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"Me quedo con la actitud de los empleados de la Cámara"

A.I.P.
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Un total de 7.760 electores podrán votar el 19 de mayo para conformar un total de 18 vocalías en la entidad cameral. Será el Pleno elegirá al presidente para los próximos cuatro años. La «tranquilidad» marca los comicios de este año

"Me quedo con la actitud de los empleados de la Cámara" - Foto: Eugenio Gutiérrez Martínez

Las Cámaras de Comercio, Industria y Servicios de Castilla y León renovarán sus órganos de gobierno en los comicios que se celebrarán el 19 de mayo. La constitución de los plenos y elección de presidente y Comité Ejecutivo lo fijará la Dirección General de Comercio y Consumo de la Junta, con lo que se pondrá punto final al proceso. En la entidad cameral de Soria 7.760 electores podrán votar para conformar un total de 18 vocalías. No hay candidatos 'per se' para ocupar la Presidencia y no hay indicios de una pugna implacable como la de 2018 entre Alberto Santamaría, ya presidente en funciones, y el líder de la patronal provincial y regional, Santiago Aparicio. En esta entrevista, Santamaría hace balance de la legislatura que termina, de la situación económica de Soria y muestra su disposición a volver a ocupar el cargo, si se dan las circunstancias para ello y el Pleno así lo decide.

Fin de legislatura. Arranca el proceso electoral, ¿está dispuesto a continuar como presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios?

Una vez que formas parte de un equipo tienes que estar a disposición de lo que el equipo diga. Cada uno tiene que saber cuánto puede aportar y con esa experiencia acumulada estaría dispuesto. Hemos intentado evitar la verticalidad en los equipos, venimos de situaciones anteriores en las que ha habido que aplicarla, pero lo normal es que cada sector presente sus vocales y una vez que estén en la mesa hay que rematar los programas, para ver lo que hay que hacer por las empresas de Soria. Siempre hay alguien que puede abarcar distintas sensibilidades y, a partir de ahí, se termina ese programa. El que mejor preparado esté para tirar el penalti es el que tendrá que hacerlo. Entre todos se formará el Comité Ejecutivo y el Pleno. 

¿Puede ser que sea presidente? Pues sí. Pero tampoco es una cuestión que me preocupa, hay que trabajar desde el puesto que corresponda en cada momento.

Y si se le proponen, ¿no tiene inconveniente en continuar?

Ningún problema, claro que no. 

¿Qué distingue este periodo electoral del proceso de hace cuatro años?

La tranquilidad. El empresariado, en su momento, ya dio por válido que las dos instituciones que los representan tienen que tener un perfil propio, una vocación distinta, aunque haya situaciones comunes que tenemos que defender. FOES y Cámara son dos instituciones que tienen el ADN totalmente distinto. La Cámara es un órgano dependiente de la Administración, representa a los intereses generales de todas las empresas, y la función de una federación es la representación de sus socios, aunque tiene un interés general en la negociación colectiva. Son complementarias 100%, pero no puede asumir una los papeles de otra.

¿Cómo es la relación con FOES?

Floja, casi nula. Creo que ha sido una legislatura muy convulsa, con los problemas que hemos tenido abordar... Cuando esto se tranquilice nos tocará juntar posiciones y ver que se puede trabajar por Soria. A fin de cuentas, el empresario entiende que si estamos defendiendo lo mismo, no podemos hacerlo de distinta manera.

Dice que los empresarios sorianos han asumido las competencias de cada institución. ¿Comprenden esa confrontación casi histórica?

No existe la confrontación. Nadie ha sido revanchista, todo el mundo ha intentado que la situación se normalizara. Nos tocará en muchos ámbitos trabajar de la mano. Que no sea por falta de disposición de la Cámara.

Del balance de esta legislatura, ¿qué destaca?

El día a día. Hemos tenido una tensión permanente por causas sobrevenidas. Me quedo con la actitud de los empleados de la Cámara, del Pleno y del Comité, no se nos ha puesto nada por delante en momentos tan complicados en los que una institución como esta tenía que estar a la altura de lo que representa.

No se ha dejado el programa comprometido de creación de empresas, el de empleo... y tampoco el más fuerte que es el Impulso Emprende.

¿Cómo ha cambiado la Cámara de Soria en estos cuatro años?

