"Estamos en pueblos por debajo de 500 habitantes"

Ana I. Pérez
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Los datos financieros correspondientes al ejercicio de 2019 de Caja Rural de Soria son «históricos». Pese a los contratiempos de la pandemia, la consigna no variará: «Seguiremos cerca de los socios y de los clientes, pegados al territorio».

"Estamos en pueblos por debajo de 500 habitantes"

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"Estamos en pueblos por debajo de 500 habitantes"

Los datos financieros correspondientes al ejercicio de 2019 de Caja Rural de Soria son «históricos». Corroboran a solidez económica de la entidad, con un resultado neto superior a 12 millones de euros, lo que supone un incremento del 15,73% respecto al año 2018, mientras que los depósitos crecieron un 8,96% y los préstamos y anticipos a clientes un 6,75%. Son solo algunas de las cifras que se expusieron en la Asamblea General de Delegados celebrada el pasado 27 de octubre, en la que Carlos Martínez Izquierdo fue reelegido presidente. El listón está «muy alto», admite, y la incertidumbre que marca la pandemia del coronavirus complica plantear previsiones a corto-medio plazo. En cualquier caso, la consigna no variará: «Seguiremos cerca de los socios y de los clientes, pegados al territorio. Es lo que la sociedad necesita».
Acaba de ser reelegido presidente de Caja Rural de Soria y encara un período difícil con las graves consecuencias de la pandemia sobre la economía, aunque la entidad afronta esta etapa con unos «resultados históricos». ¿Cuáles son las prioridades en esta situación?
Las prioridades de Caja Rural de Soria cambian poco porque consisten en estar cerca de sus socios y clientes, estar pegados al territorio y cercanos a una sociedad que necesita de la Caja muchísimo. Este era el gran momento para dejar la Caja, porque con más de 12 millones de euros de beneficio neto, con los datos de solvencia y morosidad, y récord absoluto de cuota de mercado, superando por primera vez el 50%, parecería que la tarea hubiera terminado. Nunca me lo he tomado como un reto de cuotas, si no como un reto para servir a Soria, que Caja Rural sea un instrumento fiable y reconocible, que transmita servicio, cercanía, afecto y cariño a la sociedad soriana.
"Estamos en pueblos por debajo de 500 habitantes"En un momento como este que Soria tenga una institución financiera netamente soriana, me parece que es un hito que valora la sociedad. Ahí está su respuesta de estar por encima de los 42.000 socios y 80.000 clientes. Se ve claro que la percepción que Soria tiene de su Caja Rural es notable, por no decir sobresaliente. Que hoy tengamos una cuota igual a todas las instituciones financieras que operan en la provincia, para un presidente, para el Consejo y para sus empleados solo puede ser un motivo de satisfacción.
El listón está muy alto, ¿es posible mejorar esos resultados?
Sí, muy alto. En cualquiera de los asuntos que tocamos ya nos encontramos con techos, de ahí la importancia de la expansión que emprendimos hace unos años. Desde los servicios centrales de Soria, en unos casos hemos seguido a nuestros clientes, principalmente en Zaragoza y, en otros, como La Rioja, el Corredor del Henares o Valladolid, siempre con el concepto claro de que tenemos que operar en los territorios para no entrar en competencia con otras cajas rurales. En estos lugares nos estamos encontrando cómodos y estamos penetrando con prudencia, buscando la colocación del dinero del excedente de tesorería que tenemos, que son más de 500 millones, que siempre es mejor tenerlos en particulares, pymes e industrias en nuestras ciudades cercanas, dando prioridad absoluta a que en Soria no falte un euro. También con el crecimiento de la Caja se abaratan costes y la entidad es más eficiente. Al dar empleo, entra un personal joven muy cualificado, porque Caja Rural de Soria es muy atractiva para los jóvenes que han hecho sus carreras ligadas a la Economía o al Derecho. Hemos renovado la plantilla, savia nueva dentro de lo que hoy son las nuevas tecnologías y la digitalización de la Caja, que es una apuesta. Rejuvenecemos, abaratamos costes y ampliamos el tamaño para encontrar la eficiencia.
La situación económica actual, ¿puede suponer un freno para esa expansión y la apertura de oficinas?
Lógicamente, estamos oyendo que el sector se tiene que reconvertir, pero nosotros, de donde partimos, creemos que vamos a seguir con prudencia. En la provincia nuestro reto es, en la medida que podamos, mantener las oficinas que tenemos, aunque somos conscientes de que en el medio rural estamos en pueblos por debajo de 500 habitantes y en un momento determinado habrá que compartirlas a días y cubrirlo con la oficina móvil con la que ya vamos a varios puntos. Sobre todo que no se sientan con una banca excluyente, sino que toda esa gente que ha tenido su caja, la siga teniendo hasta que veamos que es materialmente imposible. Que seamos los últimos en salir de los servicios de los pueblos.
