"Un soriano 'ausente' puede hacer muchas cosas por Soria"

Nuria Zaragoza
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Convertidas en nexo de unión de los sorianos de la diáspora, las Casas de Soria cuentan con 3.500 familias asociadas pero logran llegar a más de 16.000 'ausentes' a través de los medios digitales y redes

"Un soriano 'ausente' puede hacer muchas cosas por Soria"

Javier Muñoz Royo tuvo que abandonar su Almazán natal para estudiar Derecho en Madrid. Funcionario del Ministerio de Hacienda, sus opciones laborales eran más factibles allí, así que «creó una familia, compró una casa»... y su vida se asentó en la capital. Eso sí, sus recuerdos siguen estando en Soria. En esos «juegos en el campo» con «la nieve cubriendo medio cuerpo», los Padres Escolapios donde estuvo interno... 
Su mayor orgullo es el reconocimiento de los sorianos fuera. «Como trabajadores, como responsables». ¿Volverá? Es difícil, reconoce. Su familia «está ya en Madrid». No obstante, como siempre ha hecho, ‘tirará’ hacia su tierra esté donde esté. A nivel laboral, empresarial, cultural, social...  
Emigró, pero su corazón y su mente siguen en Soria. Aportando ideas, dinamizando desde la distancia, difundiendo sus raíces... Lo hizo durante 15 años al frente de la Casa de Soria en Madrid y ahora lo hace desde la Federación de Casas Regionales de Soria, donde ostenta su presidencia. 
 ¿Cómo se ve Soria desde fuera?
Se ve con preocupación. A los sorianos que hemos salido fuera muchas veces nuestra familia nos dice que nos preocupamos más de Soria que los mismos sorianos que viven aquí. Quizá porque desde fuera puedes verlo con sentimiento pero más objetivamente, y te das más cuenta a lo mejor de todo lo que falta, de las infraestructuras, del tejido empresarial, de esos estudios...
Siempre se dice que llevamos la sorianidad allí donde estemos. ¿Cómo se vive esa sorianidad en la distancia?
Va cambiando. Los que emigramos hace años, lo vivíamos antes diferente porque costaba más venir. Las distancias eran muy largas y las comunicaciones y medios muy malos y, entonces, desde la lejanía lo vivías con ese sentimiento de qué se hace. Ahora, con las redes sociales, nos acerca todo mucho más y ha cambiado.
Las casas o centros regionales nacieron en el XIX en la Habana con un carácter asistencial y benéfico para atender a emigrantes procedentes de España. ¿Cuál es el objetivo hoy en día de las casas regionales de Soria?
Las casas nacen en La Habana y a continuación en Argentina hace ya casi 150 años, y es verdad que son asistenciales. A partir de los años 60 y 70 empiezan a ser más casas culturales, más dedicadas a vender la cultura de donde se procede. Creo que en estos últimos años, según lo que vemos en las Casas de Soria, está volviendo a cambiar y yo diría que hoy es casi 50%-50% y volvemos a ser asistenciales. ¿Por qué? Porque atendemos a nuestra gente mayor que está fuera y que en las casas regionales se refugia, viene a jugar a las cartas, a las conferencias... Atendemos también a esa gente que sigue saliendo fuera a estudiar o a trabajar y les ayudamos a buscar trabajo, como pasaba en aquel momento. Yestoy seguro de que en casi todas las casas ayudamos a buscar vivienda a la gente que se traslada en este momento, porque a mí me llama continuamente gente. Es decir, esa parte asistencial con la que nacieron las casas, sigue. 
Luego hay otra parte asistencial que era más emotiva, más sentimental, de unirse, de conocerse. Muchas familias se han hecho en esas casas regionales porque no se conocía a nadie y se iba allí y se hacían novios, las familias se unían. En este momento quizá esto se da menos porque se han perdido esos bailes y esa relación que había, pero es lo único que se ha perdido. El resto, creo que siguen siendo asistenciales, aunque a veces haya discusiones en ese sentido. 
Para quien no tenga una referencia, ¿qué hace una Casa de Soria?