Hay que aproximar la Cámara a los empresarios. En lugar de que el empresario se aproxime a la Cámara, la Cámara tiene que acercarse al empresario. Estamos en el siglo XXI y tiene que ser así. Se tiene que ver la utilidad real de las instituciones. En cualquier actividad que convocamos siempre tienes un grupo fiel de comercios e industrias que te siguen. Pero tenemos que estar más cercanos todavía. Cuanto más exacta sea la foto de cómo van las empresas de Soria, mejor, porque nos aclarará más las decisiones y cómo trasladarlas a quienes están gobernando.

¿Cómo  define la situación económica provincial cuando llegó a la Presidencia de la Cámara y cómo es en la actualidad?

Nos toca bregar con lo que viene. La situación no era buena y no es buena. Lo poco que tenemos en Soria es sólido, pero hay que entrar en la senda del crecimiento real y el gran problema es la masa crítica. Y es muy complicado. Los empresarios somos los que estamos empujando y sacando de donde no hay porque el problema que tiene Soria es la despoblación, no tenemos renovación. Habiendo posibilidades, no tenemos gente para poder trabajar en Soria.

El reto demográfico es el de la Cámara de Comercio...

Claro. Es una responsabilidad racional. Hace poco estuve hablando con el presidente de la Cámara de Madrid para ver qué podía hacer la Cámara más grande de España con la más pequeña, para buscar la complementariedad. Fue una reunión oficiosa, pero tenemos pendiente trabajar con las Cámaras grandes, también hemos estado con la de Barcelona, para ver esos modelos tan diferentes y complementarios. 

¿Algún proyecto que pueda avanzar?

Hay intención. Ahora mismo tocan las elecciones en todos los sitios, por lo que habrá que ver los equipos. Nosotros dejaremos el testigo, esté quién esté en el Comité Ejecutivo y en el Pleno, para arrancar con un proyecto nuevo, nosotros o quien corresponda. Ese punto de partida estará.

Empezó al frente de la Cámara cuando aún se vivían las consecuencias de la crisis de 2008, en marzo de 2020 salta la pandemia, después crisis de suministros y materias primas, la invasión rusa de Ucrania, la inflación disparada... ¿qué tipo de empresas sorianas pueden sobrevivir a esta sucesión de acontecimientos?

La solidez de las empresas familiares sorianas está ahí, va más allá de lo que te dice un balance. Una empresa familiar tiene algo en el corazón que no lo marca una cuenta de resultados. Tampoco ha sido masiva la destrucción de empresas, podemos estar orgullosos. No vienen tiempos fáciles, pero nunca ha sido fácil. Toca sortear lo que venga, porque ahora estamos en la tormenta perfecta. 

¿Y hasta cuándo se puede soportar?

No sabemos, hay que pelearlo. Las instituciones están ávidas de información porque son las que tienen que administrarnos y tomar las medidas más acertadas. Hay una actitud en la Administración de acercarse, cada vez más, a lo que se pide a nivel social y empresarial. El estrecho margen de las mayorías, los pactos... a cada partido ahora se le calibra de otra manera, cada punto cuesta más que antes. 

¿La polarización política ha contribuido a que se escuche más?

Claro. Ahora tienen que bajar al barro. No vale que cada uno cuente su película, tiene que acertar. 

¿Favorece la política de pactos?

Muchas veces también vemos con estupor que esos pactos llevan a malas decisiones por el abuso de poder o autoridad que pone sobre la mesa quien no lo tiene.

Hablando de pactos. En este escenario económico convulso, Castilla y León estrena gobierno de coalición entre el Partido Popular y la ultraderecha de  Vox. ¿Qué espera de este Ejecutivo regional?

Sensatez. Trasladaremos a quien corresponda la misma realidad y exigiremos que aporten en la solución a los problemas que tenemos. Hablar de extrema izquierda o extrema derecha nos puede gustar más o menos a cada uno, pero tenemos que asumir que el juego democrático es el que es. Las instituciones han demostrado ser fuertes. También se demonizaba cuando se decía que venía la extrema izquierda... y no ha sido para tanto. No hay que alarmarse, hay que ver. 

Vox ocupará las Consejerías de Agricultura e Industria y Empleo, claves para el desarrollo de la Comunidad y, evidentemente, de esta provincia, además de Cultura... ¿Cómo cree que afectará al Plan Soria?

