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La covid complica la atención al paciente diabético en Soria

A.I.P.
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A partir de junio de 2020 se retomaron las consultas presenciales de seguimiento, a excepción de los «parones» de la segunda y tercera ola de la COVID. La pandemia provoca el empeoramiento de los enfermos

La covid complica la atención al paciente diabético en Soria - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

Que la pandemia ha impactado de lleno en los diabéticos es un hecho. Tanto en el caso de aquellos que resultaron contagiados de COVID-19 que, en general, han presentado peor pronóstico con esta patología previa, como entre los que han visto cómo se ha agravado su diabetes por el confinamiento y por la irregularidad en los controles médicos como consecuencia de las restricciones del acceso a la sanidad por el coronavirus. «Después de la primera ola se notó que se derivaron a Endocrinología muchas más diabetes recién diagnosticadas o que habían empeorado y que, hasta entonces, se habían visto en Atención Primaria. Ha habido más pacientes que han entrado en el circuito, se han asumido más derivados de Primaria», sostiene la endocrinóloga de hospital Santa Bárbara, Cristina Serrano.

En su caso, se incorporó al servicio en junio de 2020, tras el confinamiento más estricto, cuando en Endocrinología se retomó la atención presencial, que desde entonces solo se ha visto interrumpida puntualmente en noviembre del pasado año y enero de 2021, coincidiendo con la segunda y tercera ola, respectivamente.

Serrano pone el acento en que hubo diabéticos que necesitaron hospitalización ya que «como no tenían acceso a Primaria, ni tampoco podían enviarlos al endocrino» desembocaron en «situaciones críticas» y «descompensaciones agudas» que les llevó al ingreso por coma hiperosmolar o cetoacidosis diabética. «Ahora está todo más restaurado y no vemos pacientes en estas situaciones», matiza.

En cualquier caso, la especialista pone el acento en su «reivindicación», coincidiendo con el Día Mundial de la Diabetes que se celebra este 14 de noviembre, que no es otra que dotar de más endocrinólogos al servicio una vez que las tres consultas han visto incrementado sustancialmente la presión asistencial. «Si queremos ofrecer una atención de calidad a los pacientes, es un número escaso de especialistas. No es quejarse de trabajar mucho, sino que podríamos hacer mucho más por ellos si fuéramos más endocrinos. La pandemia ha afectado bastante tanto a diabéticos tipo 2 como tipo 1,  acostumbrados a un control más estricto a nivel presencial», considera.

En el caso de los tipo 1, aclara, ha sido más sencillo su seguimiento ya que tienen monitorización continua de glucosa, lo que ha facilitado el control telemático al no ser necesario aportar en la consulta los libros de registro de las glucemias capilares, porque a través de internet podían consultar sus descargas. Sin embargo, la mayoría de los diabéticos de tipo 2 son supervisados en Primaria, por lo que al no haber consultas presenciales durante mucho tiempo «no ha facilitado» la detección de complicaciones o empeoramiento. 

En cuanto a los diabéticos que han sufrido el COVID, aquellos que han requerido hospitalización han estado monitorizados «de forma más estricta» y, por tanto, más controlados que los que han superado la infección en sus domicilios, ya que el propio virus puede producir una descompensación de la diabetes. «Ese ha sido uno de los problemas de no tener acceso más cercano ni a Primaria y ni al especialista», abunda. 

En este sentido, la doctora recuerda que a los diabéticos tipo 1 el endocrinólogo les atiende durante toda su vida, tanto si debutan de niños como con una edad más avanzada, mientras que subraya igualmente el papel de Atención Primaria para la vigilancia de los diabéticos tipo 2, así como de «otras especialidades». «Esto va a ser una pandemia ligada a la obesidad […] En Soria no tenemos un exceso de diabéticos jóvenes, pero cada vez hay más jóvenes obesos que pueden desembocar en una resistencia a la insulina y, en un futuro, en una diabetes tipo 2», apostilla. 

Y advierte: «La diabetes no es una pandemia como la COVID, pero es una enfermedad muy prevalente y dentro de unos años, si no ponemos medidas, va a avanzar mucho más. El porcentaje de diabéticos crece asociado al aumento de la esperanza de vida. Es una enfermedad crónica, que necesita seguimiento y, en muchas ocasiones, un endocrino. En poblaciones envejecidas habrá que valorar si se necesitan más endrocrinos». 

Asimismo, la doctora incide en que la población de Soria es «rural y mayor» por lo que apela al refuerzo de la Atención Primaria en los pueblos. «No tienen las mismas oportunidades de acercarse al especialista del hospital. En estos casos, el control de Primaria debería ser más cercano», defiende.

lista de espera. Cabe poner de manifiesto que, a 30 de septiembre de este año, 122 pacientes esperaban primera consulta de Endocrinología en el Complejo Asistencial de Soria, con un tiempo medio de demora de 66 días, mientras que un año antes el número de los usuarios en la lista ascendía a 78, pero aguardaban más tiempo, 82 días. Las cifras prepandemia (septiembre de 2019) demuestran que había más pacientes que esperaban primera consulta, 155, pero eran atendidos un poco antes, 60 días de media. Y es relevante el dato de junio de 2020, con 95 personas en la lista y 144 días de espera media, lo que implica que se limitaron las derivaciones y se prolongaron los tiempos.

Contar con más endocrinólogos en el Complejo Asistencial de Soria favorecería, evidentemente, la reducción de los plazos y del número de pacientes en estas listas, y también permitiría a los especialistas desarrollar más investigación. 

En opinión de la endocrinóloga, se necesita apoyo a la investigación, no solo para publicar información, sino para cotejarla con la de otros hospitales e incorporar nuevos tratamientos. «Nuestra labor asistencial es muy importante porque somos médicos, pero también estamos formados en investigación. Si lo aparcamos del todo, no progresamos, porque esto está avanzando constantemente. Cada dos por tres salen terapias nuevas», reflexiona. Alude a un nuevo tratamiento que se comercializará en este mes de noviembre, una molécula «ya conocida» que va a beneficiar sobre todo a diabéticos tipo 2 y que se presenta en otra forma de posología para mejorar la adherencia de los pacientes, con el fin de que lo toleren mejor y favorecer la pérdida de peso. «Todas las terapias están encaminadas a ello y al control glucémico, y casi todas buscan un beneficio cardiovascular. Cada molécula se está especializando en aportar mejoras con la mejor de la posología. Ya no es la insulina con la jeringuilla, se busca la comodidad para estos enfermos crónicos», añade. 

Por último, destaca que este año se celebra el centenario del descubrimiento de la insulina, por lo que es «más especial, si cabe» reivindicar a los investigadores que permitieron alargar la esperanza de vida de los diabéticos tipo 1.