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Jesús de Lózar

Jesús de Lózar


El cine

25/09/2021

1. Tolerada para todos los públicos. 2. Mayores de 14 años. 3. Mayores de 18. 3R. Mayores con reparos. 4.Gravemente peligrosa. Calificaciones que mi tía colgaba los domingos en la puerta de la iglesia. Después de misa salíamos corriendo para ver lo que echaban en las carteleras de los soportales del Ayuntamiento. Comíamos rápidamente y despepitados al café de la plaza donde el abuelo, que se entretenía recogiendo las mesas, nos esperaba con la propina. Empezamos con una peseta y acabamos con dos cincuenta según iba subiendo el precio la entrada al Capitol, nombre que se repite en muchos de nuestros cines. Una pequeña barra a la entrada. La pista de baile para las bodas. En la feria de San Andrés de 1908 ya hay noticia de proyecciones de cine en mi pueblo. En las dos primeras décadas del siglo pasado el propietario del salón comunicaba al Alcalde Constitucional su intención de dar función con programa doble. No escaseaba la prohibición de películas, como Matahari, ni la supresión de escenas, todo ello por orden del Director General de Seguridad. Denunciaba que no se guardaba la debida compostura y orden por la juventud cual corresponde a un pueblo culto. Y era cine mudo. En 1935 ya se estrenó el cine sonoro, solo seis años después que en Madrid y Barcelona. 
De pequeño año tras año pedía un tren eléctrico a los Reyes, pero ¡quia!, no cayó esa breva. Tuve más suerte con la máquina de cine RAI de Payá, de rollos perforados como el de cine Exin, que proyectaba en la cocina para toda la familia. Cuando llegaba la hora de dormir mi madre nos decía que íbamos al cine de las sábanas blancas. Recuerdo con diez años veraneando en Santander el cartel de Marilyn en la  barbería de Gama. Se suicidó ese agosto. Sentía devoción por Faye Dunaway. Cuando fuimos a ver Genoveva de Brabante, el temor por si podríamos pasar: estudiaba ya en el Instituto pero con  pantalones cortos mi hermano no había cumplido los trece y estaba clasificada para mayores de 14. El patio central de la Laboral de Alcalá, pista polideportiva y cine para multitudes. Eisenstein, la escalera de Odessa de El acorazado Potemkin, la traducción del francés a voz en grito en Cadarso 18, en el Colegio Mayor. Los cineclub, las salas de Arte y ensayo. Truffaut, Pasolini, Bergman. El amor en el cine, meter mano a tu novia. El homenaje a Berlanga con banda de música y vino español en las piscinas, casado con la hija de Gervasio Manrique de Lara, autor de Soria. La ciudad del Alto Duero, cuyo primer destino como maestro fue San Pedro. El cielo gira y Mercedes Álvarez. 
Soria tiene escenarios de película. Aquí se han rodado unas cuantas. Quizá las más conocidas sean Dr. Zhivago, Campanadas a media noche, Total, El milagro de P. Tinto, El cielo gira. Pero hay muchas más. Y series de televisión: El pueblo, El Cid. En Soria hay suficientes recursos para el turismo cinematográfico. En series de televisión tenemos ya Valdelavilla/Peñafría. Debemos explotar el cine. La pantalla grande.