió fruta o el día que trató de eliminar toda la mucosa de su cuerpo. Si no parecen decisiones inteligentes y han molestado a muchos en el club, ahí lo tienen: idiota de manual.



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