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"Haremos en breve una ruta en Soria"

Ana Pilar Latorre
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La asociación confirma un acercamiento a Soria por el interés de mantener la raza serrana negra soriana, que fue clave para la carretería, por lo que pide una comisión para estudiar las causas de que no pueda estar ya en el medio natural

"Haremos en breve una ruta en Soria"

La Asociación Cabaña Real de Carreteros recibe este año el Premio Colodra de la Diputación Provincial de Soria, que reconoce la defensa y divulgación del folklore, la cultura popular y la tradición oral de Soria. Se ha valorado su labor de difusión de la cultura serrana en Pinares a través de talleres didácticos y exhibiciones de antiguos oficios, así como la reivindicación de la antigua Junta y Hermandad de la Cabaña Real de Carreteros y la defensa de la raza serrana negra soriana que marcaron la idiosincrasia de toda la comarca. Su presidente, Antonio Martín Chicote, de Quintanar de la Sierra (Burgos), analiza para El Día de Soria lo que representa este premio y lo que persigue el colectivo.

¿Qué supone este reconocimiento de la provincia de Soria a la labor de la asociación? ¿Tiene más galardones de este tipo?

Somos una asociación muy modesta y muy rural y aunque llevamos 23 años en activo no tenemos más premios, porque es difícil darte a conocer a nivel nacional. Se creó en 1997, cuando se cumplió el quinto centenario de la Cabaña Real de Carreteros fundada en 1497. Iniciamos el movimiento todos los ayuntamientos implicados, que en Soria son Duruelo de la Sierra, Covaleda, Molinos de Duero, Salduero, Abejar, Cabrejas del Pinar, San Leonardo, Navaleno y derramas (Arganza, Talveila, Muriel Viejo, Espeja de San Marcelino...), y en Burgos son Hontoria del Pinar, Navas del Pinar, Aldea del Pinar, Palacios de la Sierra, Vilviestre del Pinar, Quintanar de la Sierra, Canicosa y Regumiel de la Sierra. Somos en torno a unos 20. Para pertenecer a la cabaña había que sumar al menos unos 300 carros y, por ejemplo, había pueblos como Molinos de Duero y Hontoria y sus aldeas que llegaban a mil.

¿Cómo decidieron presentarse a este premio de la Diputación de Soria? ¿Van a ampliar su actividad en esta provincia?

Nos animaron a presentarnos y quisimos hacerlo porque queremos tener más protagonismo en la provincia de Soria, sobre todo, para evitar la desaparición de la raza serrana negra soriana. Nos preocupa muchísmo. La Diputación las eliminó en el año 2014 [en la explotación de Taniñe] y denunciamos la situación porque creíamos que no se estaba haciendo un esfuerzo suficiente por mantenerla, averiguar las causas de que la vaca enfermara e intentar otro tipo de manejos que sugerían expertos universitarios de la Facultad de Veterinaria de León, por ejemplo. Entendimos que se tiraba la toalla, cuando una institución pública tiene medios para mantener esta raza en peligro de extinción, no esun ganadero cualquiera y llevaba 30 años protegiéndola. Ahora estamos con el mismo problema que hace ocho años o peor, porque no se ha investigado ni se ha hecho nada.Le ha tocado a una ganadería de San Pedro Manrique, que tiene que sacrificar sus cabezas por normativa.

¿Qué papel jugó la vaca serrana en la carretería?

Insisto en que no se tomó una buena decisión hace seis años y que no se hizo todo lo que se debía, ignorando consejos de veterinarios. Es una raza excepcional que se encuentra en peligro de extinción y tiene un protocolo diferente a otras. Lo que sugerimos es crear una comisión interinstitucional con técnicos sanitarios y medioambientales, porque es un animal que lleva milenios viviendo en el medio natural y ahora no puede vivir en él. Se está contagiando y algo está pasando y es lo que hay que saber. Como hemos visto con el COVID, la transmisión de virus de los animales a los humanos es posible. Hay que estudiar lo que está afectando a los animales domésticos que están en el medio natural y que tienen problemas para seguir sobreviviendo. Eso nos aboca a decir que el modelo a seguir va a ser el de Noviercas, estabular 10.000 vacas en una granja si no pueden vivir en la naturaleza.