Tienen el peso que tienen, esa es la realidad, y forman parte del juego democrático. ¿Lo harán mejor o peor? Vamos a esperar y el que se moje tendrá que tener apoyo.

¿Cómo valora el paquete de medidas del Gobierno para salvar esta crisis?

Parece que España es distinto de Europa. No hemos llegado a integrarnos y cuando llegan estas crisis es cuando se nos ven las vergüenzas. En cuanto a las medidas, ahora no queda otra. Pero nos tenemos que repensar como país de qué forma estamos en Europa y también se tiene que repensar Europa, hay que cambiar el modelo. Hay un cambio global sociopolítico de bloques y Europa se ha quedado en tierra de nadie, hemos sido demasiado independientes entre países, cuando vemos que EE.UU., China, el cono sur de América... han ido más unidos a la hora de tomar decisiones. Y eso que nos ha unido la guerra de Ucrania, pero toca la reflexión de qué modelo de Europa queremos.

Y las medidas, ¿son suficientes?

Son un parche para un tiempo, pero hay que frenar la inflación de la manera que sea, porque a medio-largo plazo es una bola difícil de bajar. Hay que reflexionar para que esto no vuelva a pasar y si pasa, que tengamos una estructura para abordarlo todo de otra forma, no todo al debe, a costa de la deuda pública, porque eso luego lo pagamos todos. Parece que el dinero no es de nadie. A nuestros hijos tenemos que dejarles bienestar, no deuda.

¿Cree que hay que bajar los impuestos en este momento, tal y como exige el nuevo líder del PP, Alberto Núñez Feijóo?

Como medida aislada, no. Tiene que estar dentro de un paquete. Es una opción porque habrá más liquidez en las familias, por lo tanto, más consumo, pero tiene que ir acompañado de medidas de un perfil distinto.

Las esperanzas de emprendedores y empresarios, así como de los ciudadanos, estaban puestas en los fondos europeos Next Generation. Sin embargo, parece que se diluyen esas expectativas, ¿qué puede esperar el tejido económico de Soria?

Estábamos en la senda del crecimiento, saliendo de una crisis en la que ya veía luz después del covid y teníamos esa responsabilidad de gastar bien ese dinero. ¿La foto que teníamos hace un año es la misma que la de ahora? Para nada. El reparto de gasto es distinto, porque las prioridades son otras a las de hace un año.

Con lo cual las expectativas de las empresas sorianas se han esfumado...

En sitios más pequeños estábamos menos expectantes, porque siempre hemos visto que los fondos europeos llegan a las administraciones y a las grandes empresas, por lo tanto aquí puede llegar lluvia fina. Los empresarios estamos abordando la falta de materias primas, de mano de obra...

¿Existe el riesgo de desaprovechar estas ayudas?

Europa pondrá toda la carne en el asador. En el covid me ha gustado cómo ha respondido Europa, también España, metiendo liquidez para que las empresas no cierren, con los ERTE... todo lo necesario para que, más o menos, el tejido impositivo funcione. A una empresa hay que ayudarle a que no cierre, porque mientras funciona, paga impuestos y genera riqueza. Las ayudas vienen, se irán y volverán, porque a Europa no le interesa que ningún país sea un punto débil.

Lo que no llega es la fiscalidad diferenciada. ¿Hay forma de presionar para que sea un hecho?

Falta tiempo. Las políticas van conforme va la corriente de opinión. Hay que invertir para que esa igualdad sea efectiva para tener abierto el territorio. Tiene que existir esa fiscalidad diferenciada o medidas para igualarnos en breve a los demás.

¿Hay voluntad por parte del Gobierno central para que esto sea una realidad a corto plazo?

Los políticos no tienen voluntad, tienen intereses. Si les interesa, lo harán. 

¿La coyuntura económica va a ser la excusa?

Podría ser, pero la gente no se cree todo. Y cuando hay elecciones, pues hay sorpresas, por territorios...

Está pendiente el desarrollo del Parque Empresarial del Medio Ambiente (PEMA) y del polígono de Valcorba. ¿Qué recorrido tiene el avance industrial de la provincia de Soria a corto plazo?

A corto plazo, poco. Tenemos que tener las infraestructuras totalmente operativas y dispuestas. Cuando a una empresa le salga una amortización a medio o largo plazo, pues vendrá a Soria. Cuando hablamos de fiscalidad diferenciada habrá que preguntar a esas empresas que han pasado por Soria, han echado sus números y se han ido a otro sitio, por cuánto se han ido a otro sitio. Esa es la fiscalidad diferenciada, porque las empresas vienen a ganar dinero, aunque generen riqueza y puestos de trabajo.

