El sugerente anillo de la necrópolis de San Baudelio

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Por su excepcionalidad, la ermita es un hito en el arte románico europeo

El sugerente anillo de la necrópolis de San Baudelio

San Baudelio constituye un hito dentro del arte románico europeo por su excepcionalidad arquitectónica y la riqueza de sus pinturas murales. En muchos aspectos hoy continúa planteando incógnitas respecto al contexto en que se creó, si fue monástico o fue la iglesia de un pequeño núcleo de población en los tiempos convulsos de la segunda mitad del siglo XI en que este territorio aún era inestable en las luchas entre cristianos y musulmanes. Sin duda, es innegable la profunda espiritualidad que contiene dentro de su apariencia exterior austera y pobre. No desvelaremos la sorpresa para aquellos que aún no han visitado la ermita. Quienes lo han hecho recordarán la sorpresa admirada que les produjo su primera visita.
Muchos conocen el expolio de algunas de sus pinturas murales que sufrió a principios del siglo XX y que significó también, en la batalla legal para impedirlo, el interés creciente por el Patrimonio Cultural Español, la necesidad de protegerlo  e investigarlo para las generaciones posteriores.
El anillo que hoy se muestra fue encontrado en una de las excavaciones arqueológicas practicadas en la necrópolis que rodea la ermita de San Baudelio en sus lados norte, este y sur, lugar este último en donde en una de las escasas sepulturas ahí situadas se halló. 
Conocemos pocos ejemplos de la joyería medieval en oro, dado que por su alto valor eran objetos transmisibles en herencia o que podían ser fundido par elabora otros objetos.
Las necrópolis medievales se situaban alrededor de las iglesias  en una proximidad a un lugar sagrado. En esta época se excavaban en la roca y se cubrían con lajas de piedra. Este anillo se halló en una tumba de una mujer que los análisis antropológicos demostraron  tenía entre 16 y 18 años. Ello hace pensar en una mujer de clase alta y nos conduce a aspectos de la investigación aún no concluida sobre la función de la ermita de San Baudelio. 
Son dos las teorías esenciales acerca de la fundación de la que fuera iglesia. Las dos coinciden en que se construyó sobre un eremitorio, del que queda parte del fondo de la cueva, eremitorio que incluso pudo ser visigodo. Se olvidó el nombre del eremita y más tarde adquirió la advocación del santo galo, Baudelio. El lugar debía ser recordado tiempo después como el lugar en donde vivió un hombre con halo de santidad. ¿Se construyó la iglesia para una orden monástica alrededor de la cual creció un pequeño poblado? ¿O fue la iglesia de un pequeño poblado que creció alrededor de la memoria religiosa del eremita? Sea cual sea la respuesta surge otra duda:  ¿los enterramientos recogen monjes y a la población?
El edificio que hoy podemos visitar se construyó en distintas fases. La primera se fecha entre 1040 y 1070 procediéndose a la decoración pintada de las paredes. En la pintura participaron varios maestros que coincidieron en tiempo o se sucedieron en él. Si aceptamos dos fases sucesivas, a la primera corresponde el friso inferior y la franja del coro superior visible desde el centro de la ermita. Son figuras aisladas, animales y humanas, que recuerdan vivamente algunos motivos de los beatos. Su significado religioso es confuso: toros enfrentados, dromedario, elefante…, e incluso podríamos incluir en este grupo la escena de la cacería de liebres. Hay en ellas un primitivismo que las separa claramente de las escenas superiores en donde se pintaron escenas bíblicas. A la primera fase constructiva debe atribuirse la palmera que crece desde el centro de la iglesia y parece soportar la techumbre. La palmera, el árbol, en todas las religiones orientales, y el cristianismo lo es en origen, es un signo de vida, de ascensión espiritual.
El anillo, tras lo narrado, tiene un interés particular. Que sea de oro indica un gran poder económico de la mujer que lo portaba por pertenecer a una familia influyente. Las clases inferiores, si tenían objetos de adorno personal, eran de cobre, hierro e incluso de estaño. El anillo tiene decoración geométrica y en el centro, a modo de sello, se representó un ave o una flor e incluso una granada si lo observamos desde otra posición. Otra interpretación recuerda que a las niñas que profesaban, siendo novicias, se les regalaba un anillo como reflejo ese compromiso del celibato y su alianza con Dios. Ello llevaría a pensar en una comunidad monástica dúplice (masculina y femenina) o femenina. Ambos casos son improbables. Tal vez la familia fuera benefactora del monasterio o iglesia, tal vez el enterramiento respondiera al deseo expreso de una figura prominente por una devoción sentida especialmente.
La ermita de San Baudelio, en continua investigación presenta retos de interpretación que lentamente irán dilucidándose para que la comprensión del edificio devuelva el paisaje completo de la vida y la muerte que se desarrolló en ella y junto a ella. Sin embargo, el poder del arte, su arquitectura y sus pinturas, permitir sentir la profunda espiritualidad con que fue construida y dio consuelo en tiempos muy difíciles a la población que la erigió.