Hay que evitar el sacrificio de tantísimas cabezas porque quién dice que dentro de un tiempo no pasa lo mismo a otras ganaderías que están también pastando en el medio natural. Debe haber un antes y un después.

¿Qué labor de divulgación realiza la asociación?

Nosotros ya en primavera comenzamos a impartir programas de divulgación de la cultura milenaria carretera o de silvicultura del Urbión, que es la que ha logrado construir las grandes obras del Estado, siempre con la ayuda de este animal. Fuimos a escuelas, como San Leonardo, Navaleno, Casarejos, Cabrejas..., y nos quedan algunas más. Ha sido otro de los motivos por los que nos han concedido el premio. Pero vamos a intensificar nuestra presencia en la provincia de Soria porque entendemos que es fundamental, por lo que he comentado de la vaca serrana. Pensamos organizar unas jornadas de exaltación de este animal y unas jornadas técnicas. En cuanto podamos porque al ganadero de San Pedro le han dado el plazo de un año y queremos con urgencia constituir una comisión que aúne varios sectores, desde sanidad humana hasta el medioambiental.

La jornada será en Soria porque  queremos hacer una ruta en la ciudad.El otro día, con nuestra participación en Presura, vimos que cuando estuvimos junto a la Dehesa y cuando bajábamos la gente lo agradecía y nos aplaudían. En Duruelo de la Sierra organizaremos una jornada en el puente de la Constitución con exhibición del oficio carretero. Mostraremos lo que se hacía, que era levantarse pronto por la mañana, uncir las bacas, la copita de orujo en la taberna, porque eran muy taberneros, para quedar con los otros carreteros y subir al monte. Se ayudaban mucho entre sí y cuando se daban las suertes de pinos sabían si era el terreno parecido. En el monte cortaban un pino y lo hacían tres o cuatro piezas para que entrara en el carro.Cada árbol cubicaba hasta 1,5 metros y pesaba más de mil kilos. Comían en el monte y para finalizar la jornada volvían al pueblo al aterdecer y dejaban el pino en el aserradero. Hay que recordar que Duruelo todavía tiene aserraderos de mano, no como los de ahora que es todo automático, y lo bonito en la jornada también será ver cómo se sierra un pino de esos en un carro de mano. Y hacer un ajo carretero, claro, que no puede faltar.

Evidentemente, Antonio Martín Chicote viene de familia de carreteros, ¿qué recuerdos tiene de este oficio tradicional tan arraigado en la comarca de Pinares?

En los libros de carretería, sobre todo en el Catastro de la Ensenada del siglo XVIII, nombra pueblo por pueblo los carreteros que hay y los carros que tienen. Si uno se fija en los apellidos de entonces y los de ahora es que las familias coinciden en un 80%. Mi apellido carretero es Chicote y viene de la zona de Aldea del Pinar y Canicosa. Yo conocí a mi abuelo Serafín Chicote, que murió con 83 años, y tenía por lo menos una docena de vacas serranas. Recuerdo que a mi madre le tocaron dos vacas bastante mayores ya y un buey. Mi padre es de familia de pastores de cabras, por mi abuelo Saturnino Martín. 

Mi abuelo Serafín incluso hizo trashumancia con las vacas, se juntaban todas las vacas del pueblo y bajaban a Extremadura. Tuvo 20 hijos porque era la forma de sobrevivir la familia, aunque varios murieron, y todos mis tíos han sido carreteros y tuvieron un aserradero en Quintanar. Era típico que las familias abrieran un aserradero o se unieran a otras para formarlo. Es la consecuencia de la suerte de pinos que se daba a todos los vecinos, que se agrupaban para dárselo a un maderero que también era carretero y tenía que llevar la madera a vender a las ferias, sobre todo a las Burgos,Lerma, San Pedro... pero también a las de Palencia y Valladolid. De una forma o de otra, todos los carreteros de la comarca se desplazaban y casi siempre tenían ya sus sitios, los pueblos donde tenían amigos. Atendían todo Castilla y creo que Soria también hacia Zaragoza.

¿Quién fue el último carretero?

