scorecardresearch

Impacto desigual del 'veroño' soriano

A.I.P
-

Los comercios de ropa y calzado acusan un inicio de temporada «negativo». Por el contrario, las cafeterías se benefician de las terrazas y no decae la demanda de consumiciones típicas de invierno

Impacto desigual del ‘veroño’ soriano - Foto: E.G.M

Si la de por sí el comercio soriano arrastra años de crisis, acuciados por las ventas online y otros eventos de gravedad como la pandemia, la meteorología tampoco les favorece. Al menos a los establecimientos de ropa y calzado, ya que en otros casos están menos condicionados por los grados que marque el termómetro. El neologismo 'veroño' ya no es una novedad, ya que la prolongación de las temperaturas casi estivales desde finales de septiembre hasta entrado el mes de noviembre se viene sucediendo en los últimos años. Además, este 2023 viene agravado por la pertinaz sequía. Y el fresco y la lluvia del final del puente de Todos los Santos parece que no se quedará y el mercurio estará por encima de lo normal, según las predicciones del tiempo, durante la primera quincena de noviembre (17º C de máxima para el lunes día 7 en Soria, pronostica la Agencia Estatal de Meteorología -Aemet-). Así que los comerciantes temen que la mala racha se prolongue y el género de invierno siga almacenado. Así las cosas, Jesús Muñoz, propietario de cuatro negocios en Soria capital (Saldos Muñoz, SM Decor, Twidd y Moda Íntima SM) confirma el desastre comercial de lo que va de temporada en todos sus establecimientos: «No se han vendido ni edredones, ni mantas, ni sábanas de franela, ni abrigos... nada de nada. Septiembre y octubre han sido muy negativos, y no sabemos dónde vamos a llegar».

Desde hace años, aún más a partir del confinamiento de 2020 con motivo de la covid-19, el comercio por internet ha sido el gran enemigo del tradicional. Sin embargo, Muñoz cree que ya ni siquiera hay que culpabilizar a la venta online, ya que su grupo sí que ofrece, desde hace tiempo, esta opción. «También ahí están paradas las ventas», sostiene. De hecho, pone de relieve una particularidad que percibe en sus cuatro tiendas (moda de hombre, ropa interior, hogar y muebles) y es que el mayor volumen de clientes, últimamente, procede de turistas que llegan a Soria. «Les llaman la atención los escaparates y ven que nuestro comercio es d e lo mejor que hay en España».

Asimismo, Jesús Muñoz advierte de que eventos como el Festival de las Ánimas en el pasado puente no alientan el consumo, ya que el público sale a la calle y se dispersa «solo para ver los espectáculos» pero no incide en las compras. «El lunes por la tarde [en alusión al 31 de octubre] estuvimos parados», abunda.

Evidencia que las ventas «están congeladas» y confía en que cuando llegue el frío, los sorianos se animen a pertrecharse de artículos para pasar el invierno. El empresario apuesta por aguantar el tirón como sea y afrontar el aumento de los gastos de mantenimiento, en particular los alquileres, cada vez más altos y lo que más ahoga a los comerciantes, por encima de los recibos de electricidad, incluso de los seguros sociales. «Yo no me planteo tener abierto menos tiempo para ahorrar. Si tienes la puerta cerrada, no acuden clientes. En cuanto al empleo, reconozco que nuestro caso es una excepción, porque el empleado de menos tiempo lleva veinte años con nosotros», subraya.

El comerciante no confía en una recuperación de la temporada con el Black Friday, ya que estima que lo que no se ha vendido en más de dos meses no se va a concentrar en dos días. Incluso, cree que «ralentiza» las ventas, ya que los consumidores esperan a estas ofertas de finales de mes.

Lo más «beneficioso» para movilizar el consumo, a juicio de Jesús Muñoz, son iniciativas que parten de las instituciones locales, como los Soria Bonos (Ayuntamiento de Soria) o el Cheque Bebé (Diputación Provincial). «Son las mejores ayudas y también las campañas de concienciación de consumir aquí», añade.

Por su parte, Carlos Rollán, de Calzados Royher, coincide con Jesús Muñoz en los malos resultados de esta temporada de otoño-invierno. «Está siendo peor que el año pasado. El calor afecta directamente alas ventas del género de invierno. Hasta que no hace frío o llueve, nada. Ahora es cuando estamos empezando», resume el comerciante.

Rollán es optimista en cuanto a los beneficios que puedan obtenerse en el Black Friday, aunque asume que noviembre va a ser «flojo». Igualmente, pone de relieve el beneficio que supone para el comercio local la iniciativa municipal Soria Bonos.

En términos generales, el propietario de Calzados Royher constata una tendencia cada vez más afianzada y es que en el caso de los zapatos infantiles se tiende «a mirar más el precio» y que son artículos que se utilizan menos tiempo, mientras que no ocurre lo mismo para los adultos. «Antes se compraba lo mejor para los niños; ahora, no», aduce.

chocolate y castañas. Y mientras el 'veroño' hace mella en el comercio textil y calzado, en el caso del consumo de productos típicos del tiempo otoñal e invernal apenas tiene impacto. Es el caso del popular chocolate con churros de Mantequerías York. Iván Gómez, directivo de la pastelería, asegura que en septiembre y octubre se ha vendido igual, aunque sea «más propio del frío». «Pero si la gente viene en agosto, con casi 40 grados, porque es algo muy típico de Soria. Decir York es decir chocolate con churros. Cuando hace frío se vende más, claro», cuenta. 

De hecho, el 'veroño' les ha favorecido porque la clientela ha utilizado más la terraza. «Se nota un montón y, a raíz de la pandemia, la gente se ha acostumbrado a consumir en la calle», afirma. También ha sido «buenísimo» el Puente de Todos los Santos. En previsión a un incremento de la fluencia similar a 2018 o 2019, antes de la covid-19, se han preparado cantidades de buñuelos y huesitos de santo y las ventas «han superado con creces» a la previsión.

Desde mediados de octubre permanece instalada en la plaza Mariano Granados la churrería que, hasta entonces, se ubicaba en la plaza de las Mujeres. La temperatura cálida de  este otoño no ha parado las ventas del chocolate con churros. «Con el frío habrá más, pero con tanta gente por la calle, lógicamente, se consume más. Sobre todo los churros y las porras, que también se venden muy bien. Nosotros también trabajamos en verano», afirma María Jesús Moreno, que regenta este negocio familiar. 

«Somos navarros, pero muy vinculados a Soria. Mis padres ya tenían una churrería y venían a Soria cuando nací; los padres de mi marido, también», cuenta, que es el último año que vendrán a Soria, ya que la pareja se jubila y tomará el relevo su hija.

En la plaza de Herradores está desde el 1 de octubre el puesto El Castañero (Alesón, La Rioja), que tiene repartidas 75 casetas por toda España. «Se está vendiendo bien, las castañas asadas siempre apetecen cuando llega el otoño. Cuando se siente el olor de las castañas, se compra igual. Este puente ha habido mucha gente y han comprado mucho», sostiene Alejandra Estepa. Así las cosas, ni el calor del 'veroño', ni la subida de precios han afectado, por el momento, al consumo de este alimento de los meses fríos. Los paquetes van desde el cinco euros (24 castañas) a diez euros (50 unidades). La castañera confía en que la temporada se alargue hasta febrero como el año pasado.