TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Eurocrisis

Como se esperaba, y temía, fracasó la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) para negociar los presupuestos de los próximos siete años (2021-2027). Tras horas y horas de reuniones (bilaterales, multilaterales, totales y hasta etéreas), ágapes, comidas y cenas, los mandatarios salieron como habían entrado; es decir, divididos en tres bloques difícilmente reconciliables: los autodenominados “frugales”, los ricos, (Austria, Países Bajos, Dinamarca y Suecia); los pobres pedigüeños (España, Portugal, Grecia y las naciones del Este) y los neutrales o algo así (Alemania, que quiere ser mediadora entre los dos bloques y Francia, que parece apoyar a los del Sur, pero que nada y guarda la ropa). Aunque haya varios, el principal motivo de la fricción es ver quién cubre el vacío dejado por el Brexit, quién apoquina los diez mil millones de euros (unos 75.000 en los siete años) que ya no aportará el Reino Unido. Los “frugales” miran para otro lado y silban. Los pobretones no están dispuestos a renunciar al dinero que vienen recibiendo. Alemania tampoco quiere poner más, pero necesita no desairar a los países del Este, donde vende mucho y tiene gran influencia política y económica. Y Francia precisa el dinero de la PAC para no dañar más a su poderosa agricultura. Porque, claro, de eso se trata, de la agricultura, único sector con Política Común. Europa no tiene política común industrial, ni financiera, ni pesquera, ni nada parecido; solo tiene (y desde hace mucho) Política Agraria Común (PAC), la que se lleva su buena ración de millones. Demasiados, dicen los “frugales”. Pocos, si se quiere garantizar alimentos de calidad, población en el medio rural, equilibrio ecológico y defensa de la naturaleza, aseguran los menesterosos. ¿Se logrará con un recorte del 14% , según propone el Consejo de Europa. No, pero la pregunta es ¿quién lo paga, si cada grupo, incluido el supuestamente neutral, tiene sus prioridades y sus trincheras?, ¿qué ocurrirá si nadie cede y nos presentamos en 2021 sin cuentas o con vetos, como insinuó Pedro Sánchez? Veremos. Mejor no sufrir por adelantado.