Carlos Lafuente

Trabajador de la Función Pública


Buenos 'pro-pósitos'

09/05/2020

En estos momentos de pandemia y ‘buenismo’ me he estoy encontrando con una verdadera carrera de los grupos municipales en los Ayuntamientos para ver quién propone la medida más ‘guay’ de ayuda a los afectados por el COVID19. Si están en la oposición desbarran con medidas que saben de antemano que están fuera de la ley y no se pueden aplicar, amén de otras sin ningún sustento presupuestario y que más que ayudar a los vecinos, pretenden sacar rédito electoral y desgastar a los equipos de Gobierno. Si son los que mandan, se estrujan lo sesos para conjugar sus superávits presupuestarios con el corsé legal que desde Montoro se nos puso a los ayuntamientos para no despilfarrar en la misma medida que lo hacían ellos y las Comunidades Autónomas.
Hay que tener cuidado al diseñar estas políticas de ayudas: que no se sobrepongan a otras que ya están publicando las Junta de Castilla y León o el Gobierno o la Diputación Provincial. No volvamos a tratar de pisarnos las competencias, que ya sabemos en qué acaba eso. Y se me ocurre, que a mal nuevo, tal vez nos sirvan soluciones viejas. Me refiero a la actividad que tradicionalmente ejercieron los Pósitos Municipales. Me cuenta mi amigo Carlos de la Casa que estos se remontan  a los momentos del patriarca José, que gobernando Egipto mandó almacenar en todas sus provincias grandes cantidades de trigo para los siete años de esterilidad que habían de suceder a otros tantos de abundancia. En España se instauró para momentos de necesidad sobre todo de la agricultura como principal actividad. De aquí pasó a ser una especie de fundación municipal que prestaba en momentos de necesidad dinero a los vecinos que devolvían cuando podían. En definitiva hablamos de un sistema de préstamo a interés nulo o muy bajo, con el respaldo del Ayuntamiento y con dinero de todos los vecinos. Estoy de acuerdo que hablamos de una institución anacrónica, pero que resolvía problemas casi idénticos a los que tienen ahora las familias, autónomos y pymes. Tal vez la ayuda que pueden y deben poner en funcionamiento los ayuntamientos son estos microcréditos que ya hacían nuestros antepasados.  Y es que todo o casi todo está inventado. Copien señores políticos, pero copien bien.
 



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