Las oficinas de expansión ponen el contrapunto, son modernas, con gente joven y en zonas más activas que Soria, con más expectativas de futuro como son La Rioja, el Corredor del Henares, Zaragoza o Valladolid. Es acertado, aunque cuesta mucho, porque el cliente de banca es muy tradicional, tiene su caja o banco ligados a la hipoteca o servicios. 
Tenemos un debate sobre la territorialidad porque hay cajas que se hacen competencia entre ellas, aunque es muy poquito. Cada uno tenemos que ser los mejores en nuestro territorio y con la suma de los mejores haremos el mejor grupo financiero en España. Crecemos, damos un servicio financiero muy pegado al territorio, no solo en lo rural, también en las nueve oficinas de la capital.
Hemos sabido hacer la incorporación de las cajas rurales a la banca universal, sin ruido, sin prisa, pero sin pausa. Ahora tenemos que seguir en este camino.
Es también presidente de la Unión de Cajas Rurales de Castilla y León, ¿están superadas esas fricciones entre las cajas de las provincias?
Son cero. En una reunión del grupo nacional de cajas rurales sobre territorialidad, fueron las cajas del Sur las que mostraron ese apetito. Pero hay un compromiso de dialogar para que eso no se dé. Cada uno tiene territorio suficiente sin molestar a nadie de nuestro grupo. Por ejemplo, en La Rioja operamos tres cajas rurales, pero nos llevamos bien. En Zamora pasa como en Soria, Caja Rural es la entidad de referencia. En los territorios débiles, las cajas rurales se han movido como pez en el agua y con ellas sus gentes, pymes, autónomos... ese es el servicio que tenemos que dar.
Caja Rural de Soria también propicia la unidad en la provincia entre agentes económicos, políticos y sociales que, en otros contextos, no se sentarían ni en la misma mesa...
Ahí está la acción solidaria ‘Soria contra el COVID-19’ [muestra el logotipo de la campaña] pero, a parte, ¿cuántos convenios tenemos firmados? Treinta, cuarenta... con todos los agentes sociales, los ligados con la economía con FOES y con la Cámara, con Copiso... con la hostelería, con el comercio... Está el ámbito cultural, el formativo, el deportivo, donde es referente la Caja, el social, el económico... son alianzas con todo el mundo.
Esa campaña ‘Soria contra el COVID-19’ llegó en el momento más crítico de la primera ola de la pandemia. ¿Qué balance hace?
Varios empresarios se pusieron en contacto para que estuviera la Caja y saliera adelante. Venía mucha gente que no sabía cómo colaborar, así que junto a la Cámara de Comercio y FOES, Caja Rural de Soria coordinó la iniciativa. Se consiguió y el balance es muy positivo, porque lo que hay organizaciones de todo tipo y multitud de particulares con 11.000, 10.000, 200, 50 euros..., con lo que se podía, es una satisfacción porque fue una lista enorme. Y ha habido empresarios que lo han hecho también directamente. De alguna manera, nos ha servido como experiencia a la sociedad soriana.
Caja Rural de Soria compró diez respiradores y, junto con las aportaciones de todos los colectivos, ha dado para montar diez puestos de UCI . Han sido respiradores, medidores, ecógrafos... Lo importante es que se ha hecho y la sociedad ha estado muy a la altura. Eso es colaborar y sumar.
Es evidente que la sociedad soriana estuvo a la altura, ¿cree que lo han estado en la misma medida las administraciones públicas?
Estoy tan acostumbrado a ser administración... de empresas, de cajas... que sé que es muy difícil hacer bien todo. Creo que esto nos pilló por todos los lados y ha faltado a nivel nacional, regional y local que no hubiesen mandado los políticos y lo hubieran hecho grupos de expertos, de técnicos. Ha habido una guerra política, se ha querido de un lado y de otro sacar rédito político a cada decisión.
Esta segunda ola no nos debería pillar por sorpresa...
¿Quién ha pagado el pato de la inexperiencia y de la improvisación? Nuestros mayores. Lo de las residencias no tiene nombre. En las residencias se cuida a la gente y muy bien, con las excepciones que se puedan dar. Y en las residencias se cuida, no se cura. Hay que hacer lo mismo que en casa, llevar a los mayores al centro hospitalario para que reciban el mismo trato. Creo que en esto es donde más hay que aprender.
