Resina, sector 'refugio'

Ana I. Pérez Marina
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La socióloga Guadalupe Ramos, profesora en el Campus Duques de Soria, participa en un estudio sobre el perfil de los profesionales que se han incorporado a esta actividad que emplea a un centenar de personas

Resina, sector 'refugio' - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

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Guadalupe Ramos.

El resurgimiento del sector de la resina, prácticamente inactivo desde la década de los años ochenta, es paralelo a la crisis. Los datos evidencian esta evolución: en el año 2011 la producción de miera en la provincia de Soria no alcanzaba las 70 toneladas, mientras que en las dos últimas campañas se ha sobrepasado el millar. Y un centenar de resineros mantienen esta actividad, que sigue siendo testimonial si se tiene en cuenta que en España se contabilizan alrededor de 1.500 trabajadores dedicados a la extracción de este recurso, de los que dos terceras partes se localizan en Castilla y León y un 10% de los mismos en los montes sorianos de pinus pinaster. La socióloga Guadalupe Ramos, profesora del Campus Duques de Soria de la Universidad de Valladolid participa en proyecto liderado por el Cesefor (SustForest Plus) sobre el perfil sociológico de la población resinera. Un colectivo del que, admite, cuesta recabar información, si bien en la primera parte de este informe ya se pueden extraer algunas conclusiones sobre el perfil del resinero.
Por una parte, apunta la socióloga, se encuentran aquellos resineros que se engancharon al oficio al quedarse sin empleo en los peores años de la crisis económica y, por otra parte, los trabajadores que han elegido la resina como una forma de vida que les permite mantener su residencia en su localidad, cerca de su familia y, además, pueden trabajar por cuenta propia.
«También algunos responden a un efecto llamada por el precio del producto y el número de pinos que pueden llevar, que creen que es abrir el grifo y sale resina, y luego es un poco el cuento de la lechera. Es un sector que presenta un alto índice de abandono», explica. 
Por estos motivos, y por otros inherentes a lo supone el trabajo autónomo en cualquier profesión, un elevado porcentaje de los resineros que dan el paso de incorporarse al oficio lo deja en el primer año. «Muchos empezaron a ver en la resina un sector ‘refugio’ cuando se quedaron sin empleo», matiza.
mentorización. A su juicio, según las conclusiones de la primera parte de este informe sociológico,  buena parte de los trabajadores que se incorporan al sector y que no tienen una tradición familiar en el oficio necesitan «más formación», porque «no dominan ni la técnica ni la mata de pinos asignada» por lo que se evidencia que los cursos que se ofrecen son «insuficientes» para aprender a trabajar los pinos resineros. En este sentido, la profesora propone la puesta en marcha de programas de mentorización con el objetivo de que el resinero no se encuentre «solo» en su inmersión en este empleo.
«No se trata únicamente de aprender técnicas de resinación, es conveniente que se vean como una empresa forestal. Comienzan con poca formación, al principio tienen menos producción y tienen que realizar una inversión, aunque sea pequeña. Tienen que saber administrarse el tiempo y los recursos, porque los ingresos son discontinuos. Por eso el acompañamiento inicial es importante», sostiene. 
También la edad, tal y como se desprende del estudio, condiciona y los resineros de más años tienden a permanecer en el oficio, mientras que los jóvenes «se centran en la campaña» en curso sin perspectivas a mayores.
El hecho de que sea un trabajo de temporada también determina  la continuidad en el mismo, por lo que la socióloga estima positivos los avances que se están produciendo en lo que se denomina contrato territorial en el sector forestal, un instrumento que permitiría que el resinero recibiera una compensación por parte de la administración en base a unos compromisos adquiridos en beneficio del desarrollo sostenible del medio rural.
diversificar. «Otra opción es la diversificación. En León existen cooperativas que complementan la resina con la micología y con otros trabajos forestales», apunta la responsable del estudio, mientras que en Segovia (que cuenta con 750 de los 1.000 resineros que hay en la Comunidad de Castilla y León) la mayoría se dedican en exclusiva a la extracción de miera.
Entre los perfiles de los trabajadores también se halla el resinero que trabaja el monte como «complemento de renta», cuya actividad principal es la agrícola o forestal, o bien aquellos que tienen otro tipo de empleo principal, como la construcción, por ejemplo, y llevan pinos en resinación.
Asimismo, la profesora Guadalupe Ramos pone el acento en la presencia de mujeres resineras como un «perfil específico» en el sector, cuya labor antaño se ceñía casi en exclusiva al periodo de remasa. «Y la Asociación Nacional de Resineros está presidida por una mujer», apostilla.
primeras conclusiones. Como se mencionaba con anterioridad, este estudio sociológico ha finalizado una primera parte, pero tendrá continuidad a través de entrevistas que se realizarán a los propios resineros. «El resumen es que queda mucho por hacer y, además, ahora están viviendo una situación especial por el precio de la resina, cuando se estaba viendo que puede ser una alternativa al petróleo y es un producto de excelente calidad y la resina ibérica debería tener una marca de garantía. Se está hablando de una estrategia y uno de los pilares básicos debe ser la formación en los primeros años, y el acompañamiento al resinero», reflexiona la autora del estudio.
La socióloga del Campus de Soria hace hincapié en este último aspecto y aboga por esos planes formativos que no solo contemplen conocimientos técnicos y forestales, sino también empresariales, para que el negocio sea viable económicamente.