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Carmen Tomás

LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


Rapapolvo de Bruselas a Sánchez

25/05/2022

La Comisión Europea, que ya la semana pasada situaba a España a la cola de la recuperación, se ha despachado este lunes con un informe que deja en bastante mala posición al Gobierno de Sánchez. No es que la CE diga algo diferente de lo que vienen diciendo diversos organismos nacionales e internacionales en informes publicados en los últimos días, pero sí ahonda en las graves debilidades de la economía española. A saber, la altísima deuda pública y excesivo déficit, para lo que no hay un plan a corto ni medio plazo, el abultado desempleo y el peligro que supone el sistema de pensiones. Y, muy importante, la recomendación de reducir el gasto público, algo de lo que ya le vienen advirtiendo empresarios y economistas. El Gobierno, por supuesto, no tiene ninguna intención de seguir estos consejos. Las tres últimas pruebas: la gigante oferta de empleo público, la subida de impuestos prevista para 2023 y la indexación de las pensiones al IPC.

Todos estos problemas se van a ver agravados por la decisión ya firme del BCE de dejar de comprar deuda y de subir los tipos de interés dos veces este mismo año. Así que a todo el gasto que va a suponer la subida de las pensiones y el aumento de funcionarios hay que añadir al menos los 8.000 millones que costará que nos compren la deuda pública. Tres partidas presupuestarias que dejarán tiritando las cuentas públicas. Sólo pensiones y funcionarios se llevarán cerca de 300.000 millones de gasto. Mientras, eso sí, se mantiene el gobierno más abultado de la democracia y un número de asesores injustificado que además no impide, como acaba de hacer el Ministerio de Industria, externalizar trabajos como la ayuda a emprendedoras con el argumento de que faltan equipos.

Calviño se aferra a que la CE no exige, sino que recomienda, dando a entender que por un oído le entra y por otro le sale el duro informe de Bruselas. Ya sabemos que contará con un año más de margen para aplicar las reglas fiscales. Sin embargo, ya son muchas las veces y las voces que desde allí mismo o desde países miembros se le está señalando el camino. Podrán aguantar hasta que pasen las elecciones en Andalucía, pero dudo mucho que Alemania y otros se queden de brazos cruzados mirando cómo, por ejemplo, los pensionistas españoles son los mejor pagados a costa del esfuerzo de los alemanes y otros europeos. Más pronto que tarde, Sánchez tendrá que salir a los mercados y las credenciales no parecen las mejores. La ejecución de los fondos europeos está siendo un desastre, otras ayudas no llegan a las empresas, la seguridad jurídica brilla por su ausencia y la idea es seguir machacando con impuestos y cotizaciones. Sería un milagro que vieran a España como un lugar seguro y fiable para invertir. Y el ejemplo de Catar no vale porque es calderilla y la inversión se hará en sectores previamente bien regados. Nada de correr riesgos.

Sánchez puede seguir anunciando y anunciando planes y planes. La realidad es que hasta marzo apenas se habían ejecutado el 4% de los fondos llegados de Europa. Obviamente, no es la mejor carta de presentación de unos buenos gestores. Veremos.