Pensábamos que teníamos la mejor sanidad del mundo, las mejores residencias y que éramos socialmente perfectos, pero parece ser que tenemos debilidades. Y hay que dotar a nuestros centros sanitarios de más inversión, de más medios, para cuando ocurre algo de esto.
En el boletín editado por Caja Rural de Soria junto a Analistas Financieros Internacionales se apunta a ese Fondo de Recuperación europeo, ¿cómo pueden servirse las empresas sorianas del mismo?
Estamos a la altura de cualquier otra región o provincia, estamos hablando de fondos de solidaridad para paliar el enorme daño a la economía. Tenemos una oficina con 18 profesionales dedicados al asesoramiento, tramitación... pondremos nuestro mejor equipo al servicio de las empresas y autónomos. Ya tenemos hábito, estructura, oficina... qué más da que un buen técnico se dedique al asesoramiento agrario que a estos fondos. Lo mismo que han sido importantísimos los préstamos ICO.
Los fondos europeos son fundamentales porque hay sectores de la economía que se van a quedar muy dañados y no van a ser los mismos de siempre. La agricultura, la ganadería y la agroalimentación se están moviendo con cierta normalidad dentro de esta situación de pandemia. Al año que viene y sucesivos vamos a sufrir, fabricamos bienes y alimentos para que consuma la sociedad, si hay problemas de ingresos, nos va a repercutir, seguro. Por ejemplo, la pequeña distribución ha desaparecido ahora de combate porque suministra al comercio, al bar...
La hostelería está herida de gravedad en esta pandemia. Comenta que el sector primario no está mal, como también se mantiene estable la construcción. ¿Corremos el riesgo de volver a volcar los esfuerzos en la recuperación de sectores concretos en lugar de diversificar?
En esta sociedad española somos de salir, somos de alternar, buscamos la vida social en los bares, restaurantes, cines, teatros... Con lo cual es un sector que hay que proteger muchísimo, es imposible que sufran más de lo que están sufriendo. Están tomando las decisiones cuando solo parece que solo el 3,5% de los contagios se produce en la hostelería. Parece ser que son los grandes paganos de la pandemia, no hay más remedio que el apoyo incondicional a la hostelería, llámese rescate, vía créditos, como mínimo, a largo plazo y a interés cero. Hay que apoyar al sector porque es generador de muchísimo empleo y porque forma parte de nuestra cultura. Trabajamos, luchamos por sacar a nuestras familias adelante y queremos algo de ocio. Si, además, genera riqueza y empleo, pues no hay más remedio que apoyar incondicionalmente a la hostelería para que sufra lo menos posible.
En Alemania, por ejemplo, se ha planteado aportar el 75% de la facturación de noviembre del año pasado...
Pues sí. Y los ayuntamientos tendrán mucho que decir con los impuestos.
¿Qué aprendimos de la crisis de 2008? ¿Seguimos incurriendo en los mismos errores?
A todos se nos olvidan muy rápidamente ser previsores ante cualquier tipo de crisis. ¿Es bueno o malo? Pues cuanto antes se olviden las crisis y llegue el consumo y la inversión, mejor. No nos podemos quedar pegados a la inactividad.
La crisis de 2008 no fue financiera, los bancos pagaron el pato de una crisis del ladrillo y la decisión que se tomó de rescate fue para millones y millones de impositores de las cajas de ahorro de España. Si no hubiera habido rescate a las cajas de ahorro, que no fue para la banca ni a las cajas rurales, los impositores se hubieran quedado a dos velas.
Parece también que por la COVID-19 se está produciendo un regreso de sorianos en la diáspora procedentes de las grandes ciudades y de nuevos habitantes que buscan en el medio rural la oportunidad de desarrollar su vida laboral y familiar, más con el auge del teletrabajo. ¿Qué servicios prevé implementar Caja Rural para favorecer el asentamiento de esta población?
Queremos servicios en los pueblos y todo tiene que ir ligado a buenos servicios, sobre todo, de conectividad, infraestructuras, educación, sanidad y comunicación. Seguro que va a haber colectivos que quizás no sean muy boyantes u otros que sí lo sean pero que quieran desarrollar su vida en un territorio más amable y saludable. Se ve que hay un movimiento, a largo plazo está habiendo alguna familia que llega, y Caja Rural como entidad financiera estará cerca para darles apoyo en todos los ámbitos como ya lo hacemos con nuestros socios y clientes.