Yo creo que cada casa regional es diferente. Yo hoy resalto la importancia de los grupos que tenemos, grupos que reúnen a la gente y que hacen actividades. Por ejemplo, en el encuentro que se celebró el pasado sábado tuvimos seis grupos de nuestras casas, dos grupos de dulzaineros de Madrid y Alcalá, dos grupos de teatro de Zaragoza y Madrid, y dos corales de Cantabria y de Madrid. Lo principal de las casas en este momento son los grupos que dinamizan las propias sociedades o casas regionales. Y, después, el trabajar por la provincia. El presentar esos libros que se realizan en la provincia o sobre la provincia, o las conferencias...
Y a mí me gusta resaltar ese trabajo con las asociaciones culturales que hay en la provincia, que muchas veces la gente no se da cuenta pero muchas proceden de directivos o presidentes de las casas regionales, y están dinamizando nuestros pueblos. 
Recientemente han sumado una nueva Casa de Soria en Valencia, ¿Cuántas son y dónde se localizan?
Teníamos nueve en España y una en Argentina, en Buenos Aires. En este momento se ha registrado ya la Casa de Valencia y está esperando la autorización administrativa de la Generalitat Valenciana, que se lo dará a finales de agosto, con lo que pasamos a ser diez en España y la de Argentina. Once en total. Aproximadamente tenemos 3.500 familias asociadas. 
¿Sería interesante que se fundaran nuevas?, ¿dónde? y ¿para qué?
Es muy difícil. Normalmente se está potenciando por parte de la Junta de Castilla y León, por ahorro de costes, por sinergias, que se hagan centros de Castilla y León. Es lo que ha sucedido en Cantabria, donde se ha hecho un Centro de Castilla y León y ya existían casas provincias, no la de Soria. Al hacer ese centro, consigue unir todas las casas provinciales que había y que se cree la de Soria. 
La Casa de Soria en Santander tiene pocos socios pero está dentro, y tiene su presidente, su junta directiva; y el presidente de la Casa de Soria es vicepresidente de la de Santander. 
¿Cómo son los sorianos que viven fuera? ¿Se puede establecer un perfil?
Yo creo que ha cambiado.Quizá en los años 60 es gente trabajadora que emigra porque la provincia no tiene trabajo, y emigra a Bilbao, Barcelona, Madrid y Zaragoza, por la cercanía, porque el servicio militar se hacía en Zaragoza, y porque era nuestro distrito universitario. En este momento ha cambiado y la gente estudia en más sitios y, por trabajo, va cambiando mucho. Nosotros cada vez detectamos más gente que sale y que se mueve por Europa continuamente. Ymucha gente además sigue empadronada aquí en Soria. Las comunicaciones han cambiado y hay más cercanía. 
Uno de los retos de las Casas de Soria es ser el nexo entre sorianos, ¿cuesta?
Sí que cuesta. Los sorianos y los castellanos somos individualistas. Quizá la tierra nos hace ser así porque es seca, fría, con lo cual, nos cuesta más el relacionarnos, el abrirnos a la gente. Las redes sociales están ayudando en ese sentido para poder comunicar un poco más a los sorianos de la diáspora. 
Las casas sorianas se han ido modernizando en ese sentido y están ya en redes sociales y en medios digitales. ¿Es una forma de captar a los nuevos sorianos que han emigrado?
Sí, hace 27 años que se crea la Federación de Casas de Soria para unir a las casas, aprender unos de otros y poder hacer más cosas y, desde que yo ocupo la presidencia hace más o menos dos años, llevamos trabajando en esa línea. Yo siempre he pensado que teníamos que volver a atraer a la gente joven, y para eso teníamos que hacerlo a través de las redes, para llegar también a esa gente que estaba a lo mejor muy distante. Con esa revista de Casas de Soria, que llevamos ya quince números, llegamos ya a 16.000 sorianos de la diáspora, es un número bastante importante. Ya no solo llegamos a las 3.500 familias asociadas, sino que llegamos a sus hijos, a sus nietos, y a los amigos que están fuera estudiando o trabajando. 
¿Hace falta rejuvenecer las Casas de Soria y que entre savia nueva?
