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'Pleurosternon moncayensis', la tortuga jurásica del Moncayo

A.P.Latorre
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Los investigadores Marcos Martín y Adán Pérez realizan un innovador estudio neuroanatómico con nuevas tecnologías

‘Pleurosternon moncayensis’, la tortuga jurásica del Moncayo

El paleontólogo soriano Marcos Martín Jiménez ha publicado junto a Adán Pérez García, miembro del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED y especialista en el análisis de tortugas fósiles, un artículo en la revista Historical Biology en el que analizan el esqueleto parcial de una tortuga primitiva, atribuible al linaje de Pleurosternidae, hallado en los años 90 en un yacimiento de la transición Jurásico-Cretácico (Titoniense superior-Berriasiense basal) de Ágreda. Se trata de un hallazgo único en la región y es la tortuga más antigua identificada en la Cuenca de Cameros. «Además de varias placas del caparazón desarticuladas, el espécimen conserva el cráneo parcial, que corresponde al primer resto craneal de este grupo de tortugas identificado en la Península Ibérica y al tercero de Europa, junto a los dos previamente conocidos de Gran Bretaña», apuntan los expertos.

Varios representantes de Pleurosternidae ibéricos se han descrito en la última década en niveles próximos a la transición entre el Jurásico y el Cretácico (hace unos 145 millones de años);pero «el esqueleto hallado en Ágreda no es atribuible a ninguno de ellos, siendo reconocido como de una nueva especie, cercanamente emparentada con la especie británica Pleurosternon bullockii». Por tanto, se describe una nueva especie: Pleurosternon moncayensis. 

En este trabajo también se ha revisado la diversidad de Pleurosternidae para el registro Europeo, identificándose como válidas cinco especies que habitaron en torno a la transición Jurásico-Cretácico, pero no reconociéndose ninguna en el lapso de algo más de 30 millones de años que las separa de la última especie hasta ahora conocida, que vivió al final del Cretácico Inferior, en Teruel. «Tenemos un contexto que permite crear un marco comparativo entre distintas especies», apuntan los especialistas. 

nuevas tecnologías. La primera reconstrucción sobre la neuroanatomía de un pleurostérnido es presentada en el nuevo trabajo, a partir del procesamiento de la información resultante de la tomografía axial computarizada aplicada al cráneo de la nueva especie ibérica, explican. La morfología de varios de los elementos reconstruidos, especialmente la de los oídos internos, «ha permitido confirmar la identificación de los pleurostérnidos como tortugas acuáticas. De hecho, el estudio neuroanatómico [del cerebro y estructuras asociadas] de Pleurosternon moncayensis es el primero realizado para una tortuga primitiva de agua dulce».

El estudio del fósil de Ágreda, de la colección de la Universidad de Zaragoza, es novedoso porque ha permitido eliminar la capa de sedimento y hacer una reconstrucción virtual del cráneo para analizar los huesos y las cavidades con el fin de reconstruir elementos blandos, como el cerebro y los oídos.De esta manera, se puede llegar a saber el modo de vida de esta tortuga. Está línea de trabajo se está siguiendo con restos de otras tortugas primitivas y con algunas más modernas, explica Adán Pérez García, quien ya adelantó a El Día de Soria el hallazgo de restos de una tortuga marina migratoria de más de 90 millones de años de antigüedad en Cabrejas del Pinar. Para dar a conocer estos hallazgos, los paleontólogos apuntan que son restos muy pequeños pero podrían mostrarse en reconstrucciones virtuales que ofrecen una aproximación a estos animales prehistóricos.

Por su parte, el soriano Marcos Martín Jiménez, quien está realizando la tesis doctoral sobre neuroanatomía de tortugas fósiles con Adán Pérez García y que trabaja con su equipo desde hace tiempo, destaca la posibilidad de analizar estos animales desde un punto de vista que no se conocía hasta ahora.«Cuando comenzamos a estudiar este fósil nos planteamos la idea de escanearlo y hacer una reconstrucción virtual de las cavidades interiores. Lo que permite el micro CT scan es desmontar los huesos aislados sin desmontar el fósil  para reconstruir cada hueso virtualmente», explica. 

Con ello, se puede comparar cada hueso con otros de especies que estén relacionadas con la que se estudia y todo ello sin tener que manipular ni trabajar con el fósil. De ahí la importancia de este fósil de Ágreda, porque no hay ninguna muestra así en la actualidad.