20 años del verano más trágico en Soria

Ana Pilar Latorre
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El mes de julio de 2000 deparó un grave accidente de autobús en el que fallecieron 28 personas, entre ellos numerosos jóvenes, y un atentado de ETA en Ágreda. El fuego arrasó los pinares de Izana a finales de agosto

20 años del verano más trágico en Soria

Recién estrenado el siglo XXI Soria vivió el verano más trágico de su historia porque se produjeron tres sucesos de especial relevancia: el accidente de Golmayo, el atentado de ETA en la casa cuartel de la Guardia Civil en Ágreda y el incendio en la comarca de Izana. El 6 de julio a las cuatro se la tarde se produjo la colisión en la N-122 a la altura de Golmayo entre un camión y un autobús que se dirigía a un campamento de los hermanos gabrielistas en Aranda de Duero con alumnos de colegios de las localidades barcelonesas de Ripollet y Viladecans. Fallecieron 28 personas, la mayoría jóvenes, por la imprudencia cometida por el conductor del camión, que atendió una llamada de móvil. Soria se volcó en el apoyo a los familiares y a la congregación gabrielista. La morgue se instaló en Los Pajaritos y allí tuvo lugar un multitudinario funeral al que asistió la Reina Doña Sofía. Cada año, el Ayuntamiento de Golmayo realiza una ofrenda floral en el monolito levantado en la urbanización de Las Camaretas en homenaje a las víctimas. 
El 16 de julio la banda terrorista ETA atentó por primera y última vez en Soria haciendo explosionar un coche bomba con 25 kilos de explosivo junto a la casa cuartel de la Guardia Civil de Ágreda. Debido al impacto, que pudo escucharse hasta a diez kilómetros distancia, resultó herida con metralla en una pierna la mujer de un agente, Estrella Ruiz, que tuvo que ser operada seis veces y sufrió importantes secuelas físicas y psicológicas. Los etarras Javier García Gaztelu, ‘Txapote’ y José Ignacio Guridi Lasa ‘Xabi’ se negaron a declarar en el juicio y fueron condenados a más de 20 años de prisión por ordenar el atentado de Ágreda.
El 25 de agosto se inició en una tierra de labor de Santa María del Prado (aunque el origen nunca se esclareció) el fuego que devastó 2.500 hectáreas de pinar (pinus pinaster) en la comarca de Izana, entre Matamala, Tardelcuende y Almazán. La reforestación de la zona no ha cesado desde entonces, aunque tardará en recuperarse del incendio más grave en la provincia. Trabajaron en la extinción numerosos efectivos llegados de Castilla y León y otras comunidades, coordinados por la Junta.  
20 años del verano más trágico en Soria20 años del verano más trágico en Soriaimpactante. Carlos de la Casa se estrenaba como subdelegado del Gobierno cuando se produjo el accidente de Golmayo. «Es una de las cosas que no se olvidan y todavía hoy se me ponen los pelos de punta cuando hablo de ello», expresa con emoción. El accidente fue «un maldito teléfono» que se atendió al volante, «lo que nunca se debe hacer». No podrá olvidarlo nunca: «Las familias sufrieron, Soria sufrió, Golmayo sufrió y, lamentablemente, se perdieron muchas vidas de jóvenes».
«Diez días después, creo que hubo una concatenación de la Virgen del Pilar, de los Milagros y del Carmen para que el atentado en Ágreda no fuera más grave», aunque también se refiere a los fuertes muros del edificio, que resistieron la explosión. Y dio la casualidad de que fue domingo, por lo que los niños del cuartel no estaban jugando en la calle; no había nadie trabajando en el edificio de atrás, donde entró la metralla y atravesó las puertas y ventanas; y como hacía frío, no hacía día de piscina y no pasaba por allí mucha gente...  «Y había que rematar el verano y se remató con el mayor incendio que ha habido en Soria de esas magnitudes», apostilla. Fue en una zona en la que «los pinos no arden por abajo, sino por arriba, y las piñas eran casi bombas». De la Casa habla de «negligencia» y «exceso de confianza», porque «si se hubiera avisado a tiempo a los bomberos no hubiera llegado a esa magnitud». No fue un incendio intencionado, pero nunca se ha clarificado el origen concreto, que pudo ser por una colilla de cigarrillo. Carlos de la Casa concluye que «en los tres casos hubo una respuesta coordinada de todas las instituciones y del pueblo soriano».
 Rafael Pérez, actual jefe de la Sección de Defensa del Medio Natural y que participó en los trabajos de extinción, recuerda que enseguida se dieron cuenta de la magnitud que estaba tomando aquel incendio, «un incendio muy rápido, con unas llamas bestiales, con mucha fuerza... y mucha impotencia». «Cuando empezó a entrar en el monte cogió una fuerza tremenda» y «se quemaron 2.500 hectáreas prácticamente en una tarde». Afortunadamente, el fuego  pasó entre los dos pueblos, Tardelcuende y Matamala, sin llegar a ninguno de ellos, donde ya estaba todo preparado por si había que evacuar la zona.
20 años del verano más trágico en Soria20 años del verano más trágico en SoriaTras una tarde infernal de constantes cambios de dirección del viento, la noche dio una tregua, porque  «la noche en Soria es una aliada para la extinción de incendios». Además, habían llegado refuerzos de lugares como León. «Empezamos a cerrarlo y después estuvimos una semana controlando el perímetro», todos los efectivos acabaron «agotados tras muchos días y mucho esfuerzo». «Estos incendios son muy difíciles de extinguir, al ser pinar denso, y tienen mucha voracidad», por lo que hay que buscar la ventana de extinción.  El recuerdo le provoca un sentimiento de «pena» y sobre la recuperación, cree que hay unas zonas mejores y otras peores, pero en general va bien, aunque tardará unos años en estar como estaba. Hace un llamamiento a la prudencia en todas las labores que se hacen en el campo. «El monte se recupera pero las vidas humanas no».