Caja Rural está desarrollando el Programa de Estrategia Digital, iniciado el año pasado, con una duración de tres años. ¿En qué consiste esta iniciativa?
Lo que estamos consiguiendo es no quedarnos atrás de ninguna entidad por muy grande o moderna que sea. Se ha empezado con mucho tiempo, hay unas cifras y unos números en digitalización increíbles, de aceptación por la gente. Ha sido determinante la Asociación Española de Cajas Rurales que agrupa a las  29. Los dos centros que hay en Tres Cantos de informática, de Rural Servicios Informáticos, han sido fundamentales para modernizar nuestras instituciones. Estamos al primer nivel, en vanguardia y por delante de cualquiera. Se están obteniendo unos resultados en digitalización increíbles. Hay que seguir en esta línea. 
¿Corremos el riesgo de mermar los servicios tradicionales a la población mayor que vive en el medio rural en aras de impulsar esa transformación digital?
Lo he dicho antes y lo repito: somos los últimos que vamos a salir del sistema financiero de nuestros pueblos, seguro. Ya está ocurriendo. Nosotros tenemos que hacer compatibles nuestras oficinas con servicios, con la PAC, con los seguros..., para que tenga todo el sentido del mundo continuar.
No somos una entidad que va al 100% a lo digital, generamos un modelo híbrido en función de los clientes. Ahora mismo tenemos la pirámide invertida, como la población soriana, y tenemos que dar un servicio de cercanía a través de un canal que pesa mucho todavía que es la oficina física, y que va a seguir pesando, pero tenemos que dotarnos de la tecnología que está en tendencia, por lo tanto, trabajamos con los dos canales. El usuario tiene la opción de operar en oficina y en digital. En este caso, con la propia crisis, la Caja no ha parado, las oficinas no son el principal canal, sino que es Ruralvía. Estamos trabajando en esas dos vías. No somos una entidad 100% digital, pero estamos ahí, tenemos las herramientas y Ruralvía es efectiva y ha recibido premios.
Otra de las señas de identidad de caja Rural de Soria es su apuesta por las energías renovables, con la participación junto a Naturgy, Iberdrola, Enel o Solarig en diferentes proyectos. ¿Cuáles son los más inmediatos?
Vamos de la mano de las grandes, estamos desarrollando proyectos en Burgos, Valladolid y Soria. Para mí no deja de ser una enorme satisfacción y un orgullo que esas grandísimas compañías y multinacionales de tanto prestigio se asocien con Caja Rural de Soria a la hora de desarrollar proyectos. El primer proyecto que se desarrolló en Tierras Altas le ha dado a la Caja muchísimos beneficios, muchísima estabilidad. Desde esos resultados se ha aportado a todo el grupo de empresas que maneja Caja Rural y lo hemos podido hacer con cierto desahogo, sabiendo que en muchas de ellas costaba. Las renovables han sido un soporte para el grupo de participadas. Ahora estamos desarrollando proyectos, aunque el año no ha sido bueno, porque no ha habido beneficios dado que el precio de la energía se ha hundido, pero estamos ahí. Cetasa [Compañía Eólica de Tierras Altas, de la que forma parte Endesa] trabaja en dos parques eólicos en Tierras Altas, también estamos con Naturgy e, incluso, con Iberdrola vamos a intentar recuperar ciertos parques de la zona de Tierras Altas, en el límite de La Rioja. Nos ha ido muy bien con las renovables y vamos a seguir apostando. Haber sido tan activos y tan serios ha hecho que tengamos compañeros de viaje de primerísimo nivel como las tres grandes compañías de España.
¿Cuál es el futuro de las fundaciones, tanto de Soriactiva como de la Fundación Científica Caja Rural (FCCR)?
El recorrido de la FCCR ha cubierto una etapa amplísima de 25 años, pensamos en que podía ir dejando la hiperactividad que tenía. Había que repartir fondos y lo que hicimos es crear la Cátedra de Conocimiento e Innovación con la Universidad de Valladolid, indiscutiblemente para potenciar el talento de la investigación y del desarrollo. No hemos tomado aún una determinación con la COVID-19 y continuamos. En el propio patronato, al que se incorporaron personas como el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Soria, José Ramón Huerta, o el psiquiatra Ricardo Martínez, salen cuestiones y habrá que hacer un planteamiento más selectivo, más potente, conscientes de que estos 25 años de la FCCR han servido para mejorar la medicina preventiva y la salud de los sorianos. Evolucionamos hacia la Dieta Mediterránea, con el papel fundamental del doctor Juan Manuel Ruiz Liso. Continuaremos, pero girando un poco hacia lo que hicimos el año pasado, siendo muy selectivos con los ponentes, que fueron de primerísimo nivel.
