scorecardresearch
Rafael Monje

DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


Salir sin miedo

01/12/2021

Ómicrom, la nueva variante del coronavirus que ha vuelto a abrir los telediarios, está ya presente en países de los cinco continentes, confirmando la seria amenaza de una pandemia que tiene demasiados flancos abierto aún.  Para empezar, desconocemos la capacidad infectiva de la sexta ola y si las vacunas inyectadas a la población podrán sortear los efectos de esta variante que, de momento, causa síntomas leves y en personas jóvenes.  

El repunte de la pandemia no deja de ser una bofetada de realidad, en vísperas del puente de la Constitución y de las Navidades, periodos tradicionalmente propensos a las reuniones familiares, a los encuentros entre amigos y a los viajes. Y más si cabe, después de casi dos años sin poder disfrutar con una mínima tranquilidad de todo ello. El mazazo para el turismo puede ensombrecer las razonables expectativas generadas, precisamente cuando el sector empezaba a sacar de nuevo la cabeza tras un verano razonablemente optimista y un otoño que abría la puerta a la esperanza gracias a los exitosos puente del Pilar y el fin de semana del 1 de noviembre.   Nos hemos acostumbrado, y mejor que así sea, a las mascarillas, al distanciamiento, la ventilación, la continua higiene de manos… medidas que minimizan los contagios; pero no nos hemos hecho a la idea de un mes de diciembre y comienzo de nuevo año bajo las restricciones ya conocidas. Ningún estudio conocido hacia presagiar otra cosa que no fuera el tirón turístico de un mes propicio para la escapada y el viaje internacional. Sobre todo cuando el segmento de familias con renta media-alta quería compensar el tiempo perdido y gastar la riqueza acumulada durante la crisis.

Así las cosas, la nueva variante del coronavirus es el jarro de agua fría que podría caer sobre la cabeza de un sector vapuleado, con pérdidas de empleo e incluso el cierre de un significativo porcentaje de empresas y compañías.

Está claro que la gente quiere salir, pero el temor al impacto sobre la salud debe priorizar sobre cualquier deseo. Toca de nuevo ser corresponsables y comedidos, hasta que se demuestre lo contrario.