Sí, pero está entrando ya gente nueva en las casas. Quiero remarcar la Casa de Soria en Buenos Aires, donde el secretario general que acaba de entrar tiene 29 años y la vicesecretaria, 18. En la Casa de Soria en Sevilla casi no había mujeres y hemos conseguido que se integren en la última asamblea de hace dos meses, y sobre todo gente de 40 años. Yo quiero remarcar que sigue habiendo casas jóvenes, como la de Zaragoza, que tiene cinco directivos de 35 años. Yla Casa de Soria en Madrid hubo un momento que tuvo 400 jóvenes en actividades.
¿Consiguen captar a las nuevas generaciones de sorianos, a los hijos o nietos de los que emigraron en su día?
Es un problema que hemos tenido, no se ha conseguido normalmente que los hijos se integrasen. Ya estamos trabajando casi con las generaciones de los nietos. Estamos trabajando cómo esos nietos que hoy tienen menos de 18 años se pueden acercar a las casas, y por eso es el tema de redes y estudiar cómo hacerlo.
Las casas regionales fueron una consecuencia de aquellos años de la gran emigración a la ciudad. Su misión era mantener raíces entre los lugareños llegados a la tierra ‘prometida’. Ahora que estamos en plena era de la repoblación, ¿ve viable un retorno? 
Sí. Nosotros estamos en contacto con alguna asociación que está trabajando con Soria el tema del retorno, para que le hagamos llegar a través de las casas, de nuestros socios, posibles pobladores. Hay poblaciones grandes donde nosotros estamos viviendo donde hay mucha gente que está buscando un pueblo donde estar. Y si es gente soriana que procede de sorianos, pues mucho mejor. ¿Qué es lo que ha pasado? Que los sorianos, donde estemos, somos muy trabajadores. Quiero decir con ello que toda la gente que se fue está colocada, con sus trabajos, con sus empresas... 
Es la legislatura de la despoblación. Todos los gobiernos, entidades sociales, económicas... están volcadas con la repoblación, y una de las líneas es el retorno. ¿Qué necesita alguien que se fue para volver a Soria?
Tener opciones. Quizá el problema que tenemos en las últimas generaciones de sorianos que se han ido es que se han ido a estudiar a la universidad, y no han vuelto. Estamos hablando de titulados superiores. No es lo mismo que era antes, que eran trabajadores no cualificados, que se cualificaron posteriormente. Con lo cual, el problema que tenemos en Soria es que no tenemos trabajo para universitarios. Nos pasa también en Castilla y León, sigue emigrando gente y son universitarios. No hay trabajo para abogados, psicólogos... tienen que quedarse en ciudades grandes, y ese es el problema que estamos teniendo. 
Usted vive en una ciudad superpoblada, ¿qué ofrece Madrid que no tiene Soria? ¿Y qué ofrece Soria que no tiene Madrid?
Empezando por Soria, Soria ofrece esa tranquilidad, ese respiro, esa calidad de vida. A los madrileños siempre nos dice la gente que vamos corriendo y es verdad, estamos estresados. Esa calidad de vida que hay en la provincia es importante. ¿Qué nos faltaría? Se echa de menos esos cines, esos teatros, esos musicales... que puede haber allí continuamente. Y el trabajo, que es lo más importante. El trabajo, sobre todo determinados perfiles, lo tienen en esas ciudades y normalmente aquí es complicado. 
¿Cómo puede competir Soria con las grandes ciudades?
Con la calidad de vida. Y un problema que nos comentan hijos de socios cuando han venido aquí intentando montar empresas es el tema de internet en los pueblos. Si no hay cosas básicas que hoy se necesitan para todos... nos falta la base 
Se aboga por que los sorianos de la diáspora sean embajadores de esta tierra. ¿Qué puede hacer un soriano que vive fuera por Soria?
Yo creo que muchas cosas, y nosotros lo hemos hecho. Hemos traído empresarios aquí. Trajimos a la empresa La Soriana de México, que no habían vuelto desde que emigraron y es una empresa mayor que El Corte Inglés, y están colaborando con Cámara y con FOES, y fuimos los sorianos del exterior los que les invitamos. 
Hemos traído empresas, aunque les ha costado resolver los inconvenientes de aquí, la lentitud de los procesos... Y a veces nos quejamos, pero tampoco tenemos mano de obra.