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"Hay que crecer en calidad turística"

A.I.P.
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Considera fundamental contar con un producto que Turespaña incluya en su promoción a nivel internacional, como pueden ser el Camino del Cid o la gastronomía soriana

"Hay que crecer en calidad turística" - Foto: Eugenio Gutiérrez

Aunque la vuelta a la 'normalidad' tras las restricciones covid ha supuesto el resurgir del turismo de sol y playa, el interior sigue bien posicionado. Y la provincia de Soria ocupa un lugar destacado entre los destinos. La radiografía turística soriana ha cambiado radicalmente en las últimas dos décadas. Testigo de ello es el diputado provincial de Turismo, Antonio Pardo, que se ha ocupado del área en distintas etapas de tiempo. Así las cosas, la institución trabaja en distintas campañas de forma continuada, inserciones en redes sociales, medios de comunicación o espacios de gran afluencia, como actualmente en el Metro de Barcelona, para atraer visitantes, y apuesta por proyectos de calado como 'Soria, paraíso del deporte', el Plan Extraordinario de Sostenibilidad Turística en Destino para la Celtiberia [esta semana ha asumido para esta iniciativa la subvención directa de 3,6 millones de la Consejería de Cultura de la Junta] o el proyecto de montaña de Urbión.

Por los datos recabados hasta el momento por el departamento de Turismo de la Diputación, ¿qué expectativas manejan para este verano y el último trimestre del año?

El verano va a ser positivo. Los datos del primer semestre del año son reveladores, poco a poco nos posicionamos en cifras prepandemia. Es cierto que el hecho de que ya se pueda ir al turismo de sol y playa implica que regresa la competencia de años anteriores. En los veranos precedentes la gente se iba a zonas rurales, más tranquilas, menos masificadas... y ahí tuvimos un puesto de relevancia. A pesar de esto, el verano va a ser fuerte. Todo el trabajo de promoción durante todo el año está dirigido a los mercados nacionales de los que provienen el mayor número de turistas.  

¿Cuáles son las principales apuestas turísticas?

Toda la estrategia de comunicación de la Diputación está enfocada a la época que viene. En cuanto acabe el verano, llega el otoño con lo que supone en el ámbito del turismo micológica, dependiendo del año que tengamos de lluvias. Esto no quita que seguimos trabajando en nuestra marca de calidad de turismo seguro, ligado al medio rural, sin olvidar todas las facetas porque hay que vender provincia, desde el Moncayo hasta la Ribera del Duero, desde Tierras Altas a Arcos de Jalón, y desde Pinares al centro de la provincia. Todo es un bocado apetitoso que queremos poner sobre la mesa del turista de aquellas comunidades autónomas desde donde más nos llegan.

Menciona algunas campañas que tiene en marcha la Diputación, ¿cuáles destaca?

Ahora hemos estado en muchos medios de comunicación audiovisuales, hemos aprovechado algunos eventos deportivos de calado, hemos elaborado un proyecto de turismo familiar y ahora mismo estamos en el Metro de Barcelona. Siempre estamos con actividad mediática, cada vez estamos más en las redes sociales, que son una palanca a la página web, en la que cada semana hacemos una o dos propuestas en las que mezclamos el turismo artístico, monumental, de fiestas, de aventura... todo va ligado. Se trata de que la gente vea alternativas, porque tú compras un producto cuando sabes lo que puedes y lo que vale, aunque esto último no depende de nosotros.

¿En qué territorios se centran las campañas de difusión?

Nuestro mercado más importante está en Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón (en especial, Zaragoza)... Estos puntos, también algo de Castilla y León, son fundamentales. De Despeñaperros para abajo no tenemos mucha afluencia.

Nos preguntan por el turismo extranjero, pero no conseguimos un número considerable. El turista internacional en España va buscando productos como lo que promociona Turespaña: ciudades patrimonio de la Humanidad, la ruta de Cervantes, el Camino de Santiago... productos llamativos para los visitantes extranjeros. Como no formamos parte de ninguno, nos cuesta tener ese enganche. A través del Camino del Cid o del románico tenemos un pequeño gancho y, sobre todo, por la trufa, que es la puerta de entrada al mercado internacional.

Aunque no termina de despegar, al parecer, la trufa como atractivo turístico... Hubo un hermanamiento con Alba (Piamonte, Italia) que no sirvió de mucho...

Una cosa es un hermanamiento, que es un acto protocolario; otra cosa, el uso de la trufa como elemento gastronómico; y otra, utilizarla como elemento de comunicación. Nos quedamos con la trufa como una alternativa para que la gente se acerque a Soria para la caza de la trufa y para poder degustarla. Los hermanamientos no nos producen un incremento de visitas. Hay que difundir la trufa negra y asociarla a Soria, esta es la clave.

Hay que crear esa marca de calidad...

Claro. Igual que el torrezno, hay que identificar el producto con la tierra, con el medio ambiente, con enclaves como la Laguna Negra o el Cañón del Río Lobos o Soria. Y cada vez más tenemos que trabajar en el turismo deportivo y de aventura.

¿En que punto se encuentra el proyecto 'Soria, paraíso del deporte'?

Ahora la Junta va a contratar la señalización de casi 2.000 kilómetros de recorridos de ruta BTT en diversas categorías. Y está en licitación la aplicación que será la herramienta a la hora de controlar los balizamientos, los paquetes turísticos... porque la idea de todo esto es que se pueda comercializar, encontrar empresarios que quieran gestionarlo. Quienes quieran venir a hacer estas rutas tienen que tener alojamiento, puntos en los que reparar sus bicicletas, dónde comer... es conveniente que todo esto esté amparado por algún elemento gestor.

