Decepción sindical por las 26 vacantes de la prisión

Nuria Zaragoza
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«No cubre las expectativas», alertan desde CSIF y Acaip-UGT. Solo en interior hay 14 vacantes. Urgen la apertura de la nueva porque, avisan, la situación es « insostenible»

Decepción sindical por las 26 vacantes de la prisión - Foto: eugeniogutierrez.com

Los representantes de los trabajadores urgen la apertura del nuevo centro penitenciario porque, advierten, la situación en la cárcel actual es «ya insostenible». A la falta de personal, con cerca de un 20% de la RPT (relación de puestos de trabajo) sin cubrir, se suman unas instalaciones «obsoletas» que «se van parcheando» a medida que surgen nuevos problemas. El resultado: el funcionamiento ordinario de la prisión se ha visto «gravemente alterado», lo que repercute a la hora de «garantizar la seguridad» en la prisión, «tanto la del personal como la de los propios internos». 
Desde los sindicatos acumulan ya meses presionando a la Dirección del centro, a la Subdelegación del Gobierno en Soria, a Instituciones Penitenciarias y al Ministerio de Interior pero, reconocen resignados, «no se adoptan mejoras y la situación se agrava por momentos». Ante este panorama, asumen, el ánimo de la plantilla es de estrés, desánimo y sensación de olvido y desamparo. 
«precariedad laboral». Sus quejas vienen avaladas por los datos. «Según la RPT, ahora mismo faltan 14 funcionarios de interior, nueve de oficinas y tres laborales (un maestro de taller, un ayudante de cocina y un electricista)», resume el representante de CSIF, Javier de Diego. En total, 26 vacantes para una plantilla que alcanza los 150 trabajadores, lo que se traduce en «precariedad laboral» y más carga de trabajo. 
La situación, además, no tiene visos de mejora a corto plazo. Les acaban de anunciar que próximamente habrá una incorporación de cuatro funcionarios en prácticas, una cifra muy alejada de lo esperado, y de lo necesario.  «Nos reunimos el otro día con el director de la cárcel y nos dijo que parece ser que se han reorganizado las prácticas de la convocatoria de 2018 y a Soria, tras la presión que hemos hecho, van a venir cuatro funcionarios. Habíamos pedido 16 y sabíamos que era difícil que nos concedieran todos, por lo que esperábamos unos doce, ya que en total se va a mover a 111 funcionarios de esa promoción. Que al final sean cuatro los que vienen a Soria... no cubre para nada nuestras expectativas», sentencia De Diego, quien reconoce, avalado también por el representante de Acaip-UGT, Alberto Revilla, que no es suficiente para «cubrir bien los servicios». Máxime, advierten ambos, cuando «siempre aluden a los ratios de funcionario por interno pero nunca tienen en cuenta que los ratios en Soria no tienen nada que ver con los de  Madrid». Alude a las «pésimas» condiciones, la estructura, las medidas de seguridad... de la actual cárcel soriana, que nada tienen que ver con las prisiones más modernas y que, aquí, exigen otros ratios. 
Sus reproches, de nuevo, vienen justificados en la situación de la plantilla:«Si tenemos en cuenta que a finales de octubre se fueron siete funcionarios de prácticas y en septiembre se fueron otros ocho (porque había gente de dos promociones), y que en la convocatoria de 2018 solo vino una persona», la llegada de estos cuatro ahora no permite salir de ‘números rojos’. 
A esto hay que sumar que «en enero tres funcionarios de interior pasaron a segunda actividad [los funcionarios que acumulan ciertos años en servicio de interior pueden solicitar la asignación de otro  puesto  de  trabajo -de oficina-] y uno se va a jubilar próximamente», lo que se traduce en que «con estos que llegan, nos quedamos como estamos». Si a eso sumamos que se trata de «una plantilla envejecida (la media es de 57 años)»  que «cada vez tiene más bajas, más gente que solicita segunda actividad, más jubilaciones...», el panorama es «complicado».
No se esperan mejorías hasta, al menos, verano. La siguiente promoción, la de 2019, está ahora en pleno proceso de selección y no culminará hasta, previsiblemente, julio. Se espera que de esa nueva hornada, dotada con 900 plazas, puedan llegar funcionarios en prácticas a Soria e, incluso, que salga el refuerzo necesario para cubrir la RPTde la nueva cárcel; pero «hasta julio-agosto la situación va a ser muy difícil», aventura Revilla.
carga de trabajo. Todo esto se traduce en carga de trabajo y en situaciones límite, alertan los sindicatos. «Por ejemplo, en cocinas, como falta un cocinero, a veces son los propios internos los que elaboran los menús», apunta De Diego. En la misma línea, Revilla alude al tema sanitario, donde solo hay un médico, lo que repercute en «más carga para el personal de enfermería y para los funcionarios».
En interior, la presión «es ya insostenible». «En los grupos [para cubrir el trabajo en galerías] normalmente éramos seis funcionarios, y no íbamos para nada sobrados de tiempo. Ahora hay algunos grupos de cinco, y de cuatro», lo que supone que, «en muchas ocasiones, un funcionario tiene cubrir dos puestos», recrimina el portavoz de Acaip- UGT. 
Con los grupos tan ajustados, la realización de los cuadrantes se complica y, ante cualquier permiso, vacaciones, libranzas... del personal, «es necesario llamar a personas de otros grupos por necesidades del servicio», lo que supone en muchas ocasiones «doblar turno». «Hay dos posiciones entre la plantilla», explica De Diego: «Que la gente que quiera venir se ofrezca voluntariamente (facilitando así que el director pueda cubrir los servicios), o que no haya gente dispuesta y, entonces, se tenga que presionar desde la Dirección y obligar a venir», una situación que cada vez se repite más y agria el ambiente. 
«Hasta ahora la gente ha estado arrimando el hombro a costa de nada para garantizar las vacaciones de los compañeros, cubrir los servicios más holgadamente... pero la gente ya se cansa porque no se ven visos de ninguna solución», apuntan tanto desde CSIF como desde Acaip-UGT. «Yo arrimo el hombro pero ¿hasta cuándo?», se preguntan, pidiendo «gestos» de la Dirección. Asumen que«es un problema general a nivel nacional, ya que faltan 3.500 funcionarios en España, pero en Soria se agrava más», insisten.
Así las cosas, sentencian, «es importante que se abra la cárcel pero no es menos importante que se tenga en cuenta cómo se está trabajando ahora». Porque, recuerdan, lo suyo es un «servicio público».