Patrimonio en peligro

Henar Macho
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La labor de alerta y mantenimiento son fundamentales para frenar el proceso de deterioro, por lo que se hace necesarioconcienciar «de un problema de todos»

Patrimonio en peligro

Cualquier persona puede denunciar el abandono de un bien patrimonial. De esta manera, la Asociación Hispania Nostra elabora la denominada Lista Roja con el objetivo de visibilizar y proteger el patrimonio cultural en riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores y lograr su consolidación o restauración. La Ley de Patrimonio de 1985 otorga las competencias a las Comunidades Autónomas y es el propietario de los bienes históricos quien debe mantenerlo o solicitar la ayuda de la Administración. 
En Castilla y León, Soria ocupa el segundo puesto en la lista con 28 bienes denunciados, solo por detrás de León, con 42. «Los problemas en Soria no son aislados», sostiene Víctor Antona, miembro del comité de Hispania Nostra, que destaca que el proceso de deterioro se acelera en las zonas despobladas. «Es uno de los problemas fundamentales que tiene el patrimonio en estas zonas y es muy difícil mantenerlo porque en el momento que deja de haber gente comienza proceso un deterioro general que no hay modo de pararlo». Por ello, insiste en la necesidad de aunar esfuerzos. «El objetivo que nos fijamos no es tanto intervenir en ellos de forma inmediata como en cierto sentido estar alerta, sobre la situación en la que se encuentra, de tal manera que se avise cuando se produce el deterioro. Pero lo importante es que no se pierda nada y, sobre todo, que el deterioro no avance».
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de Cabreriza, ha sido la última incorporación a la lista,  debido a su mal estado de conservación que afecta al tejado, las falsas bóvedas, las cúpulas o el suelo. «La iglesia todavía no está caída pero no sé si aguantará mucho más», lamenta el alcalde de Berlanga de Duero, Jesús Barcones. La sangría poblacional de Cabreriza comenzó en la década de 1960 hasta que en 1975 perdió a su último vecino. Desde entonces el expolio de su iglesia ha sido intermitente. «No se ha hecho ninguna intervención ni creo que tengan intención de invertir. El problema no es otro que la despoblación», asegura el primer edil.
La provincia atesora unos bienes históricos de titularidad pública que ya están restaurados, en vías de estarlo o en el foco de atención. Sin embargo, la asociación detecta un mayor peligro en las propiedades privadas, «que suelen ser castillos y fortalezas», cuyos dueños no tienen la capacidad de hacer frente a la reparación. Aunque la solución, dice Antona, tampoco es cederlos a la Administración simultáneamente «porque tampoco se podría ocupar». Otro gran bloque de propiedades pertenecen a la Iglesia «que tiene los mismos problemas y más cuando en el entorno no hay nadie», resalta. Soria no tiene una situación peor que otras zonas, «pero lo que sí que tiene es un movimiento ciudadano más intenso», por lo que no hay que alarmarse por el ranking ya que «no es un estudio científico», asegura Antona, que insiste en que proteger el patrimonio es una labor de la sociedad en general. «Habría que pensar cómo se puede abordar esa conservación contribuyendo a generar puestos de trabajo. Hay que abordarlo de una manera más global», analiza Antona.
Desde Soria Patrimonio insisten en la importancia de hacer un mantenimiento preventivo «que ahorre dinero y pérdida patrimonial». Aún así, se muestran optimistas por el compromiso de los sorianos con su herencia histórica «aunque sean muchos los bienes que no aparecen en la lista» y ponen el acento en conservar y potenciar el turismo en estos lugares.