La Diputación lidera también el proyecto de montaña de Urbión. ¿Cuándo será una realidad?

No lo llevamos en Turismo. Para el punto de nieve de Santa Inés, la Diputación ha previsto 1,5 millones de euros. Ahí entramos con toda la tramitación administrativa que siempre es desesperante, pero hay que cumplirla: hay que hacer un proyecto técnico, que requiere autorizaciones ambientales... Por ahora, lo que hay es vocación firme de que esto salga adelante y el dinero está consignado. Será una alternativa como atractivo turístico en invierno. Un proyecto como el de Urbión nos puede catalogar como una referencia.

La hostelería atraviesa momentos difíciles, primero por la pandemia y ahora por la falta de mano de obra. ¿Puede la administración, de alguna forma, apoyar a estar sector clave en el engranaje turístico?

Tenemos que tener alojamientos, restaurantes, bares abiertos... Todo el mundo está sufriendo por la falta de mano de obra cualificada. Hay que hacer un estudio a nivel nacional para ver qué es lo que está pasando, por qué la construcción, la hostelería o la agricultura no encuentran gente para trabajar. Va todo ligado. La clave es que desde las administraciones nacional y autonómica habiliten mecanismos para conseguir, quizás a través de la Formación Profesional, una mayor cualificación y profesionalidad, y también que los salarios sean dignos y que los trabajadores tengan sus descansos con normalidad. Cuando encaje todo esto será más fácil, porque ahora es un problema serio. Hay empresas que no pueden crecer ni invertir.

Tiene mucha experiencia en el área. A su juicio, ¿cómo se ha transformado el turismo soriano en las dos últimas décadas?

Hace 20 años había muchas zonas de la provincia que no creían en el turismo como un elemento dinamizador o actividad económica. Ni podías tomarte un vaso de agua. Todo esto se ha transformado porque la propia sociedad lo ha hecho. Los que tienen que detectar que el turismo genera empleo, actividad económica y el desarrollo del mundo rural son los propios empresarios. Ahora mismo, este sector representa el 10-11% del PIB de la provincia de Soria; hace 20 años rondaba el 4-5%. Hemos tenido un crecimiento notable. Se ha producido el apoyo de las instituciones a la hora de poner en marcha productos turísticos, y los empresarios se han subido al carro y han invertido. Hay 1.800 plazas de alojamiento de turismo rural, echas la vista atrás y se ve la evolución. Además, hay establecimientos de categoría en muchos puntos de la provincia. Hemos llegado a un momento en que hay que crecer en calidad turística, más que en cantidad.

Si tiene que mencionar un punto de inflexión determinante para el turismo provincial, ¿cuál sería?

Este año se celebran 25 años de Las Edades del Hombre. No solo sirvieron para que El Burgo de Osma y su comarca vieran la diferencia del antes y el después. Ahí copió, se vio en todo el entramado provincial la gran posibilidad del sector turístico como elemento dinamizador. Fue un empujón importante. Allí fueron 500.000 personas las que pasaron durante seis meses, no es fácil llegar a esos datos. Pero, en general, el ciudadano ha cambiado los 15-20 días de sol y playa y busca el turismo cultural, de interior, los pueblos... Hace 25 años no se veía un anuncio en el que una familia cogiera el coche para irse una semana a una casa rural del interior. La transformación ha venido por muchas cuestiones, por propuestas muy  interesantes como Las Edades del Hombre, también las de la capital, y por el cambio social. Además, se han implantado establecimientos en toda la geografía soriana.

En la capital se está desarrollando ese complejo hotelero en el antiguo CUS, ¿qué suponen ese tipo de proyectos de envergadura?

He sido testigo de lo que ha supuesto en El Burgo de Osma el hotel-termal y ha sido lo más positivo que nadie se pueda imaginar. Este tipo de instalaciones llegan para generar un activo para atraer visitantes. Todo lo que sean inversiones de ese tipo cambiarán la cara de Soria.

¿Han conseguido ir de la mano la capital y la provincia?

A veces nos cuesta ponernos de acuerdo. Cuando promocionamos Soria, es la marca Soria. En los dos últimos años hemos tenido estrategias conjuntas porque sabemos que la finalidad es conjunta. Todo lo que hace la Diputación es para la provincia y en la provincia está la capital.

¿Cuáles son las asignaturas pendientes a nivel turístico en la provincia?

Tenemos muchos retos, vamos por el buen camino. La marca Soria tiene mucho prestigio. Hay que estar siempre generando propuestas, es la clave. Es importante que podamos tener un producto que Turespaña incluya en su promoción a nivel internacional, como el Camino del Cid o la gastronomía, que estén en circuitos internacionales para darnos fortaleza.

También se han mejorado los servicios y la atención al visitante...

Totalmente. Está la red de oficinas de turismo y la Diputación ha contratado personal, en estos años, para atender algunos centros de interpretación y museos como en Rioseco de Soria, Quintanas de Gormaz, el Observatorio de Borobia, Cueva de Ágreda... Además, están el Museo del Traje de Morón de Almazán y la villa tardorromana de Cuevas de Soria. Hay una red muy completa impensable hace 20 años. Y la promoción consiste en una lluvia fina constante, no solo centrarse en cuatro meses, hay que dosificar y trabajar de forma estratégica el calendario. Sobre todo, el turista se tiene que marchar satisfecho.