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El museo al aire libre de Soria sigue creciendo

Sonia Almoguera
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En unos días comenzará a instalarse en el monte Valonsadero la primera de las ocho nuevas piezas que pasan a formar parte del patrimonio artístico de la capital

El museo al aire libre de Soria sigue creciendo

De los versos a la piedra. El museo al aire libre vuelve a crecer con la incorporación de las ocho nuevas obras nacidas en el seno del III Simposio de Escultura Ciudad de Soria que organiza el Consistorio de la capital, de nuevo bajo la coordinación de Ricardo González. Antonio Machado, Gerardo Diego y, especialmente este año, Concha de Marco han sido las inspiraciones principales con las que los ocho artistas participantes (el brasileño Renato Brunello, el rumano Petre V. Mogasanu, el francés Alex Labejof, la italiana Elena Saraceno y los españoles Marta Fresneda, Nedim Dzananovic, Adolfo Gutiérrez y César Antón) han jugado en esta ocasión para componer estas piezas de arte que se sumarán al patrimonio artístico de la capital soriana. Más allá del embellecimiento de la ciudad (que también), contar con este Museo de Esculturas al Aire Libre es una forma de que el arte tome las calles y zonas verdes. «Una ciudad con esculturas, es una ciudad mucho más culta», concluye Ricardo González. Y, en este sentido, la capital soriana, por el respeto máximo que suele mostrarse a estas manifestaciones artísticas (no son objeto de vandalismo, destaca el coordinador del Simposio), se ha convertido en un territorio perfecto para su instalación y disfrute ciudadano.

Aún en estudio la ubicación de un par de obras, el resto de los emplazamientos en los que lucirán en breve las nuevas esculturas, avanza González, está ya decidido: principalmente las inmediaciones de las márgenes del Duero. El objetivo, apunta, es crear con el tiempo «un parque escultórico en zonas verdes, el río y el Castillo. Lo lógico es que continúe por allí», pero no se descartan otras zonas. No habrá que esperar mucho para que se concrete la instalación de la primera de las creaciones nacidas de esta iniciativa: 'El toro áureo', del bosnio-soriano Nedim Dzananovic. «Tú erguido, firme, derecho/ faro en tu roca vigía», los versos de Gerardo Diego en los que se inspira, han determinado su ubicación: una roca del monte del monte Valonsadero. 

De hecho, la escultura, de 6,5 metros de ancho por casi tres de largo, ya fue concebida en origen para este emplazamiento. Este III Simposio de Escultura Ciudad de Soria organizado por el departamento de Cultura del Ayuntamiento de Soria ha posibilitado un sueño que el bosnio-soriano Nedim Dzananavic llevaba tratando de materializar desde hacía 12 años, casi desde que el toro del artista castellonense Joan Ripollés abandonó esa emblemática roca de Valonsadero. 'Devolver' un astado al escenario paisajístico del monte soriano tan vinculado a las fiestas de San Juan y al ganado bravo era el objetivo de este artista que fue un habitual en los premios municipales de Creación Joven y al que hace especial «ilusión» que su obra se exhiba en este enclave. Para el proyecto escaneó la roca en tres dimensiones y calculó al milímetro tanto las proporciones que debía tener la escultura como la estructura de láminas de dos milímetros de espesor que le dan forma. En su 'Toro áureo' hay, confiesa, mucha matemática e ingeniería (su profesión) y, por supuesto, mucho arte, señala. Parte de esta pieza de grandes dimensiones tuvo que realizarse en una nave especial para curvar las distintas láminas de acero que la conforman y soldarlas entre sí. 

Los acabados, en especial, un cuidadoso sistema de oxidación, se realizaron ya en el lavadero de lanas, sede del simposio. La obra es, en realidad, «una metáfora sobre la mítica proporción áurea que representa la perfección y la forma curva que recrea la forma del animal en un único trazo» incluido los cuernos, argumenta.

El personal del almacén municipal ya ha empezado a trabajar en el sistema de zapatas sobre el que se anclará la obra, que no será el único toro de la zona. También se ubicará en Valonsadero otra pieza, ajena a este III Simposio de Escultura Ciudad de Soria, de Miguel Ángel Sánchez, artista que ya participó en la segunda edición (el esqueleto junto al Fielato fue la pieza que realizó en aquella ocasión). De alguna manera, insiste el coordinador del evento, con esta iniciativa se inicia la ampliación del Museo al aire libre en esta singular zona de esparcimiento natural en torno al toro, un tema sobre el que, insiste, «se puede hacer una serie muy interesante».

piezas «estimulantes». Iniciativas similares en otras localidades españolas, como la canaria Rosario, «que ya tiene 120 esculturas», van sumando año a año nuevas creaciones. En el caso de Soria, insiste, no se trata tanto de la cantidad como de crear un «parque escultórico» de calidad y de eso, recalca, ha estado sobrada esta tercera edición del Simposio. 

Las ocho nuevas piezas que pasarán a formar parte del patrimonio artístico de la capital soriana son, además de «interesantes», ejemplos muy diferentes en planteamiento artístico y estilo, desde el exhaustivo estudio de la vida y obra de Concha de Marco que ha realizado la sevillana Marta Fresneda con 'Una mujer libre. La patria de los otros', a la veteranía del Renato Brunello, un artista con una amplia y dilatada trayectoria y con obra en museos y ciudades de todo el mundo al que incluso le han sobrado siete días para concluir 'El vuelo de mi alma', una pieza de gran complejidad técnica, destaca Ricardo González. 

