EL BLOC DEL GACETILLERO

Jesús Fonseca

Periodista


La mano izquierda de Mañueco

25/10/2020

Estamos ante una situación límite en la vida política española. Al contrario que otros, Alfonso Fernández Mañueco ha tenido la capacidad para detectar lo que nos está pasando y aplicar respuestas ajustadas para Castilla y León. Nadie que no actúe de mala fe puede negar que su congruencia, pensando en las personas y basada en el diálogo permanente con el Gobierno de la nación, ha convertido al presidente de Castilla y León en uno de los políticos más responsables de la España Autonómica.
Ni siquiera las estacas que le colocan en las ruedas, ni las borrascosas sesiones parlamentarias de las últimas semanas, tanto en Valladolid como en Madrid, han apartado al líder del PP en esta Comunidad de su empeño para no alejarse de su estrategia, basada en actuaciones rápidas y sensatas, en estrecha colaboración con el Gobierno de la nación, ante cualquier riesgo, antes de que se vayan las cosas de las manos. Esto, además de socorrer, en tiempo y forma, a quienes van quedándose en el camino. En realidad, lo que dicta el buen sentido y la política decente, a la hora de afrontar las crecientes calamidades que nos golpean.
Que se robustezca la concordia y trabaje para la gente nos da holgura en medio de esta indeseable escandalera que sólo provoca el hartazgo de la ciudadanía. «El camino debe ser de diálogo y entendimiento, para que las principales fuerzas que estamos en el centro y en la moderación podamos entendernos», sostiene el presidente, a propósito de los Presupuestos Generales del Estado.
Fernández Mañueco cree que sería bueno para España que PP y PSOE llegaran a un acuerdo. Es una estupenda noticia que el presidente de esta Comunidad piense así, lejos de permanentes diatribas y quejas estériles. Importa lo que importa: que no haya rivales a la hora de defender con ahínco lo que más conviene a los intereses de los españoles, vivan donde vivan.
España precisa, en medio este delirio que sobrellevamos con heroica paciencia, políticos así, capaces de dejar a un lado incluso los programas electorales, si es preciso, para que el diálogo venza a la crispación. Fernández Mañueco ha sabido verlo, frente a la tenaz torpeza de quienes no lo entienden así, tanto en el PP como en el PSOE, a la hora de sumarse a ese esfuerzo que los ciudadanos están pidiendo a gritos, para frenar en seco el deterioro creciente de nuestra convivencia, salud y bienestar.