¿Y Soriactiva?

Imposible que no siga como un cañón, como está ahora mismo. Si tenemos que apoyar los fondos estructurales que puedan venir de Europa, lo haremos de la mano de Soriactiva o de la Caja, o a través de un sistema mixto, hay que estar ahí y va a seguir. Soriactiva está haciendo una labor impresionante. Continuaremos, reflexionaremos y abordaremos temas más selectivos.
Aludía a esa apuesta por la Cátedra de Conocimiento e Innovación con la Universidad de Valladolid. ¿Cómo se va a traducir?
Me decía la directora, Blanca García, el otro día que había que fallar los premios y este año hay más, porque fuimos generosos y se abrió más la mano. A mí la Cátedra de Conocimiento e Investigación me gusta mucho. 
El éxito en la vida está en acertar más veces de las que te equivocas, aceptando que te equivocas. El acierto es elegir buenos directores generales, de las fundaciones y de la Cátedra. Cuando pongo algo en marcha, lo pongo con mi intuición y hay que intentar acertar. Domingo Barca, director general de Caja Rural de Soria, es un gran acierto para dar ese paso a la modernización, a la digitalización, para hacer una banca universal desde lo agrícola y lo ganadero, y había que competir con los bancos.
Soria es uno de los territorios más visibles de la España vaciada. No terminan de cuajar ninguno de los planes y estrategias frente al reto demográfico de las administraciones. Como buen conocedor de esta tierra, ¿qué cree que falla?
Debería saber mucho de lo que es el reto demográfico. No se han hecho las cosas bien, no se lo han tomado en serio, no se han sabido distribuir los fondos. Se ha desconsiderado a la gente que estábamos en el medio rural como un destino llevado por las circunstancias del momento que le toca vivir. Con la mecanización del campo y la revolución tecnológica se siguen produciendo alimentos, de muchísima calidad en nuestros pueblos, en nuestro territorio. Y no se ha sabido apoyar a toda esa gente a la hora de reconvertir la agricultura y la ganadería en transformación generadora de riqueza e inversión, de puestos de trabajo encaminados hacia la mujer, que es el bastión principal del medio rural y de la sociedad. Si la mujer está a gusto en su territorio habrá posibilidades de futuro, si no lo está porque no se le ha sabido valorar, no habrá futuro. Esto no se ha tenido en cuenta.
En Tierras Altas, en mi pequeña industria [Embutidos La Hoguera] con 105 puestos de trabajo, 95 viven en San Pedro Manrique y en pueblos de la comarca. Lo digo como ejemplo, el único pueblo de la provincia de Soria, junto a Camaretas, con mejor ratio de pirámide de edad es San Pedro Manrique, porque hay una industria. Porque se ha transformado la agricultura a los cerdos y los cerdos a chorizos y jamones, eso es empleo, con diez o doce titulados superiores y mano de obra femenina.
Es complicado aventurar porque dependemos de la evolución epidemiológica, ¿cree que tardaremos más a salir de esta crisis que de la anterior?
Pensaba que esta crisis iba a ser más laxa, ahora con la recaída me da miedo. Yo creí que no iba a ser tan grave  y solo hay que ver la recuperación del PIB con un crecimiento del 11% en el anterior trimestre porque, en el fondo, no se había roto nada, ni se habían hundido las empresas, ni se habían hecho suspensiones de pago, si no que la pandemia nos metió en casa, contrajo el consumo, creció el ahorro y solo hacía falta una vacuna para darnos suelta para volver a gastar con más ímpetu porque tenemos más dinero. Ahora ya no me atrevo ni a opinar, porque por muy anunciada que estaba esta recaída no pensábamos que iba a ser tan perjudicial. Al llover sobre mojado... esto me da miedo.
Le di relativa importancia porque en Soria había sectores que no se habían visto muy afectados y otros con la ayuda de los créditos ICO, si la gente empezaba a consumir, se recuperarían. Va a depender mucho del medicamento y la vacuna [justo, al final de la entrevista, Pfizer anuncia la efectividad de su vacuna al 90% y las bolsas mundiales se disparan]. Esto es determinante. Al principio, el daño fue de tres meses, pero cualquier empresa tenía músculo para salir. 
Con la vacuna tenemos mucha capacidad de recuperación porque mundialmente ha habido sentido de lo que nos estamos jugando y se ha puesto mucho dinero. Aunque siempre estará esa debilidad del Estado español que son las tasas de paro con las que nos movemos.