«Hay que darle muchas vueltas a los proyectos que se presentan. Elijo aquellos que más se aproximan a las posibilidades, porque sólo tenemos 15 días para realizar las esculturas, al tipo de piedra y, sobre todo, mirando que la obra sea estimulante», insiste el coordinador del Simposio. De las 162 propuestas plásticas que fueron remitidos a esta última convocatoria, los ochos seleccionados son una muestra muy heterogénea en cuanto a procedencias de los autores y estilos, destaca.

En pleno siglo XXI, recalca en alusión a los gustos del público, hay que tener la mente abierta y dejarse 'seducir' por propuestas diferentes, incluidas las más abstractas. Aunque entre las obras surgidas en esta convocatoria hay dos de estilo figurativo, elaboradas por artistas locales, que han nacido con la clara vocación de tocar «el coranzoncillo soriano». 

Una de ellas es el gran cangrejo de César Antón que, de forma provisional, se ubicará parcialmente sumergido en las aguas del Duero, en uno de los remansos que el río presenta antes en torno al Soto Playa. Todas las mitologías veraniegas alrededor de su captura y su degustación en familia convergen en esta pieza escultórica de grandes dimensiones (cada pinza mide tres metros, de cabeza a cola «igual hay seis metros», calcula el escultor, y la altura de la pieza llega hasta los tres metros) que ha esculpido en resina y en fibra de vidrio sin necesidad de consultar al detalle la anatomía de este tipo de crustáceo. «Es muy curioso. Vino a ver la obra una amiga que es bióloga y me dijo: Anda, si hasta le has marcado los alveolos... no sé qué. Y yo disimulé diciendo: Claro, claro... La verdad es que lo he reproducido prácticamente de memoria», comenta entre risas.

Es la obra del Simposio que más trabajo está requiriendo. Dado que parte de la escultura estará sumergida en el agua, una de las labores principales de su acondicionamiento es la impermeabilización con fibra de vidrio. 

Sin embargo, una de las principales dificultades estriba en dar estabilidad a la propia obra. «Tiene una parte muy larga y hay que contrarrestarla bien», apunta el escultor. En unos «10 o 15 días» la escultura estará lista y, en este sentido, augura Antón, el montaje para la que, en principio, será su primera ubicación provisional, será bastante «curioso» por su espectacularidad y porque, «la gente se ha identificado bastante con la pieza y se ha creado bastante expectación», insiste el autor de esta obra. 

dinamizar el casco viejo. Como la que espera generar también el tercero de los escultores afincados en Soria que participa en este edición del Simposio: Adolfo Gutiérrez. En su caso, 'Cuchillo', una escultura de casi tres metros de altura que se anclará directamente en el suelo, sin peana, «casi como si estuviese clavada», detalla su autor, busca contribuir a «dinamizar el Casco Viejo y ponerlo en valor» a través del arte. La zona, asegura Gutiérrez, tiene calles «a veces desconocidas por la gente de la ciudad» en las que merece la pena reparar. Su obra quiere crear un atractivo y hacer del Casco Viejo un entorno más bonito y habitable.

La pieza escultórica contará con un sistema de iluminación LED interior que hará, «espero, un efecto óptico muy bonito de noche, porque el cuchillo va hueco por dentro, y las juntas de cada una de las piezas no van del todo soldadas», añade el autor. A la luz del día, la obra presentará también «un juego de sombras». Aún no hay fecha para la instalación de la obra. «Son ocho esculturas que tienen su complejidad», explica Gutiérrez. No obstante espera que «de aquí a Navidad» su 'Cuchillo' pueda ser disfrutado por los vecinos y viandantes. 

El Casco Viejo no será la única ubicación dentro del casco urbano que se plantea para esta edición del Simposio. Una de las opciones que se barajan es instalar la obra del francés Alex Labejof, 'Buscando a Concha', en el entorno del Conservatorio Profesional de Música Oreste Camarca, en un parque cercano. En muchos casos, insiste el coordinador del evento, Ricardo González, hay que pensar mucho las ubicaciones, 'patear' bien la ciudad en busca del mejor emplazamiento para cada obra. Y en el caso de la que ha creado el rumano Petre V. Mogasanu, 'Intensive balance', «hay que analizarlo bien», dado que es una pieza «espectacular», insiste González. 

También la obra realizada por la sevillana Marta Fresneda y dedicada a la poeta soriana Concha de Marco, está pendiente de ubicación final vinculada también al montaje final de la obra que, apunta el coordinador del Simposio, «es complejo». 

El balance de esta tercera edición del encuentro escultórico de la capital soriana es positivo en el terreno artístico y, de igual forma, en el plano humano. «Los participantes han tenido un trato exquisito», lo que ha facilitado mucho la convivencia y el intercambio de experiencia entre los artistas, que es otro de los objetivos de este tipo de iniciativas, argumenta González.

Conocer la forma de trabajo de otros escultores de otros países, entablar amistad y posibles colaboraciones de futuro se cuentan entre los alicientes de este tipo de eventos y, en este sentido, recalca su coordinador, a lo largo de sus tres ediciones el Ciudad de Soria ha tenido la fortuna de contar con participantes excepcionales en los planos artístico y «humano». 

«Una suerte» que, además, se ha visto recompensada desde la primera edición con alrededor de 22 obras escultóricas, todas, insiste el coordinador del simposio, «interesantes».