El último carretero llegó al siglo XXI y fue Teodoro Domingo 'El Mono'. Tuvo muchos azares por las carreteras y fue muy fotografiado e incluso portada del Diario de Burgos. Era un personaje, sobre todo, del valle del Arlanza pero era de Quintanar y también tenía familia en Duruelo. Concretamente, tenía más de 70 años y serró una madera de unos pinos, olmos, chopos... que conseguía por ahí y bajaba con la yunta. Con un camión llegó a serrar a Vinuesa unas vigas y al bajarlas del camión se le cayó una encima y después ingresó en una residencia en Quintanar, donde disfrutó del descanso porque trabajó muy duro toda su vida. Es muy interesante la vida del último carretero porque vivía como ellos, seguía yendo a las ferias, durmiendo en tenadas...

¿En qué se empleaba la madera de los carreteros de Pinares?

Hay muchísimos ejemplos. Pero es importante saber que nuestra comarca está bastante estudiada y hay, por ejemplo, análisis del polen y de los árboles para saber desde cuándo están aquí. El pino silvestre aguantó la glaciación y la densidad del pino es tal desde hace 25.000-30.000 años. Pero a los 2.000 años baja la densidad y empieza a entrar el haya, el roble... Se debe a la llegada de los pastores a la comarca, que queman para pastos y no les interesa tener tanto bosque. Entonces se empieza a hacer otro tipo de silvicultura en la comarca, más orientada a la supervivencia para la que se necesita el ganado, para labrar las tierras. Pero cuando se construye la catedral de Burgos hace 800 años, del nivel de la catedral de Notre Dame de París y de 15 metros en la nave central, se necesitan árboles de más de 20 metros de altura y más de 70 centímetros de grosor. Son árboles con más de 200 años. Las vigas de la catedral de Burgos ya demuestran que en la comarca se hace otro tipo de silvicultura, se adehesa el pinar, se consiguen árboles muy gordos porque están muy solitarios y además pasta el ganado. Es la silvicultura que ha llegado prácticamente hasta nuestros días.

¿Qué importancia debe darse a lo que ofrecen los boaques?

El problema antes era que los bosques estaban en Urbión, lejos de las ciudades y la primera en distancia era Burgos, de importancia al ser la cabeza de Castilla. Construir en Burgos y bajar maderas era un desafío y la catedral fue el novamás, porque implicaba que en la comarca había árboles de gran tamaño. El problema es al revés... En Burgos hay muchos cuarteles y hospitales, como el de la Concepción, que se construye en 1560. La parte triste es que ahora se ha transformado entero y las vigas son las que hemos llevado a Presura. Se desmuestra la falta de cultura forestal y maderera porque la Universidad de Burgos lo ha transformado poco a poco y en una de las reformas el constructor propuso como mejora de obra destruirlas en una centra de biomasa de Guadalajara. Nosotros nos enteramos y bajamos a hablar con el rector porque nos parecía demencial y una humillación. Nos dieron camiones para trasladarlas y las hemos limpiado y quitado la holgura a través de un programa de empleo. Y ahí están las vigas de 1560 y se pueden ver en nuestos carros. La madera si es noble y vive dos siglos en el monte luego puede vivir en forma de viga o estructura para siempre.Ese es el mensaje. 

¿De cuántos árboles estamos hablando con más de 200 años?

Puede haber en la comarca más d eun millón, no sé decir una cifra, pero con el cambio climático corren peligro y son candidatos a morir, como ya está pasando...Esa madera no puede ir a trituración, lo que demuestra la gravedad y la falta de cultura maderera y forestal. Primero pensamos que no tenemos madera y que es mejor poner laminado, cuando tenemos una gran madera. Se está hundiendo la madera nacional y de la comarca por falta de promoción. Lo importante es que ha habido un animal y una profesión que ha logrado poner este bosque al servicio de la sociedad española, de la Armada, la Renfe... El bosque lo ha dado y en absoluto se ha descapitalizado, habrá en la comarca más de cien millones de árboles. Se podría apadrinar un pino del cambio climático, que puede vivir contigo para siempre en lo que lo hagas (merendero, arca, mueble...).