Jesús de Lózar

Jesús de Lózar


Torreznos

08/05/2021

A mis amigos de Soria los llevaba al pueblo a comer el lechazo que preparaba mi madre, la noche anterior a remojo y toda la mañana en el horno de la económica, solo con un poco de sal, una vuelta de vez en cuando y nada de aceite. No habían probado una cosa igual en su vida, nada que ver con el recental al gusto aragonés de por aquí. Era una excusa para ver a mis padres y enseñarles a mis amigos el pueblo, su historia, el famoso dicho de tomarse las de, las casonas, la plaza y sus soportales. En una de estas excursiones un amigo no sé cómo sonsacó a mi madre que descendía de judíos, confesión que nos pilló a todos desprevenidos - todavía mi hermana no se lo cree -,  porque era la primera vez que nos decía algo así. 
De mi padre y sus ancestros, dedicados por generaciones al comercio, pellejeros y laneros, por su fenotipo, su nariz aguileña, me lo esperaba pero no de mi madre, misa diaria por la mañana a las 8 en las Monjas en la antigua sinagoga, rosario las tardes en Santa María, en la iglesia de asilo de San Lorenzo o en la ermita del Cristo, al final del arrabal en las afueras. O era precisamente por ello. Cristianos desde siempre, cristianos viejos. Y su mismo nombre, Cruz. Para que no se dudara de su fe.
Así es que en mi casa, en mi pueblo, no había torreznos. Nunca los probé. Cuando venían a Soria mis amigos de Madrid les llevaba de bares a tomar cosas que en su vida habían probado. 
Normalmente empezábamos en el Regio, el mismo sitio en el que acabábamos desayunando tras una noche de marcha porque era el primero que abría junto con la Vitorina, todo hay que decirlo, estación en el Alcázar y parada final en el Mesón Riojano del Tubo Ancho. A su vuelta podrían decir como el personaje de Blade Runner, he visto cosas que vosotros no creeríais: morro asado, oreja, careta y... ¡torreznos! La palma siempre se la llevaban los torreznos.
Un día en la vitrina de la carnicería de mis primos, en los soportales de la plaza, vi una bandeja de torreznos de Soria. Por curiosidad quise comprobar quién era el fabricante por si lo conocía, pero qué va, era de Palencia. Sonríes pensando lo lejos que hemos llegado. Luego los ves anunciados en un gran cartel que preside todo el bar en el Barrio del Pilar cerca de la estación de Pitis, casi al final del mundo, y ya no hacen falta más pruebas de su éxito. El remate es que mi cuñado de Colmenarejo los adquiera por internet en compraensoria.com y los tenga en su casa al día siguiente.
La gente de Soria, por lo menos los de Quintana, ya comía torreznos en el siglo XV. En una Testificación del Tribunal de Soria de la Inquisición del sábado 24 de julio de 1490 se recoge: «Yten dixo este testigo (Andrés, hijo de Miguel Sanches, carpentero, veçino de Soria) que ha más de vn año que vn viernes vio este testigo, estando en Quintana Redonda, tierra de Soria, que Iohan Aluarez, defunto, criado que fue de Antón Calderón, e Bartolomé del Moral, vecinos de… Quintana Redonda, que almorzaron torreznos de toçino en el dicho viernes».
Si la Asociación de Fabricantes de Torreznos de Soria y la Diputación hubieran conocido este documento al principio de sus trabajos hace más de veinte años habríamos podido tener Indicación Geográfica Protegida. De la cocina de Soria de toda la vida, un producto menor si se quiere.  Con el apoyo de la Cámara, Marca de Garantía desde 2013: La Hoguera, Hnos. Giaquinta, Moreno Sáez, Sierra de Toranzo, Llorente, La Despensa, Caba, Villar, Tierras del Burgo. 1.254.062,63 kg en 2020, primer año de la pandemia. 



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Y tuve la suerte de que mi profesión se convirtiera en el puente que me unirá para siempre con miles de personas. De la mayoría no sé nada, aunque en el fondo intuyo todo como nos ocurre a todas las personas creativas