¿Qué hay que ofrecerles?

Lo que no puedes ofrecer es lo que no tienes. Las empresas identifican los problemas de mano de obra, de infraestructura digital... tenemos que coger la carrera rápido. Hay que cambiar la tendencia, como en la despoblación, y luego, acelerar. Me gustaría que viniera a Soria una empresa de 700 trabajadores pero no los hay.

Es un problema estructural: faltan sanitarios, mano de obra, no vienen estudiantes, ni empresas...

En España está cayendo también la actitud laboral porque tenemos 3,5 millones de parados y 800.000 ofertas de empleo... algo está fallando. No sé si el problema está en casar la educación con las necesidades reales de las empresas. Venimos de un formato excesivamente reglado que va mucho más lento que las necesidades del mercado. Habría que contar más con las empresas para saber qué se necesita cuando los estudiantes terminen sus carreras o FP. La FP Dual es la gran oportunidad, pero no se ha engrasado bien. Es más fácil para grandes multinacionales, que necesitan obreros, que para las medianas empresas que se ven huérfanas en la FP Dual.

¿Es una cuestión de marketing vender la provincia de Soria de una forma adecuada?

Soria, en el torrezno, en la mantequilla, en los deportistas, el Numancia... siempre está en boca. Soria suena, cae bien, tiene una connotación positiva. Lo que se puede echar en cara a las administraciones es no ir de la mano en proyectos que deben ser comunes, en una estrategia para promocionar Soria. Cada administración va a su aire, con el objetivo de conseguir votos a corto plazo.

¿Cómo es la relación de la Cámara de Soria con las instituciones?

Buena. Tenemos relación con los ayuntamientos más pequeños de la provincia que tienen a la Cámara de referencia para la renovación familiar en sus pequeños negocios. Y en pueblos más grandes que tienen sus polígonos hay que tratar de ofrecerlos en igualdad de condiciones que otros.

¿Qué futuro tienen el comercio y los servicios en la provincia?

Si queremos mantener la provincia abierta, no podemos cerrar más servicios. Tenemos que hacer un esfuerzo extra como en otros sitios. Están los núcleos grandes, como Soria, Almazán y El Burgo de Osma, donde son más ágiles porque hay más gente, pero es muy complicado tener abierto un negocio en un pueblo de cien habitantes en verano y cincuenta en invierno, hay que tener mucha imaginación para vivir de ello. Es fundamental para la salud social mantener todos los servicios abiertos.

¿Puede reinventarse el comercio?

Hay medidas. Hay que evitar cada vez más el individualismo e irnos al asociacionismo para defendernos frente a las grandes superficies. Por ejemplo, la asociación de ferreterías de Cataluña ha hecho una lista negra de los proveedores que les venden a ellos y a Amazon, a diferentes precios.

¿Qué resultado dieron los planes que puso en marcha la Cámara para captar mano de obra?

Se presentaron en puertas del covid, ahora estamos retomándolo. Tenemos que dejar esos activos para que el equipo nuevo tome la decisión de avanzar o no en ese sentido. Vamos a ver si seguimos los mismos o no.

Desde hace tiempo se plantean sinergias entre empresa y universidad, ¿cómo hay que avanzar?

La universidad tiene que estar más ligada a la empresa. Va a haber nuevas oportunidades, mercados y tecnologías que están en desarrollo que necesitarán de gente. La FP es más ágil, pero también hacen falta ingenieros.

¿Cómo es el diálogo entre los agentes económicos y sociales de Soria?

Bueno. Ahora se puede tensar la cuerda, pero creo que la percepción de la empresa por parte del ciudadano es más cercana, se ve como una parte más del tejido socioeconómico. Nunca ha costado menos llegar a acuerdos entre sindicatos y patronales.

Si es reelegido presidente de la Cámara de Soria, ¿qué retos se marca?

El reto lo va a marcar la actitud del Pleno para afrontar lo que venga. El problema es que no sabemos qué será. El apoyo al emprendedor y a las empresas no puede dejarse nunca. Habrá que marcar unos proyectos, en función de quién esté, y establecer un programa. Nos espera un futuro muy comprometido.